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EL VALOR DEL OSCAR MUSICAL
por Conrado Xalabarder

La noche del domingo al lunes (hora española) se concederán los Premios Oscar, y si no se produce una sorpresa que sería mayúscula Justin Hurwitz se llevará dos (música y canción) por La La Land. ¿Le catapultará eso a la cima junto a los compositores más importantes de Hollywood?. Todo aparenta que no será así.

Es posible que el Oscar sea un sueño y también un reconocimiento (justo a veces e injusto no pocas veces) pero no parece que necesariamente ayude a abrir puertas a los compositores que ganan. Dejando al margen a los que, como Tan Dun o John Corigliano, lo consiguieron pero cuyas carreras están más fuera del celuloide que dentro, o a quienes como John Williams o Ennio Morricone el Oscar les agradece pero no les impulsa, si repasamos lo sucedido en los últimos años constatamos que son más frecuentes los casos en que no ha cambiado mucho la trayectoria profesional del compositor, si es que directamente no ha decaído tras su paso por el Oscar. Incluso encontramos a quienes, como Thomas Newman, perder el Oscar (en su caso van para 14 veces) no les afecta profesionalmente en lo más mínimo.

El Oscar de Rachel Portman por Emma sí impulsó su carrera y dejó de ser una compositora poco conocida en la industria. No tardó mucho tiempo, de todos modos, en volver a perder posiciones y desde Chocolat no ha vuelto a pisar la alfombra roja. Menos fortuna tuvo Anne Dudley, un Oscar por The Full Monty que en nada alteró su rumbo profesional, muy discreto. Este año, con su magnífico trabajo en Elle, sonaban campanas de nueva nominación, que hubiera sido merecida. Pero no fue así. También entran en este grupo Stephen Warbeck (Shakespeare in Love), Elliot Goldenthal (Frida), Jan A.P. Kaczmarek (Finding Neverland), Ludovic Bource (The Artist) o Steven Price (Gravity). Y en estos dos últimos casos bien podría decirse que sus carreras han declinado, al menos en lo que concierne a la relevancia de los trabajos para los que han sido contratados tras ganar el Oscar. En el lado opuesto, es probable que sí pueda considerarse que el Oscar haya ayudado a asentar las carreras de compositores como Michael Giacchino (Up) y en sobremanera a Gustavo Santaolalla con sus dos premios consecutivos y no exentos de polémica (Brokeback Mountain y Babel) pero son, cuantitativamente, supuestos menos frecuentes.

Paradójicamente, ser nominado aunque no ganador sí ha contribuido más frecuentemente a la proyección profesional del afortunado (algo por otra parte estadísticamente lógico, en tanto hay más finalistas que ganadores): Alexandre Desplat, con una carrera estupenda en el cine francés, puso su pica en el Flandes hollywoodiense en 2006, año de su primera nominación por The Queen, y desde entonces su carrera ha sido imparable. Ese mismo año compitió con Javier Navarrete y su El laberinto del Fauno. El compositor turolense se convirtió de la noche a la mañana en una estrella: nadie, absolutamente nadie en Estados Unidos conocía su carrera profesional en el cine español (hay que decir que ni siquiera nuestra Academia de Cine, pues no había obtenido ni una sola nominación a los Goya a pesar de haber firmado más de un título notable). Se convirtió gracias a su paso por los Oscar en un compositor reclamado y deseado, hizo las maletas y se instaló en Los Ángeles... para hacer películas de fantasía cada vez más irrelevantes. Y su estrella se fue apagando y finalmente ha regresado a España. Desde 2012 solo ha hecho una película. ¿Son los Oscar un canto de sirena?. En realidad es más Hollywood el que llama con dulce voz para luego ahogar a unos cuantos compositores.

¿Qué futuro le espera a Justin Hurwitz tras ganar sus dos Oscar?. Pues intuyo que seguir haciendo películas con el director Damien Chazelle y poco más. Quizás sea llamado para algún otro musical o para alguna película que necesite jazz, estilo al que está devocionado. Pero no creo que sea un compositor que encaje en una industria que busca otro tipo de músicos y de músicas. Sus compañeros en nominación, particularmente Mica Levi, Nicholas Britell, y los dos del filme Lion seguirán en una zona gris, algo más prestigiados eso sí, pero en zona gris... y el único que seguirá firmando proyectos importantes de modo regular será, sarcásticamente, el compositor que más veces lleva perdiendo el Oscar, Thomas Newman. Al final, él será el verdadero ganador.

EDITORIAL
PRÓXIMOS LANZAMIENTOS
Radio: especial Oscar
27.02.2017

Compartimos con vosotros el programa de radio que Leonardo Niño presenta en la emisora de Bogotá (Colombia) Javeriana Estéreo y que comparte con MundoBSO. Esta semana se dedicó a los Premios Oscar

Puedes escucharlo aquí.

NOTICIAS
MOONLIGHT
6
manu / Moonlight es una preciosidad de película. La cinta, mas que hablar sobre el tema de la homosexualidad, trata sobre el encorsetamiento al que se ve sumido el protagonista ante sus inquietudes por una sociedad (negra, en este caso) que le impide ser quien es, y su director lo trata con una sensibilidad (y crudeza) digna de todo elogio, gracias a una puesta en escena que sabe imprimir un intimismo muy conseguido gracias a unos actores SOBERBIOS, que son los que consiguen transmitir en sus miradas y silencios ese dolor y amor por el que pasan sus personajes (y que el director, maneja a la perfección). Merecidísimas nominaciones por las que ha sido candidata en los próximos premios de la Academia.
Respecto a la banda sonora de Nicholas Britell, se puede decir que está a la altura de las circunstancias. La película se divide en tres bloques, de los cuales, la música toma partido durante los dos primeros a la hora de representar esa inquietud por la que pasa el protagonista, que va formándose poco a poco, sin saber que rumbo ha de tomar. Especialmente llamativo es el uso del violín para representar el conflicto por el que pasa, donde sus inquietudes intentan aflorar pero del que se resiste, y la música encuentra esa dualidad con momentos verdaderamanete conseguidos, como el momento en que enseñan a nadar al protagonista de forma que parece una purificación de su propia alma o aquel en la que el personaje principal toma una decisión que cambiará el rumbo de su vida (en la que la orquesta parece que va a dar inicio, o todo lo contrario, a su nuevo renacer, para bien o para mal). Estos dos bloques, donde su personalidad no está del todo definida, son primordiales para que la banda sonora muestre esa flor que está a punto de salir, con sus respectivos miedos por los que pasa a su edad.
Ahora, llega el tercer acto, y la banda sonora está, practicamente ausente ¿ La razón? El personaje ha crecido y finalmente ha encaminado su estilo de vida (distinto o no a lo que pensaba en un principio), por lo que ese enfrentamiento consigo mismo, apenas está presente, y esa sensibilidad queda representada por una selección de canciones que no podía ser mas acertada. Música rap que puede resultar agresiva con el estilo de vida que lleva el personaje, pero que en sus momentos de intimidad toma otro camino totalmente distinto (no por nada suena una canción de Caetano Veloso que resulta muy esclarecedora respecto a dibujar la mente de su protagonista). Una dualidad que sigue vigente, pero del que ya se ha tomado partido, y solo es en pequeños instantes (si mal no recuerdo, uno) donde la banda sonora hace acto de aparición, con un sentido claro respecto a esa sensibilidad e inquietud. Su final, con los títulos de crédito, aparece de forma que asienta todo lo escuchado previamente para así florecer las emociones frustradas del protagonista.
Por lo tanto, podemos decir que Moonlight puede parecer algo desangelada en su escucha aislada, pero en su aplicación a la película no podía ser mas afortunada. Muy contenida, tomando un partido respecto a lo que quiere describir dentro del propio film, y del que sabe ausentarse en el momento justo para que narrativamente cobre mayor sentido. Muchos clamarán al cielo por su nominación al Oscar, pero lo que está claro es que el trabajo de Nocholas Britell es delicado y sutil con sus imágenes, a las que acompaña como un personaje mas que aparece en los momentos precisos, por lo que su candidatura, no me parece para nada tan descabellada como algunos lo quieren tachar. Una obra cuya aplicación en la película no podía estar mas meditada.
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