AMERICAN BEAUTY (1999)

American BeautyDirector: Sam Mendes

Música: Thomas Newman

Amargo retrato de la decadencia en la familia norteamericana con un matrimonio en crisis con una hija adolescente que ya no aguanta más a un padre que sólo intenta poder acostarse con su compañera de instituto y una madre histérica que desprecia abiertamente a su marido..

Por Loreto Santos (*)


Hay un hueco para la belleza en cada una de las facetas de nuestra existencia

(Alan Ball, guionista)

Unas palabras para empezar…

Thomas NewmanDesde el principio lo tuve claro. La película sobre la que haría el análisis sería American Beauty. Ahora venía lo más difícil, enfrentarme a ella y desgranar cada una de las notas de Thomas Newman. Esto ha supuesto para mí un enorme reto que me ha hecho dudar de cada una de las decisiones que tomaba, llegando a replantearme una y otra vez la idea que quería transmitir la película. Aunque suene contradictorio, se podría afirmar que cuanto más nos gusta un filme más difícil, pero a la vez más fácil, resulta hablar de él. Más fácil, en el sentido de que las ideas son tantas que se amontonan en la mente y no paran de pedir su pronta transmisión (pudiendo quedar alguna en el olvido de este análisis); más difícil, porque la palabra se empequeñece, y a veces no es suficiente para hablar, con precisión, de la emoción, de la fuerza expresiva y de los sentimientos que provoca la película en uno mismo, intentándole rendir un humilde y sincero homenaje. Y eso no es nada fácil; no cabe duda de que la mejor manera de apreciar American Beauty es en la pantalla y no sobre el papel.

¿De qué nos habla la película?

En cierta medida, nuestra vida está llena de fachadas y apariencias quizá impuestas por las normas de la sociedad occidental en la que nos encontramos, y la película critica precisamente los vacuos y artificiosos valores que promulga. La belleza americana a la que hace referencia el título de la película se sustenta en modelos de cartón piedra como aquellos a los que aspiran a convertirse los protagonistas. La película de Sam Mendes es toda una lección sobre cómo mirarnos a nosotros mismos y observar lo que hay a nuestro alrededor. Lo que nos hace felices está más cerca de lo que creemos. De ello se da cuenta nuestro protagonista, Lester Burnham, auque solo sea momentos antes de ser asesinado.

"Ya estoy muerto", o cómo vivir una farsa sabiéndolo

Sam Mendes En menos de un año habré muerto (…) Aunque, en cierto modo, ya estoy muerto, dice la voz en off del difunto Lester. Un hombre que se siente condenado a llevar una vida rutinaria y con la que no está feliz, pero que no se atreve a decir nada en voz alta. Un don nadie que desde hace tiempo ha dejado de disfrutar de la vida y que es considerado por su propia familia como un perdedor, diciendo incluso, como se muestra en el prólogo, que merece que lo maten para que deje de sufrir. Es aquí, en el minuto uno de la película, cuando se nos avisa de que Lester corre peligro incluso dentro de su propia casa, pues a continuación nos enteramos de que quien ha dicho esas palabras es su hija, Jane. Tras este prólogo, la voz de Lester nos presenta, desde el cielo, cómo era su vida antes de que le mataran. La película carece de créditos iniciales, por ello podemos decir que no existe tema inicial, en lugar de eso, Thomas Newman nos regala el tema Dead already (título del tema tal y como figura en el disco), que describe de forma magistral la monotonía del personaje y el desprecio que siente ante su vida (con la que está dispuesto a cargar), obligado en gran medida por el qué dirán que tanto importa a su mujer, Carolyn. Entonces, esta música no sólo representa la vida rutinaria que tanto aborrece Lester, sino también la que desea llevar Carolyn, una vida programada, sin fisuras y que emane una felicidad (al menos aparente) que le permita reflejar éxito social y económico ante los demás. Es decir, una vida de apariencia perfecta como la de las rosas que cultiva (una belleza que también es falsa, puesto que, como ella misma confiesa, el secreto está en echarles un poco de clara de huevo). Es Dead already uno de los temas centrales de la película y que además marca el tono general de la misma: Sam Mendes hablará de gente que quiere encontrarse a sí misma, que busca un significado a su vida y que se da cuenta de todo lo que tiene cuando es demasiado tarde. En otras palabras, temas tan existenciales como la verdadera belleza, la felicidad, la muerte, la libertad, etc. se tratan en el filme desde un tono cómico, sarcástico y nada victimista, sino al contrario, el protagonista afronta su infelicidad con una enorme sinceridad y humor hacia el espectador. Las notas e instrumentación de este tema central e incidental se integran con la imagen denotando el vacío de la vida de los Burnham a la vez que aportando ese tono grotesco a la rutina de los personajes. Podríamos decir que esta música acentúa lo ridículo y extravagante de la imagen, de forma que si la desvinculamos de la secuencia perdería parte de su sentido, y las imágenes tendrían menos fuerza dramática y no nos parecerían tan cómicas.

Es interesante apuntar que este tema parece, como Lester, tener poca vida al principio (notas débiles y separadas), adquiriendo fuerza e intensidad casi al final de la secuencia, cuando la voz en off del protagonista nos recuerda que nunca es demasiado tarde para cambiar, anunciándonos así una futura transformación del personaje. Este tema no volverá a aparecer, pero sí nos recordarán a él otros temas secundarios que se le parecen (en instrumentación y en estilo) y sugieren el despertar de Lester. Es el caso de la música necesaria que suena cuando este personaje empieza a entrenarse en el garaje para gustar a una adolescente amiga de su hija, Angela Hays. El tema recuerda al estilo de Dead already, pero en este caso, semeja una transformación de la rutina y el hastío diario en un despertar de la ilusión del protagonista por recuperar el tiempo perdido. El tema del despertar de Lester es secundario e integrado con la imagen, en el que además se adivina el inmediato deseo sexual que siente hacia Angela, insinuado por una sutil guitarra que después aparecerá (aunque con otro ritmo) en la secuencia onírica en la que Angela le está esperando en la bañera y de la que hablaremos más adelante. Durante el desarrollo de la secuencia del garaje, escuchamos una serie de efectos musicales que la impregnan de un tono cómico, casi ridículo: Lester se desnuda para observar su lánguido cuerpo y por encima suenan instrumentos de viento que podríamos decir que se están riendo de la actitud de este padre de familia de 40 años, que se contempla a sí mismo al hacer ejercicio reflejado en un cristal, como muchos adolescentes hacen al explorar su cuerpo. Otro tema secundario, que también recuerda a Dead already, es una música que está vinculada a la superación de aquello a lo el personaje temía enfrentarse, como el momento en el que Lester aprende a decirle a Carolyn lo que verdaderamente piensa (escena de cama en la que se estaba masturbando), y que también se repetirá en la secuencia del chantaje a su jefe. En ambas escenas, Lester se libera de alguna forma de la compostura a la que estaba atado. La relación entre Dead already, el tema de la apariencia y la monotonía, y este tema de la liberación, se hace evidente desde el momento en que esta música se presenta de la misma manera que el tema central: con un plano que desciende del cielo y con la voz en off del personaje que nos confirma que se siente mejor consigo mismo y que algo dentro de él está cambiando (Es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de poder sorprenderte a ti mismo. Hace que te preguntes que otras cosas puedes hacer que ya habías olvidado). Sin embargo, gran parte del significado de Dead Already, también recae, como dijimos, en Carolyn. Su personaje es de por sí histriónico, sobreactuado y por encima de todo una pose. La represión de lo que uno realmente quiere/necesita/desea y la creación de un exterior superficial para ocultar las propias inseguridades, es uno de los temas más predominantes de la película (de hecho no sólo le ocurre a esta mujer, sino también a Angela -que utiliza a Jane para sentirse bien consigo misma- o al coronel Fitts -homosexual que se niega a aceptarlo-, personajes ambiguos, como la música, que saben que algo falla en sus vidas y no quieren ver lo que es). Es por ello que el personaje de Carolyn se mueve entre músicas muy concretas que evocan una pretendida armonía, estabilidad, éxito y una aparente seguridad de sí misma. El tema secundario que suena mientras intenta, a duras penas, vender uno de los pisos es instrumentalmente muy similar al tema de Dead already; aquí esta música incidental y creativa responde a la inseguridad del personaje en sí mismo, que necesita una música de autoconvencimiento.

Carolyn, ¿la esposa perfecta?El mundo que rodea a Carolyn, como ella bien dice, está basado en vender una imagen a la galería, de ahí el tipo de música que aparece durante la fiesta de negocios, aunque bien es cierto que no deja de ser un tema secundario y creativo cuya principal misión es ambientar la secuencia. Es definitorio del personaje y de la relación que mantiene con su marido, lo que Carolyn le pide antes de entrar a la fiesta: - Lester, hazme un favor: aparenta ser feliz. - ¡Soy muy feliz, cielo! - contesta Lester sonriendo de forma obediente. - No, no lo eres. Hay en la película un momento de sincero acercamiento de la pareja acompañado por una melodía a medio camino entre el materialismo de Carolyn y el deseo de Lester hacia su esposa. Una música incidental que suena mientras Lester y ella están a punto de reconciliarse dramática y musicalmente, pues el tema, que cuenta con débiles notas de deseo y pulsión sexual, consigue ablandar a Carolyn, que, a punto de ceder ante el recuerdo de su juventud, corta la melodía y la actitud de su marido por culpa de un sofá de seda italiana. Lester casi vierte cerveza sobre él mientras estaba acariciando a su mujer.

El deseo o cómo escapar de la realidad

El mundo onírico también está presente en la película a través de las ensoñaciones que Lester tiene con Angela. Aquí se establece un doble nivel dramático entre la música de la vida real y aquellas que tan sólo suenan en la cabeza de Lester y que le funcionan como vía de escape. Se trata de varios temas secundarios que tienen en común abstraer al personaje de la realidad que le rodea y proceder de la emoción del personaje de Lester, por lo que serán músicas incidentales. Además, existe una completa integración con lo que vemos, es más, se podría decir que hay una perfecta sincronía con la imagen, ya que cada uno de los movimientos que Angela efectúa, están medidos y enfatizados con la música. Estos temas nos avisan de que las imágenes que estamos viendo no son más que ensoñaciones del personaje (música necesaria), y es que aunque son temas diferentes, su instrumentación es la misma, y además, son perfectamente reconocibles si escuchamos sus primeras notas.

El deseoDentro de las músicas oníricas de Lester podemos diferenciar dos tipos de temas. Por un lado, hay uno titulado en el disco como A Rose, que hace referencia a la belleza antinatural de las rosas. Acompaña a la imagen de Angela mitificada y elevada al rango de criatura superior e inaccesible mientras un hipnotizado Lester la observa desde la cama. La muchacha, haciendo honor a su nombre parece un ángel rodeado de pétalos que van cayendo en la cara del personaje. Este tema secundario es el de la fascinación ante la belleza. Una belleza con truco, pues como veremos al final, no todo es lo que parece. De esta fascinación por lo bello nace el deseo y la pulsión sexual del personaje. La fantasía de Lester comienza ya desde el primer instante en el que ve a Angela durante el descanso del partido. Un tema secundario y expansivo en el que predominan la percusión y la cuerda, se va metiendo poco a poco en su cabeza. Notas algo desordenadas, como si se marearan al ver bailar a Angela. Esa belleza es aún inaccesible, lejana, y Lester no sabe reaccionar ante ella, solo sabe mirar; más adelante, aparece la misma música variada con algunos arreglos musicales que suenan cuando la mano de Angela toca el hombro del Sr. Burnham y por fin consigue besarla. Pero la felicidad no le dura mucho, pues la música le recuerda que se trata de un sueño en el momento en que se saca de la boca un pétalo de rosa y comprende que debe despertar. La fantasía de Lester llega a su clímax con la escena de la bañera. La música que acompaña a las imágenes y que parece invitarnos a entrar en el templo de algo sagrado, es también un tema secundario y expansivo, como las otras músicas oníricas de Lester, pero difiere del resto en su instrumentación. Nuestro protagonista encuentra en su deseo por Angela la inspiración para transformarse a sí mismo. De hecho, durante la escena en la que comienza a entrenarse en el garaje se escucha, como comentamos anteriormente, una música que nos introduce con unas sutiles notas de guitarra, ese deseo y el inicio de un nuevo Lester.

Recuperando la libertad

Lester está dispuesto a recuperar aquello que ha perdido con el paso de los años, pues como él afirma antes éramos felices. Esa mirada al pasado, a una nostálgica juventud, pesa mucho en el protagonista, que cree que volviendo a ser como cuando era joven recuperará de nuevo la felicidad (Tengo la sensación de haber estado en coma durante 20 años, y ahora estoy saliendo de él). De hecho, a medida que se va sintiendo mejor consigo mismo, las músicas de Lester serán casi todas éxitos de la década de los 70, como si después de conocer a Angela hubiera retrocedido realmente esos 20 años de los que hablaba. La escena en la que Jane esta en la ducha y su padre encuentra el teléfono de la chica que le gusta y la llama, demuestra una actitud muy adolescente por su parte, puesto que no es capaz de contestar y cuando sale su hija del baño, disimula y se va de la habitación. Ahí está sonando Open the door de Betty Carter, (una música diegética y preexistente, como el resto de canciones de las dos amigas. Las canciones de Jane y Angela proceden siempre de la radio: Use me de Bill Withers y We haven't turned around interpretada por Gómez o la televisión: Cancer for the cure de The Eels). El hecho de que Lester comparta ese tema con las dos adolescentes, lo sitúa a su nivel: un hombre que se comporta como un niño. Sin embargo, el giro en la vida de Lester tiene lugar cuando aprende a decirle las cosas a la cara a Carolyn, hacía mucho tiempo que no lo hacía y el comprobar que aún era capaz de revelarse le motivó. Aquí aparece otro de los temas centrales de la película. Se trata de una música que recuerda al estilo de Dead already pero que representa lo contrario. Para Lester está música significa un cambio con respecto al principio de la película, constituye la libertad y el volver a empezar una nueva vida. Esta música integrada tiene un carácter muy positivo y está mucho más viva si la comparamos con el primero de los temas centrales. La justificación de que esta música sea considerada tema central es bastante subjetiva (como muchos de los argumentos de este análisis) y es que pienso que la obtención de la libertad personal marca un punto de inflexión en la vida de Lester, que ya no volverá a ser el mismo (tema dramáticamente importante). Para representar este cambio se usa concretamente esta música y no otra, que además, se repetirá dos secuencias más adelante cuando Lester, harto de que le tomen el pelo en el trabajo, decide sincerarse con su jefe y lo chantajea. Acaban despidiéndolo, pero eso para él ha sido una victoria, puesto que le han pagado una buena indemnización y ha conseguido liberarse de algo que no le hacía feliz.

Lester, el frustradoVolvemos a reconocer sin problema el tema que había sonado antes en la escena con Carolyn. Sin embargo, Thomas Newman hace que nos planteemos porqué esta usada así la música en esta concatenación de secuencias: el tema central repetido no sólo se lo dedica a Lester, sino que también se extiende a Carolyn cuando cena con Buddy (el broker inmobiliario), y, esta vez variada, también la comparten Ricky Fitts y Jane en la escena en la que se produce un primer acercamiento en su relación. La interpretación que se le puede dar a este uso de la música es el siguiente: todos estos personajes tienen algo en común por el hecho de compartir este tema, y es que sus vidas están cambiando, nada será igual después de estas secuencias donde se nos confirma este cambio radical. Por parte de Lester, como dijimos anteriormente, es la recuperación de la libertad a través de una huida hacia la juventud. Carolyn, que ve en Buddy Kane la imagen del éxito, parece aliviar sus frustraciones manteniendo una relación extramatrimonial, mientras que para Jane y Ricky este tema significa el inicio de una relación de amor (además la joven, por primera vez en la película le lleva la contraria a su amiga Angela). En los dos primeros casos se utiliza el tema repetido y en el tercero el tema variado. Esto quizá pueda significar que el verdadero cambio será el de Jane y Ricky, que, por lo que vemos en las imágenes, se trata de una relación honesta y sincera. Los cambios en las vidas de Lester y Carolyn son dos caminos equivocados, puesto que ni él debe refugiarse en la comodidad de la vida adolescente eludiendo todo tipo de responsabilidades, ni ella va a encontrar en su relación con Buddy la estabilidad y la felicidad. Es por esto que tampoco se merecen el mismo trato musical y, aunque comparten el mismo tema, creo que la parte variada se revela más transparente, sin tanto adorno musical, y con algunos acordes del tema original que conservan la idea del cambio.

La regresión de Lester a su juventud se da en todos los sentidos: vuelve a fumar porros, deja el trabajo y coge otro que no exige ninguna responsabilidad, rechaza todo tipo de preocupaciones, pone la música alta en el coche,… También existe un retroceso musical que, como dijimos, nos transporta a los 70 con canciones preexistentes cantadas por solistas y grupos de la época. Se podría hablar aquí de una intención dramática de la música puesto que todos los éxitos de la década tienen ahora una nueva perspectiva musical que apoya las intenciones del personaje. All along the watchtower (1968) es la música que inaugura la nueva mentalidad de Lester, decidido a cambiar incluso físicamente sin importarle lo que Carolyn le tenga que decir. En la secuencia, esta canción comienza siendo diégetica proviniendo de cualquier aparato que Lester pudiera tener en el garaje; si bien, esta música no deja de pertenecer en ningún momento al universo narrativo, se puede adivinar un carácter casi incidental de la música justo al final, que subrayaría la fuerza del protagonista ante su esposa. Respecto a su aplicación, también destacamos el tema de American woman (The Guess Who, 1970), que suena en la radio del coche mientras Lester la canta eufóricamente. Si verdaderamente procediera de la radio sería imposible, estando la cámara fuera del coche, que el espectador pudiera escucharla a ese volumen, sin embargo, la escuchamos en primer término, lo que hace que consideremos el uso de este tema como falsa diégesis. De este modo se le da un cariz cercano a la música incidental. Del mismo, modo se usa la canción The Seeker (The Who, 1971) que Lester escucha por un walkman, pero que también oye el espectador, por tanto, otra falsa diégesis. Después, el protagonista la silbará en la cocina y entonces sí que será diegética, al igual que el uso del tema All right (Free Courtesy, 1970) mientras volvemos a ver a Lester en el garaje con las pesas, esta vez ya con bastante músculo. Otra canción diegética e integrada en la acción que suena casi al final de la película es la de Don't let it bring you down (música original de Neil Young de 1971 e interpretada en este caso por Annie Lennox). Con ella culmina su acercamiento a Angela, que ya no se trata de un acercamiento onírico, sino real, puesto que la chica encuentra en Lester a alguien que le dice lo que ella quiere escuchar y que aprecia su belleza, tras haber discutido con Jane. Ya no se trata de un sueño, por tanto, no utilizaremos la música onírica de la fantasía; de igual manera, tampoco sonará este tipo de música cuando Angela le toca el musculoso brazo a Lester. Ahora es real, y además la evolución del personaje de Lester le ha convertido en alguien más seguro de sí mismo; ya no es el mismo niño que no disimulaba la atracción que sentía por la chica.

La nueva vida de Lester no es del agrado de su mujer, que ve como su esposo se le revela y rompe la estabilidad y la armonía de la casa. Hasta ahora ella era la que marcaba las pautas de la vida de los Burnham y eso está presente en la música de Newman desde el inicio de la película: durante la primera de las cenas familiares que se nos muestran, lejos de existir una conversación natural entre los miembros de la familia, se oye de fondo una música de ascensor.

La nueva vida de Lester no es del agrado de su mujer, que ve como su esposo se le revela y rompe la estabilidad y la armonía de la casa. Hasta ahora ella era la que marcaba las pautas de la vida de los Burnham y eso está presente en la música de Newman desde el inicio de la película: durante la primera de las cenas familiares que se nos muestran, lejos de existir una conversación natural entre los miembros de la familia, se oye de fondo una música de ascensor. Es el tema secundario de Bali Ha'i, una música impuesta por la madre que hace ver al espectador quien tiene el dominio dramático de la escena. Tanto Lester como su hija odian este tipo de música, pero es la que describe la pose de Carolyn de pretendida armonía, seguridad y éxito que quiere hacer extensible a su familia (las músicas de la cena son las únicas anempáticas de la película, puesto que nos sugieren lo contrario a lo propuesto por las imágenes, que no son más que una apariencia). Con la evolución del personaje de Lester, las cosas cambian y la segunda vez que presenciamos otra de las cenas familiares suena de fondo una canción preexistente del mismo estilo, Call me irresponsable (lo cual resulta gracioso pues ésta es la música escogida cuando Lester confiesa que ha dejado su trabajo para trabajar en un burguer). Este hombre no sólo se atreve a decirle a su mujer que no vuelva a poner ese tipo de canciones y a decirle a su hija que se calle y se siente, sino que además es capaz de dejarles claro a las dos que no quiere que le traten como antes, como si no existiera. Ahora se siente lo suficientemente libre y confiado como para poder decir lo que quiera a los personajes que antes le dominaban.

Las apariencias engañan

El prólogo de la película nos hace ver que había personajes como la hija de Lester que deseaban que éste estuviera muerto. Estas imágenes enseguida las ubicamos dentro de una secuencia del último tercio de la historia, en la que Jane y Ricky conversan sobre el comportamiento de sus respectivos padres. En esta escena es en donde se nos revela el pasado de Ricky y por qué estuvo interno en un hospital: casi mata a un compañero de clase. Por encima suena, amenazante, un tema secundario que no habíamos escuchado hasta ahora; unas débiles notas, pero con una gran presencia oscura y siniestra que nos hace desconfiar. Si unimos esta música de amenaza a las imágenes del prólogo, podremos fácilmente deducir que la voz que le pregunta a Jane ¿Quieres que lo mate? es la de Ricky, suposición que creemos inequívoca, pues que se nos acaba de confesar el brote violento de este extraño personaje que, como vimos en otra secuencia tiene fácil acceso a las armas de su padre. Ricky se convierte, con ayuda de la música, en sospechoso de asesinato para el espectador. Al final de la escena nos damos cuenta de que Jane no lo decía de verdad: Tú sabes que no hablo en serio -le dice al chico. Pues claro -responde Ricky. Es a partir de aquí cuando la música de amenaza comienza a fundirse y a desaparecer. Las expectativas que el director había creado desde el principio han sido desmentidas, esas palabras no eran más que parte de la coraza de Jane. Las apariencias engañan, aunque de todas formas este tema ya quedará en la memoria del espectador como la música de la amenaza a Lester. Esta música vuelve a aparecer más tarde, en el momento en el que el coronel Fitts le echa en cara a su hijo Ricky que es homosexual. Para poder hablar de la segunda vez que aparece este tema, antes hablaremos de otro que resulta ser el detonante para que el coronel Fitts se convierta en otra gran amenaza para el protagonista.

Juventud inocenteDesde su presentación, sabemos que el coronel rechaza a los homosexuales, pero ese aparente odio tiene su explicación, y es que más adelante veremos que él también lo es y que se niega a aceptarlo autoconvenciéndose de que es algo malo. Hay un momento en la historia en el que comienza a sospechar del infrecuente comportamiento de su hijo; en un principio piensa que se ha vuelto a enganchar a las drogas, pero al ver la extraña relación que mantiene con Lester, se teme lo peor. Comienza a sonar aquí otro tema secundario que representa la sospecha del coronel de que a su hijo le gustan los hombres. El tema se mantiene mientras el padre entra en la habitación de Ricky y busca pistas para confirmar su sospecha. Encuentra las imágenes de Lester levantando pesas desnudo y en vez que enfadarse, se queda mirando. Es la misma mirada que Ricky tenía a través de su cámara hacia Jane (zoom a los ojos de la chica). La mirada del deseo. Esta música que inicialmente representaba las sospechas del padre, se repercute y se convierte en la música de la homosexualidad del coronel Fitts. Más tarde, lo volvemos a ver espiando a su hijo; él sigue pensando que su hijo es gay, y parece confirmarlo por lo que está viendo a través de la ventana. Se da cuenta de que Ricky y él mismo son lo que ha siempre odiado y reprimido, así que se avergüenza y se aparta de la ventana hacia la oscuridad en el momento en el que se inserta en la música un efecto que simula ser el ruido de una serpiente de cascabel (el mal). Cuando su hijo vuelve a casa comienza a sonar de nuevo la música de amenaza, que a la vez adquiere otro significado (se repercute): en todas las escenas concatenadas que tienen por encima esta música aparecen derrumbándose los personajes que vivían de su apariencia, se les ha caído la máscara que llevaban puesta durante tanto tiempo. Así, esta música tiene la doble misión de crear expectativas en el público sobre quién matará a Lester y a la vez, la de desenmascarar a los personajes. El coronel piensa que su hijo es gay y se avergüenza de él y de sí mismo y lo acaba echando de casa. La música continúa… Carolyn, en el coche, llora porque se siente frustrada, sabe que lo que ha hecho ha sido una tontería y se desmorona; coge una pistola que le hace sentirse con mayor poder. Por otro lado, el tema también se extiende a Jane y a Angela que discuten por Ricky. Jane acaba confesándose diferente a su amiga, no quiere ser como ella, prefiere seguir a su novio. Éste la apoya diciéndole a Angela lo vulgar y aburrida que resulta ante los demás y que realmente utilizaba a Jane para sentirse bien consigo misma. Angela sabe que es verdad y se va llorando. La música acompaña todas estas imágenes que demuestran que nada es lo que parece.

La otra misión del tema de la amenaza es la de que el espectador sospeche que Carolyn o el coronel pueden ser los asesinos, puesto que además este tema secundario aumenta su intensidad cuando ambos aparecen. Las notas siguen sonando cuando el Sr. Fitts va a ver a Lester al garaje. Con esta acción, el hombre se derrumba y se sincera. Le besa, momento en el que se corta la música. Avergonzado de no ser correspondido y de haberse mostrado tal y como es, coronel se marcha, y tras ese silencio musical vuelve la música de amenaza por tercera vez, ahora tan solo repetida de la original.

La paternidad

Padre e hija, enfrentados y espiadosA pesar de que Lester Burhman lo intenta, hace tiempo que dejó de tener una buena relación con su hija. En la película no se explica por qué el vínculo entre ellos está tan deteriorado, quizá por la inevitable adolescencia que esta pasando Jane o por un distanciamiento por parte de su padre. Quizá la razón la dijeron al inicio del filme, mientras los dos discuten en la cocina y Ricky los observa desde fuera, como nosotros, negándonos esa información. Es en esta escena donde aparece otro de los temas centrales de American Beauty, el tema de la paternidad (Mental boy es el nombre de este tema tal y como figura en el disco de la banda sonora). Se trata de una música (necesaria) triste con unas notas de piano muy silenciosas y débiles que marcan la mala relación entre padre e hija. Ya no se llevan tan bien como antes, según nos revela la foto de la familia en blanco y negro. Eso se acabó. La importancia de la paternidad en la película radica en que es uno de los aspectos más importantes de los que Lester se olvida para ser feliz él mismo. Se centró en recuperar ese espíritu joven y no se acordó de que en realidad es un padre de familia que tiene que tener unas responsabilidades, sin que por ello no pueda hacer otras cosas que le hagan feliz. Cuando Lester se siente atraído por Angela, su hija se avergüenza de él, y el protagonista se intenta acercar a la joven con la excusa de interesarse más por su hija.

Lester ejerce como padre en la película en tres ocasiones. La primera, ya la hemos comentado, es la escena de la cocina, en la que intenta hablar con Jane y acaban discutiendo. La segunda, tiene lugar justo antes de que se acueste con Angela. Previamente, en la secuencia en la que él la consuela en el salón, le confiesa que siempre la ha deseado y acaban besándose, es decir, Lester ha conseguido que su fantasía sea realidad, y a continuación, tiene la oportunidad de acostarse con ella, clímax al que le hubiera gustado llegar en cada uno de sus sueños. Sin embargo, lejos de escucharse una sexy melodía de los años 70, suena el tema de la paternidad (repetido, puesto que no varía ni comporta una diferenciación del sentido dramático de la misma, simplemente nos recuerda a Lester como padre). Thomas Newman hace un uso muy inteligente de esta música con la que nos adelanta que no ocurrirá nada en esa cama, porque el tema que suena es el de Lester padre. Así es. En el instante en el que Angela le confiesa ser virgen (las apariencias engañan), el hombre cae en la cuenta de lo que está haciendo y se comporta como un padre tapándola con una manta para que no coja frío. La última vez que aparece este tema también es en la cocina; tras haberle preparado algo de comer, Lester le pregunta a Angela por su hija. Este interés por Jane que parecía que Lester había olvidado, se manifiesta musicalmente a través del tema de la paternidad, pero ahora repercutido, pues nuestro protagonista se da cuenta de todo lo que se perdió al distanciarse de su hija y que ahora ella es realmente feliz. Eso a Lester, como padre, también le hace feliz y le trae recuerdos de cuando él se enamoró de Carolyn. La música cesa con la pregunta de Angela: ¿Y tú, que tal estás?. Ahí es cuando Lester se da cuenta de que realmente la felicidad no hay que irla a buscar muy lejos, puede estar más cerca de lo que creemos. Estoy muy bien, le dice él. Ahora no le acompaña ni una música onírica, ni aparente, ni de su juventud, por que no la necesita. Se siente feliz. Es interesante comentar que en la escena en la que el coronel pega a Ricky por primera vez, suena un fragmento musical sin aparente personalidad que en principio se usa para acentuar la ira y el carácter violento del coronel Fitts. Sin embargo, este fragmento aparece en el disco de la banda sonora como el inicio del tema central Mental boy o la música de la paternidad. Es decir, que en un mismo tema Thomas Newman ha querido atribuirle una parte del mismo a Lester, la más musical, y la otra al coronel Fitts, la que menos color y alma tiene. Esta diferencia en la paternidad de los dos personajes también se refleja en la película en el momento en que Jane y Ricky, antes de escaparse de casa y acostados en la cama, se preguntan si tienen miedo: Mis padres me buscarán -dice Jane Los míos no -le replica su novio.

La belleza o lo que realmente nos hace felices

Ricky y su cámaraComo nos dice el título, American Beauty nos habla sobre todo de belleza, y el único personaje que desde el principio la reconoce no es otro que Ricky Fitts. Este chico, considerado por el resto de los personajes como un bicho raro es quien a través de su cámara intenta atrapar la esencia de lo hermoso en todo aquello que encuentra, bien sea una paloma muerta, una vagabunda a punto de morir o una bolsa de plástico que revolotea al son del viento. Él es quien hace evolucionar al personaje de Jane, una muchacha que vive a la sombra de Angela Hays, a la que envidia, pero sabe que ella es una chica ordinaria, común, vulgar y que nunca podrá llegar hasta donde está su amiga. Desde el principio Ricky ve la belleza en ella y así lo expresa la música cuando él la observa por la ventana después de que Jane sale de la ducha y averigua que su padre a estado llamando a Angela. Suena un motivo (derivante) que nos recuerda al estilo de la canción de A Rose. Son músicas instrumentalmente parecidas pero una, como dijimos, representa la fascinación por la belleza (al menos aparente) y la otra simboliza el amor, la admiración a una belleza de una forma más honesta y pura; por poner un símil, si el tema de A Rose pertenece a una belleza como la del diamante, este motivo nos remite a otro tipo de belleza como la del cuarzo, que quizá sea menos aparente y más real que la primera. Este motivo suena mientras el chico la mira por la ventana sin que ella se entere, cuando Jane sea consciente de que la están mirando y de que hay un chico que se interesa por ella, el motivo se convertirá en tema secundario, en el tema del amor, en el que sonarán las mismas notas del motivo esta vez acompañadas de un violín que refuerza la idea de que Jane está ilusionada con ese interés por ella. Este tema variará en otra secuencia en la que comienza la relación entre la joven y Ricky cuando ésta decide acompañarlo a casa. Aquí suena el tema de amor variado, pues cuando aparece un cortejo fúnebre suenan unas notas al final de la música que ya conocíamos. Incluso la muerte puede parecer bella, como nos sugiere el tema. Es ahora cuando aparece el tema principal de American Beauty, el tema de la belleza, entendiendo esta palabra como todo aquello que nos rodea y que nos hacer sentirnos vivos, como se sintió Ricky aquel día que vio la bolsa de plástico. La belleza puede estar en cosas tan minias como estas y a veces es preciso recordarlo para darnos cuenta de todo lo que nos rodea; no hace falta ir a buscar la belleza muy lejos. Este es el mensaje más importante de la película y por ello la música que lo acompaña es la que se erige como tema principal, que, ayudado por el tono poético de las imágenes consigue abstraernos unos segundos de la película y dejarnos llevar por las notas de Newman. Se trata de una música completamente integrada con la imagen, puesto que si desligáramos la música de la secuencia, la primera pierde buena parte de su sentido y la segunda acaba por no estar igual de explicada y no llegará tanto el espectador. Esta belleza ahora es compartida también por Jane, hecho que se demuestra cuando ella es capaz de desnudarse (tanto física como emocionalmente) ante la ventana para que Ricky la grabe. El tema de la belleza se repite, y cesa en el momento en que el coronel Fitts irrumpe en la habitación de su hijo.

Esta música no volverá a aparecer hasta la secuencia de la muerte de Lester. Antes de morir, el protagonista se da cuenta de que lo que le hacía feliz lo tenía muy cerca, y de que la belleza estaba en todo lo que le rodea, sólo hacía falta estar atento y observar. Es entonces cuando coge la foto de su familia y entiende que si antes eran felices, ¿por qué no lo podrían ser ahora? La belleza también está en el amor y en la familia. Antes de que lo coloquen la pistola en la cabeza y lo maten, comienzan a sonar unos tímidos acordes de piano en forma de motivo derivante, que tras el flashback comprobaremos que forman parte del tema de la belleza, pero ahora repercutido, puesto que es después de muerto cuando Lester conoce lo que le faltaba para ser feliz. Esta vez la música de la belleza tiene un halo fúnebre que no habíamos escuchado hasta ahora, debido a que quien se ha muerto ha sido el protagonista. El flashback nos revela lo que ya nos anunciaba de alguna manera la música de amenaza que escuchamos secuencias atrás, y es que al final quien mata al pobre Lester es el coronel Fitts, que se siente avergonzado y prefiere matar a que se sepa realmente cual es su verdadera cara. Durante la concatenación de secuencias oímos el motivo insertado en el tema principal justo cuando aparece Carolyn, que acaba de conocer la muerte de su marido, y sabe que nunca más lo volverá a ver. Como Lester, se da cuenta tarde de todo lo que tenía. Volvemos a ver de nuevo las imágenes de la bolsa que había grabado Ricky, lo que incide el la belleza como el tema principal de la película, y sobre ellas una nueva parte que desconocíamos del tema y que tiene como base el motivo del que deriva la música. Volvemos al plano con el que se iniciaba la película, una imagen de regreso al cielo desde donde nos hablaba Lester.

Al final

La película posee tres temas finales que acompañan a los créditos. El primero de ellos parece estar cantado desde el cielo. Se trata de una música preexistente, Because (interpretada por Elliot Smith) que incide en la idea de que para protegernos ante lo que no nos gusta del mundo construimos un exterior superficial para ocultar nuestras propias inseguridades. El siguiente de los temas finales es original; se trata del tema de la apariencia (Dead already), eje fundamental en la historia, que además pretende representar el éxito social, la doble moral, etc. dañando, como ocurre en la película, las relaciones interpersonales y generando vías de escape alternativas para no querer ver la realidad. Así es como termina la película, con la principal distracción de Lester, el mundo de los sueños. En este caso, con el tema de A Rose que cierra el círculo sugiriendo que todos nos rendimos ante la fascinación de la belleza.

Niveles de la música

En su nivel sonoro, en la mayor parte de las escenas, la música se oye pero no se escucha, ello es debido al gran número de músicas preexistentes y secundarias que contiene el filme. También hay temas que, debido a la poética de las imágenes, la música pasa a primer término y son escuchadas e incluso interiorizadas por el espectador (es el caso de las melodías oníricas o de la música de la belleza). La película, aunque tiene un pequeño flashback al final, cuenta con un solo estrato argumental, por tanto, la música en su nivel argumental se sitúa en la linealidad marcada por la propia historia. En lo que se refiere al nivel espacial, la mayor parte de las músicas las situamos en el espacio de la emoción, puesto que muchas de ellas responden a la evolución psicológica de los personajes o a lo que sienten y/o ocultan ante los demás en cada momento. También hay temas que acompañan a la acción como la música que suena cuando Carolyn está limpiando el piso que luego intentará vender. Por último, como ya comentamos, existe un doble nivel dramático en el uso de la música. Están por una parte, las músicas de la vida real y aquellas que tan sólo suenan en la cabeza de Lester y que le funcionan como vía de escape. Además, también hay que decir que las músicas preexistentes de los años 70 también tienen una intención dramática clara y es la de representar la recuperación del espíritu joven y libre de Lester.

Últimas palabras

Gracias a las notas de Thomas Newman la película llega mucho más adentro al espectador a través de una música minimalista, nada orquestada, ambigua y llena de pequeños efectos que se ajustan perfectamente al tono de la historia que Sam Mendes nos presenta.

Este trabajo me ha hecho recordar el poder de la música sobre aquello que vemos como espectadores en la pantalla del cine. La música es capaz de meterse en nuestra cabeza sin darnos cuenta y hacer crecer la película dentro de nosotros, a veces con mayor eficacia que las propias imágenes. Como dice el maestro Ennio Morricone, la música puede expresar sentimientos y palabras que si se hubieran dicho en voz alta no hubieran sido creíbles, más en una película como American Beauty que habla de cuestiones tan abstractas como el amor, la belleza, la libertad, la búsqueda de la felicidad o el mundo de los sueños. Gracias a las notas de Thomas Newman la película llega mucho más adentro al espectador a través de una música minimalista, nada orquestada, ambigua y llena de pequeños efectos que se ajustan perfectamente al tono de la historia que Sam Mendes nos presenta.

© Loreto Santos, 2008


Temas del disco

Banda sonora de American Beauty1. Dead Already (03:18) 2. Arose (01:05) 3. Power Of Denial (01:44) 4. Lunch W/ The King (02:25) 5. Mental Boy (01:43) 6. Mr. Smarty-Man (01:11) 7. Root Beer (01:05) 8. American Beauty (03:05) 9. Bloodless Freak (01:36) 10. Choking The Bishop (01:51) 11. Weirdest Home Videos (02:02) 12. Structure & Discipline (03:05) 13. Spartanette (00:59) 14. Angela Undress (01:43) 15. Marine (01:34) 16. Walk Home (01:19) 17. Blood Red (00:38) 18. Any Other Name (04:06) 19. Still Dead (02:46)

 

(*) Loreto Santos fue alumna de Conrado Xalabarder en la Universidad Pompeu Fabra y por el presente trabajo obtuvo sobresaliente. Ha sido publicado en Mundobso con su consentimiento