Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia y nuestros servicios, analizando la navegación en nuestro sitio web.
Si continuas navegando consideraramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información en nuestra Política de Cookies.

Cerrar

THE LARGEST SITE OF FILM MUSIC REVIEWS IN THE WORLD! 14 YEARS ON INTERNET
20.878
BANDAS SONORAS
3.955
COMPOSITORES
3.997 OPINIONES DE USUARIOS
SÍGUENOS
USUARIO
 
8
BSO DESTACADA
CUANDO MENOS ES MUCHO MÁS
por Conrado Xalabarder

Esta mañana iba camino de la Universidad escuchando la banda sonora de Chinatown (74), de Jerry Goldsmith, y en un arrebato emocional se me ocurrió lanzar en twitter una proclama: "La grandeza de un genio es lograr lo máximo con lo mínimo, cuando tantos con lo máximo logran lo mínimo".

Inmediatamente después he pensado en su escasa presencia en el filme, no debido tanto a los 10 días que tuvo el compositor para sustituir la rechazada sino simplemente a que la película (y Polanski) no demandaba más cantidad. Dudo mucho que de haber tenido más tiempo se hubiese optado por poner más música, dada la absoluta perfección del resultado, ejemplar más de cuarenta años después. Pero en lo que más he pensado es que, pese a su limitada duración creo que una persona que no haya visto la película sería incapaz de imaginar dónde se ubica más allá del tema de créditos y naturalmente de los temas ambientales (de locales, etc.). Porque es evidente que esos contadísimos momentos donde aparece la música han de ser muy especiales y singulares para construir la película, no simplemente para llamar la atención del espectador. ¿Pero cuáles?. Sin cambiar de compositor, algo parecido puede decirse de lo que se hizo en Patton (70) o en Papillon (73), o por citar un ejemplo de otro autor, en A Passage to India (84), de Maurice Jarre, películas extensas con muy poca música y además, por si fuera poco, sustentadas básicamente en un solo tema con sus variaciones y transformaciones.

A ninguna de estas películas les falta música. Materialmente podrían tener mucha más, porque los espacios de un filme siempre pueden ser ocupados por música, pero parece claro que esa música de más no operaría en estos supuestos como suma sino como resta puesto que por pura interferencia menguaría la eficiencia de la puesta para explicar y hacer filme: en Chinatown, en Patton, en Papillon y en A Passage to India, filmes todos ellos que hay que ver para comprender lo muchísimo que suma e importa la música.

Pero no es una cuestión de cantidad, como es obvio. Hay películas que necesitan muy poca música, o ni siquiera la necesitan y otras, en cambio, sólo pueden entenderse si son acompañadas por mucha. Lo que importa es lo que hagan en beneficio del resto de la película, y a veces hay excesos musicales -maldito horror vacui- que parecen haber sido puestos para boicotear la película. Especialmente cuando la más perjudicada por esos excesos es la propia música, que insisto por enésima vez también es película.

Hoy se estrena X-Men: Apocalypse y creo que es uno de estos casos, porque ¿de qué sirve elaborar una creación que pretenda un choque brutal entre dos tipos de músicas si esa guerra sin cuartel queda difuminada en el campo de batalla por la sobreabundancia de músicas innecesarias? Y todas estas, por cierto, muy ubicables en el filme, incluso sin haberlo visto... por lo despersonalizadas, convencionales, rutinarias y prototípicas que son. No son desde luego Chinatown.

En la película de Bryan Singer, ambos frentes cuentan con un ejército de temas de primer nivel que son liderados por uno que deriva en el clásico duelo contratema vs. tema principal que tantas alegrías y beneficios ha dado al Séptimo Arte. Y además, a priori, en un plano de igualdad. Con este duelo, el 80% de las otras músicas que hay en el filme es completamente innecesario, no aporta nada y, lo que es peor, es tan simple, básico y funcional que acaba por empobrecer la alta categoría de las importantes, aparte de contribuir a una confusiva saturación.

Este es un problema y una pesadilla para no pocos compositores. Ya Max Steiner se quejaba que era obligado a componer mucha más musica de la necesaria. Y con seguridad la inmensa mayoría de los compositores actuales estarían de acuerdo que muchas veces menos es más, que los excesos dañan y que hay que tener un cálculo estratégico de dónde poner y no poner música. Solo un compositor intruso, que se parasite al filme para beneficiarse en lugar de beneficiarlo puede estar encantado de llenarlo de música para poder lucirse, incluso a costa de la película.

La solución no pasa por hacer X-Men: Apocalypse con el modelo Chinatown, como es obvio, pero sí por superar de una vez la aparente necesidad de llenar de música espacios y escenas que no la necesitan de verdad, que pueden explicarse perfectamente por sus propias acciones y con efectos sonoros o en todo caso con músicas menos trascendentes, más disimuladas, de puro tránsito, no tratando cada una de las escenas donde se aplican como si fueran tan o más importantes como las que lo son de verdad. Hay muchísima música en la larga saga de The Lord of the Rings pero el espectador no pierde detalle alguno de sus explicaciones, porque la música importante está muy por encima de la menos relevante, y se hace notar. Sin embargo, hay que quitar mucha grasa en la música de X-Men: Apocalypse para poder apreciar lo que para la inmensa mayoría de los espectadores va a pasar completamente desapercibido. Si se dejase participar a los espectadores de ese duelo monumental entre músicas, a buen seguro el resultado sería inolvidable. Pero eso supondría sacrificar escenas y a fin de cuentas la sobrecarga musical no va a perjudicar a una taquilla espléndida, por lo que no interesa hacer arte de la música. Una desgracia para el compositor y para el cine. Pero no estamos en los tiempos de Chinatown.

EDITORIAL
PRÓXIMOS LANZAMIENTOS
HOMENAJE A JOSÉ VINADER
26.05.2016

Muy pocos -fuera de la industria, casi nadie- saben quién es José Vinader, pero la totalidad de los espectadores de las alrededor de doscientas películas en las que ha trabajado han podido apreciar la calidad y exquisitez de su arte. Porque este mezclador musical e ingeniero de sonido ganador de un Goya (El otro lado de la cama, en 2002) se dedica a darle a la música el aspecto final que le ha de servir para entrar con todos los honores a formar parte y ser en sí película, y para llegar a los oídos en condiciones.

Ha trabajado y sigue trabajando con la práctica totalidad de compositores españoles del medio audiovisual, es un referente y el Festival de Cine de Alicante (4-11 junio) le rendirá un merecidísimo homenaje. Lo celebramos porque la música cinematográfica española no sería lo mismo sin su intervención.

NOTICIAS
BATMAN BEGINS
7
ignus / Muchos estaremos de acuerdo en que esta primera entrega de Batman actualizó bastante el concepto de lo que eran las películas de superhéroes, y que ese personaje bajo la capa podía albergar muchísima más profundidad de lo que se había visto en una película de superhéroes hasta entonces. Christopher Nolan también revolucionó un poco el tono con el que se contarían estas historias, de una forma más oscura, como también suprimió parte de ese carácter fantástico y más infantil de los superhéroes para darles un enfoque más de thriller y ciencia ficción, e intentar explicarlo todo de una forma más verosímil que, aunque no siempre se consiguiera en estas películas, al menos en el caso de Batman creo que funcionó bastante bien pues es de los pocos superhéroes que no cuentan con poderes. Pues todo esto, que no es poco, se logró en buena parte en esta primera película y se creó un nuevo modelo a seguir que a partir de entonces incorporarían muchas películas del género, especialmente las de DC Comics.

La banda sonora de “Batman Begins” fue también bastante revolucionaria y acorde con esta nueva forma de entender a los superhéroes. No se trataba ya de identificar al personaje de forma heroica con la clásica fanfarria, sino más bien de explicar sus fueros internos, sus motivaciones o sus miedos y dibujar un contexto más violento y oscuro. Para ello creo que Nolan acertó de pleno con la alianza de estos dos grandísimos compositores que son Hans Zimmer y James Newton Howard.

Quizá en esta primera entrega resultó bastante más interesante la parte dramática (imagino que hecha en gran parte por James Newton Howard) que la ambiental, la acción y los villanos (más de Zimmer), bastante al contrario de lo que sucedería en la segunda entrega. En primer lugar encontramos un gran número de referencias para todo lo relacionado con el personaje de Bruce Wayne, algunas de ellas muy bellas para referenciar la familia Wayne, la mansión y los recuerdos de Bruce, interpretado tanto por cuerdas como piano, y otra con voz infantil que referencia muy bien el asesinato de los padres cuando Bruce era un niño. Algunas de ellas se utilizarán también en algunas escenas de acción tanto con Bruce como con Batman.

Para referenciar a Batman se utilizó el famoso y acertado motivo de dos notas que reflejaba muy bien con lo mínimo ese carácter misterioso y nocturno del personaje, como también el aleteo de los murciélagos y una gran cantidad de música secundaria enfática, en la línea del Zimmer enfático de siempre.

Sin embargo, posiblemente por el montaje de la propia película, que explica todo el pasado del personaje con numerosos flashbacks, el desarrollo musical de Wayne/Batman tampoco es cronológico y a veces no llega a quedar claro de dónde nacen muchas de las referencias y los motivos que se utilizan tanto aquí como en las posteriores entregas y qué es lo que representan exactamente, algo que también ocurre en otras bandas sonoras de Zimmer, pero que en cualquier caso siempre ayudan a que la música esté sólidamente construida y sirvan siempre para transmitir algo en cada momento en que se aplican. Por ejemplo, el nacimiento del motivo de dos notas de Batman no se produce cuando el hombre murciélago aparece por primera vez al completo, sino que aparece ya desde los mismos inicios de la película cuando Bruce niño cae al pozo o cuando Bruce adulto va por las montañas a casa de Ra’s Al Ghul para entrenarse, que en todo caso también sirve para explicar poco a poco cómo todos esos primeros pasos llevan a Wayne a convertirse en Batman. Es decir, musicalmente no se produce ninguna evolución ni desarrollo hasta llegar a la referencia final, pero en la película la música sí ayuda a que el personaje se vaya desarrollando hasta ser Batman.

En fin, este primer Batman de Zimmer y JNH creo que en general está bastante bien, aunque su parte más notable diría que es la dramática, pues refleja muy bien el interior de Bruce, sus miedos, sus debilidades, y los sacrificios que debe hacer como hombre para llegar a ser un héroe, y luego todo lo relacionado con su entorno y la familia Wayne. Las referencias de Batman y sus músicas más épicas cumplen muy bien también y le dan a la película más espectacularidad. Por el contrario, al igual que sucede en la película, posiblemente el punto más flojo de esta primera banda sonora sea las referencias para los villanos, especialmente la de Ra’s Al Ghul, que aunque sea un personaje que sale poco es el más importante, aunque este aspecto se mejoraría bastante en las dos entregas posteriores, con unas músicas para los villanos mucho más interesantes y relevantes, acordes con lo que son y lo que representan. Tampoco resulta aquí de interés la gran cantidad de música atmosférica que se utiliza en la película para lo oscuro y lo hostil, funcional y supongo que necesaria en algunos casos pero sin ningún interés musicalmente hablando. Esta “Batman Begins” no es desde luego ninguna obra maestra del género pero, al igual que la película, fue sin duda bastante revolucionaria. Lo bueno es que en esta trilogía funcionó estupendamente y lo malo es que se ha copiado esta forma de hacer bandas sonoras de superhéroes hasta el hartazgo, y en la mayoría de los casos no ha funcionado ni la mitad de bien.
ÚLTIMOS COMENTARIOS
LECCIONES DE MÚSICA DE CINE
PARTICIPA DEL ÁGORA