ENTREVISTA A JOHN ADDISON
Bueno, no es que nos rechazasen, ¿sabes?. Pero también la generación de directores como Tony Richardson, Lindsay Anderson, o escritores como John Osborne estuvieron a contracorriente.
Sí. Lo que pasa es que queríamos cambiarlo todo y lo cambiamos: el teatro, el cine, la literatura... pero la sociedad no cambió.
La clase política, esencialmente. Las viejas tradiciones, la falta de impulso en la sociedad. La monarquía no, por lo menos yo, que siempre he sido muy monárquico.
Ahora que lo dices, creo que tienes razón, pero esos eran otros tiempos...
Sí, así lo hicieron. Pero el suyo es un jazz que se mantiene muy vivo, muy fresco. El nuestro quizás no tanto. Sí es cierto que hubo intenciones de ruptura, y que los personajes de esas películas eran seres más próximos a la realidad social de aquél momento. Viéndolo ahora, quizás sea un poco forzado, pero es lo que tuvimos que hacer en aquél momento. Ten presente que muchos de nosotros luego lo dejamos.
Cuando pasó el Free Cinema, ya no tenía demasiado sentido seguir con el jazz.
Fue una sorpresa ganarlo, porque nadie esperaba el triunfo de esa película en los Oscar. Me divertí muchísimo haciéndola, pero fue muy, muy difícil.
Pero
lo difícil no fue escribir la música en sí, sino ajustarla.
Tony Richardson, el director, me pidió que enfatizase la película
con una música que a la vez fuese de la época y que sonase como
si se tratase de un filme mundo, puntuando muchos gestos de los actores. Muy
difícil.
Como si fuese una película de cine mudo, precisamente, con sus rótulos y esas cosas. Ese principio fue una gran ayuda para mí, porque como la música estaba tan presente, fue fácil marcar el espíritu de toda la partitura, su sentido cómico y la agilidad. Estoy muy orgulloso de ese trabajo.
Eso es una pregunta difícil de explicar. Sigue siendo un tema delicado (ríe)
Te
lo explico: Hitchcock estaba muy mal. Física y anímicamente. Desde Psycho
no había conseguido ningún éxito en las taquillas y se encontraba bastante desolado.
Cuando trabajé en Torn Curtain no mostró
ningún interés por lo que yo hacía. Sé que hubo muchos problemas con Herrmann.
Bien, cuando gané el Oscar en el año 1964 por Tom
Jones me instalé en Los Ángeles durante una temporada, porque me ofrecían
buenos trabajos para el cine y la televisión. Un día, un productor, no recuerdo
su nombre, me llamó y me preguntó si quería trabajar en una película de Hitchcock.
Yo le contesté: '¿Hitchcock?. ¿Pero no trabaja Herrmann
con él?'. Entonces, me contaron lo que había pasado, la pelea y todo eso.
Yo intenté hablar con Herrmann,
pero fue imposible. No quería hablar con nadie. Poco después se marchó de América.
No, no. Ni fácil ni difícil. No le interesó. Recuerdo que, antes de aceptar, hablé con Miklós Rózsa y con Dimitri Tiomkin, que eran buenos amigos míos y que ya habían trabajado con él. Me dijeron: 'Ni se te ocurra trabajar con él'. Pero acepté... recuerdo que, cuando la película se estrenó, se me acercó y me dijo sonriendo algo así como: 'Buen trabajo'. Y se marchó. No volví a verle. Hitchcock era así.
Fantástica.
Mankiewicz era una persona extremadamente inteligente, culto, muy refinado e
irónico. Era un intelectual de primera categoría. Cuando me pidieron
hacer la música de The Honey Pot
no lo dudé ni un segundo. Ya era, antes de conocerle, uno de mis directores
favoritos.
Pero lo merecía. Lo que pasa es que era un filme demasiado inteligente para las audicencias (ríe)
Gracias, pero la película no merecía menos
Es
una película estupenda y fue fácil componer la música. Muy fácil. Mankiewicz
quería una música que fuese festiva, alegre. Me encantó trabajar en esa película.
Tenía muchos diálogos, pero pude hacer cosas que me interesaron
mucho, no solo para la escena de los títulos de crédito, donde
nadie hablaba, sino en algunos momentos de diálogos, por ejemplo cuando
Michael Caine se disfraza de payaso y de pronto suena música de circo.
Fue muy divertido. Con Mankiewicz fue muy fácil trabajar, porque hablaba
mucho conmigo y tenía todo el interés en que la música
saliese perfecta. Fue un honor estar con él en sus últimas películas.
Me lo dijeron unos días después, porque yo estaba de viaje... yo no conocía a Rota y tampoco sabía demasiado de su música... bueno, algo sí, como Romeo & Juliet, que era maravillosa, o algunas películas con Fellini. Cuando fui a ver The Godfather lo lamenté mucho, porque es un gran trabajo. De todos modos, supe que no tenía posibilidad alguna cuando ví que nominaban también a Chaplin por Limelight. Hollywood tenía una deuda muy grande con él.
Muchas gracias, pero también es una película en la que me lo pasé muy bien trabajando. Fíjate, aquí tuve que rendir homenaje a los compositores clásicos británicos. Yo, que había sido tan rebelde... (ríe)
John Barry me gustaba mucho cuando hacía jazz o las películas de James Bond, pero no me gusta el trabajo que hace para películas como Out of Africa o Dances With Wolves. No, no me gusta. Es demasiado comercial. Él sabe hacer cosas mejores, mucho mejores.
Y es algo que nunca quiero perder. Mi esposa me dijo que si hablaba como los americanos se divorciaría de mí (risas)
John Addison falleció el 7 de diciembre de 1999, casi dos años después de haber concedido esta entrevista. Descanse para siempre en paz.
© Conrado Xalabarder, 2004