THE BLACK DAHLIA (2006)
Título
en castellano: La dalia negra
Director: Brian De Palma
Música: Mark Isham
Los Ángeles, años cuarenta. Una joven actriz aparece misteriosamente asesinada y unos policías emprenden una investigación que destapará redes de corrupción.
Por Roser Biel (*)
1.- THE BLACK DAHLIA: LA MÚSICA ESCRIBE LA HISTORIA
The
Black Dahlia, la última película de Brian de Palma, se inspira en
una novela de James Ellroy del mismo título, que narra y resuelve la
misteriosa y popular muerte, brutalmente asesinada, descuartizada y golpeada,
de la aspirante a actriz Elizabeth Ann Short en Los Ángeles a principios de
1947. Lee
Blanchard (Aaron Eckhart) y Dwight Bucky Bleichert (Josh Hartnett) son dos jóvenes
policías, ex campeones de boxeo, que se convertirán en figuras
mediáticas a partir del combate que les enfrentará, conocidos
como Sr. Fuego y Sr. Hielo. A partir de este encuentro, se establece entre ellos
una profunda relación profesional y personal que se completará con la
pareja de Lee, Kay Lake (Scarlett Johansson), último vértice del triangulo
amoroso. La misión principal de los dos policías se centrará en
la busca del asesino de la joven actriz, que la prensa sensacionalista pronto
bautizará como la dalia negra a raíz de la película
de George Marshall, estrenada poco tiempo antes, La Dalia azul. La historia
se complementa con la aparición de Madeleine Linscott (Hilary Swank), una figura
con aires de femme fatale, con quien Bucky establecerá una relación
sexual-necrófila al estilo de Vértigo
(58), de Alfred Hitchcock, con una fuerte carga de obsesión y cegamiento.
The Black Dahlia es un filme de género negro, de un alto nivel cinematográfico, en cuanto a estética y a fotografía, pero con un guión confuso, complejo, y con frecuencia incoherente, con una estructura complicada cargada de secuencias paralelas poco importantes que confunden la trama y la hacen de difícil seguimiento. Pero, pese a la complejidad argumental y el desorden de la trama, la banda sonora dota a la película de la coherencia que reclama, y consigue dibujar un claro hilo narrativo; y es con la música con que se configura el verdadero eje dramático de la historia. Mark Isham crea una banda sonora que destila a la perfección los aires y el ambiente de Los Ángeles en los cuarenta, con una composición propia de los film noir basada en la sonoridad del jazz y la magnificencia de la orquesta sinfónica, creando un estilo que bebe de magníficos trabajos como el de Jerry Goldsmith con Chinatown (74) o L.A.Confidential (97) -también basada en una obra de James Ellroy-; una partitura que otorga protagonismo a instrumentos como el oboe, el violín, el saxo y el piano pero, sobre todo, que utiliza la fuerza dramática y emotiva de la trompeta para desenvolver una dimensión sensible muy potente y apasionada; consolidada con el poder y la magnitud de la percusión y el conjunto completo de cuerdas y vientos.
La historia del asesinato de Betty Short desencadena un thriller de crímenes y de misterios, vestido con gran cantidad de música, principalmente música incidental y original de Mark Isham, con alguna intrusión de piezas preexistentes vinculadas a la perfección con la realidad de las imágenes, como música diegética, propia de la época, de los bajos fondos, de la esfera social y argumental en la que se inscribe; un dominio de la incidentalidad contundente que refuerza el recurso de la voz en off y le dota de una doble dimensión de poder y protagonismo, la de la palabra y la de la música. La banda sonora mantiene una relación absoluta con el filme, definida y reconocible, que establece una relación intelectual, pero también sentimental, con el espectador.
2.- LA DALIA COMO TEMA PRINCIPAL
El
tema principal que se desarrolla
en este thriller policíaco referencia al personaje de Elizabeth Short -Betty,
o la dalia negra- y se nos muestra con múltiples variaciones
a lo largo de la banda sonora. Inicialmente, se nos presenta con los primeros
títulos de crédito, sobre la imagen de Bucky esperando el combate: una
trompeta que suena como un lamento, como el llanto melancólico y triste,
por la muerte de la chica muerta y por los efectos y repercusiones que su estraño
asesinato ha causado en sus vidas. La voz en off nos relata, en pasado y en
primera persona, los hechos que les sucedieron a Bucky y a sus amigos Lee y
Kay, y su período de maduración y de cambio. Pese a que el espectador, al inicio
de la película, aún no sepa las profundas heridas que genera y
perpetra la muerte de Betty en las videa de los protagonistas del filme -de
la misma manera que lo hacen la violencia, el crimen, la mentira y el vivir
de espaldas a la ley-, el sonido melancólico y apesadumbrado del solo
de trompeta inicial evoca el sentimiento de soledad, de ofuscación, frustración,
odio, pero también conciliación y estabilización final, que domina a
los personajes y que pauta sus acciones.
El sonido cálido pero pesadumbroso de las cuerdas abriga con sutileza la melodía que devendrá la identificación con la chica muerta, a la vez que revela y manifiesta el tono melancólico, natural, humilde e, incluso, afable que desprende la figura de Betty, su contexto y la burbuja vital que ella misma se crea para huir de las adversidades de la vida. Y después de la trompeta y las cuerdas, el tema principal se pierde en la gran orquestación y percusión que acompaña los disturbios en la calle del principio de la historia.
El tema principal domina a todos los otros personajes, que no tienen música propia, sino que son los vínculos y la relación que se establece entre ellos los que desarrollan un tema musical. Pero en cambio la música de la joven muerta domina las situaciones en muchos momentos, de manera expansiva -no tiene aires de magnificencia, pero sí capacidad de entrometerse en el resto de temas y subyugarlos- y parece pertenecer a los otros personajes y a su mundo emocional. El tema musical de la Dalia aparece de manera muy dócil, delicada y triste en las proyecciones de sus audiciones para el cine, interpretado por un vibráfono -un xilófono de aluminio- que enfatiza la fragilidad emocional de Elizabeth Short y la docilidad e inocencia femenina e infantil de su carácter.
En
algunas escenas de acción y de suspense, la melodía de la Dalia se incrusta
como recuerdo del motivo o la razón por la que se llevan a cabo las acciones
-el objectivo es descubrir al asesino de Betty-, o por relación directa con
la chica, como en el descubrimiento de su cadáver. Aquí se hace, por
primera vez, referencia directa a la Dalia, todo y que aún no la hemos
visto en ningún momento, y es un oboe el encargado de interpretar su
melodía solitaria. De repente, la melodía de la Dalia aparece,
reminiscente y a través de violoncelos y trompas, en la escena en que
Bucky descubre las iniciales de Bobby Dewitt marcadas en la espalda de Kay.
Todo y que aparentemente pueda parecer falto de toda lógica, la explicación
es simple: Kay es superviviente de un caso de violencia insensible y perversa
que la asimila, en parte, a Betty. El tema
principal, en este caso, enfatiza el sentimiento de impotencia de Bucky
frente a la violencia con Elizabeth -pero, por analogía, también
con Kay- a la vez que reafirma el miedo, el impacto emocional y la incomprensión
que siente Kay, y vigoriza el efecto y el rastro que deja en los personajes
-tanto Lee, como Bucky - la violencia practicada en ella, como en Betty.
A lo largo de toda la película el tema es interpretado también con potentes variaciones de metales y percusiones, especialmente en el momento previo a la muerte de Lee, donde la herida abierta por la violencia hacia Elizabeth -y aquí con mucha fuerza, análogamente, frente a Kay- rige la venganza de Lee. Aquí, el tema principal parece morir y perder potencia escondido bajo la fuerza de la gran instrumentación y la pieza de suspense y de acción, pero enseguida vuelve a aparecer, y con la misma fuerza, de nuevo, con las imágenes de Betty. La melodía que identifica a Elizabeth Short y su muerte, deviene el leitmotif, en forma de nueve notas musicales interpretadas por un piano o por el vibráfono, que recojen el intervalo y la base sonora del tema principal, y que se inserta en los otros temas, motivos y fragmentos, para referenciar la omnipresencia del asesinato y sus efectos a lo largo de toda la historia, para recordar constantemente al espectador la brutalidad practicada en Betty y la figura inhumana del fantasma de su asesino. Así pues, el tema principal se nos presenta en la película con pieles variadas, con timbres y sonoridades diferentes, interpretado por violines, violoncelos, arpas, vibráfonos, trompetas, trompas, saxos y percusiones, pero regido siempre por una fuerza dominante que subyuga el resto de temas, e incluso de acciones.
3.- LOS TEMAS CENTRALES
The Black Dahlia es una película colorista construida a partir de espacios y relaciones: relaciones entre personajes y de personajes con el espacio, con los diferentes niveles personales -intelectual, social y emotivo- y con las diferentes esferas de la película. Los temas centrales hacen referencia, principalmente, a las relaciones que establece Bucky con el resto de personajes y la dimensión narrativa y personal que se crea alrededor de estas relaciones.
Por
un lado, tenemos el tema de Bucky y Lee, nexo emocional entre los dos protagonistas,
interpretado, principalmente, por una trompeta solitaria; unas notas que evolucionan
de grave a agudo y que se resuelven involutivamente como un suspiro ahogado
de la trompeta, una regresión contrapuesta al inicio del tema, que representa,
sobre todo, la contraposición pero también la compenetración entre el
Sr. Fuego y el Sr. Hielo. Es precisamente en el combate de boxeo donde escuchamos
el tema por primera vez. Durante la progresión del filme, el tema aparece versionado
hasta llegar al dramatismo absoluto y a la asfixia en la muerte de Lee y en
la despedida de los dos compañeros en el crematorio, donde fuego y hielo
se materializan en la cremación del cuerpo del policía. Solo en
los títulos de crédito finales volveremos a escuchar las notas del solo
de trompeta, repercutidas tras la
desaparición de Lee, más dramáticas y melancólicas, pero
muy suaves y difuminadas bajo el resto de temas.
Por otra parte, las relaciones amorosas o sentimentales de Bucky tienen, también, su propio tema. El tema de Bucky y Kay se introduce en el primer encuontro a solas de los dos personajes, mientras observan el entrenamiento de Lee al ring. Se trata de una melodía que alterna el piano y la trompeta, con un aire clásico que reforzará la orquesta al completo más adelante. Es la base de totas las escenas intimistas entre Bucky y Kay, y tomará fuerza a partir de la consumación de su amor y su atracción inevitable, una vez muerto Lee. En la última escena de la película, el tema de Bucky y Kay consigue disipar el tema principal, pero solo por unos instantes, ya que en los títulos de crédito finales sonarán de nuevo las notas de la Dalia.
Entre Bucky y Madeleine Linscott se establece una estraña relación sexual-amorosa, presidida por la similitud de Madeleine con la chica muerta; una atracción necrófila de la que Bucky no es consciente hasta muy avanzada la historia. El tema consiste en una melodía insistente de cuerdas, principalmente violines y violas, e insertos de trompeta, que dimana la sonoridad propia de la década de los cuarenta, de las aspirantes a la fama y del romanticismo y erotismo del cine y de los escenarios. Se desarrolla como un crecimiento melódico y romántico hacia un clímax instrumental que supone el traspaso de las cuerdas hacia los metales, con incidencia de las arpas y las cuerdas graves.
La
estructura temática de la película da lugar a un cuarto tema
central basado en la relación del triángulo amoroso que protagoniza
la película: Lee, Bucky y Kay. Lo escuchamos inicialmente en la primera
cena que comparten los personajes como una melodía de piano sobre violines,
violoncelos y arpas. Es una pieza de una gran magnificencia y dotada también
de un aire clásico y orquestal, con una tonalidad de la época
y de una belleza y delicadeza sublimes. Aparece
en algunos fragmentos en que encontramos los tres personajes, pero siempre evoluciona
hacia el tema de alguna de las relaciones entre Bucky y ellos dos. Ya no la
volveremos a escuchar plenamente hacia la cena que Kay y Bucky intentan llevar
a término con normalidad, tras la muerte de Lee, evocando el estrecho
e invencible vínculo que los une, pero evolucionando inevitablemente
hacia el tema de Bucky y Kay y el emotivo sonido de la trompeta.
Finalmente, se ha de tener en cuenta un último tema central, que puede considerarse leitmotif, al referenciar, de forma independiente, pero injerido e integrado en otros temas y fragmentos musicales, al verdadero asesino de Elizabeth Short, a la pintura del tétrico payaso, a la película El hombre que ríe; en definitiva, a la lúgubre y siniestra pareja que forman Ramona Catchcart Linscott y Georgy -madre de Madeleine y su amante, verdadero padre de la hija bastarda de Emmett Linscott-. Este leitmotif, en forma de enigmático sonido de cuerdas sintéticas formado por notas descendentes y poco estables, irá tomando consistencia e importancia a lo largo de la película, a medida que Bucky está más cerca de descubrir al asesino de Betty, y que está más inmerso en la esfera dramática y emocional de la maldad de la familia Catchcart Linscott.
4.- LOS TEMAS SECUNDARIOS, FRAGMENTOS Y MOTIVOS
En The Black Dahlia se desarrollan insistentes y variados temas de acción, muy trabajados e intensos, que se reparten por las diferentes secuencias según la fuerza dramática y el ímpetu de las acciones y de las imágenes. Por un lado, Mark Isham utiliza una misma base rítmica y tímbrica sobre la que dibuja los diferentes temas que contienen y refuerzan la intenció de cada escena. Por otra, utiliza esta base como introducción de aquellas acciones que influenciarán al personaje, que marcarán un cambio en su conducta o que profundizarán en las heridas y las llagas provocadas por la fragmentación y la desolación emocional que van sufriendo los diferentes personajes. Además, Isham coloca a lo largo del filme temas de suspense, continentales, jazzísticos y desenfadados o bien punzantes y orquestados o de percusión, fragmentos a modo de tránsito entre escenas y contextualización de acciones y acontecimientos. Es muy contundente con los pasajes de acción, sonoros, directos y con dominio de la percusión y el ritmo.
Todas
estas piezas musicales están en todo momento en concordancia con la imagen,
y consiguen alimentarse mútuamente de explicaciones y sensaciones, complementándose
la una con la otra y ganando grados de vinculación totales que tienen como resultado
escenas espléndidas, como el plano secuencia que muostra un doble asesinado,
y grados de vinculación básicos o de comunicación puramente creativa
-que no necesaria- pero que complementa
y matiza el tono y el color de la película de Brian de Palma.
Algunos personajes
secundarios tienen también su propia música, todo y que su importancia
dramática es bastante débil y no deviene trascendente. Así, el
padre de Bucky tiene un tema propio que variará
y se repercutirá en la su
breve aparición una vez Bucky ha llevado a su padre al asilo. Lorna Mertz, amiga
de Betty, también rodea su figura de un tema infantilizado de piano y
arpa que surge de la música falsamente diegética
del camión de los helados y que desaparece bajo la presencia de uno de los temas
de acción. Buxter, el camello que amenaza a Lee, goza de los únicos y
últimos momentos del tema que le representa, que sigue el ritmo del su caminar,
antes de desaparecer, otra vez, bajo la base musical de acción y suspense.
En las escenas de los bajos fondos de Los Ángeles, Mark Isham utiliza música preexistente aplicada de manera diegética, como la pieza Love for Sale, interpretada por el artista de música country y pop K.D.Lang ycoreografiada por una veintena de chicas orientales. También podemos escuchar música preexistente en la cena de Bucky en casa de los Linscott, en la fiesta de fin de año de los tres protagonistas, en la proyección de El hombre que ríe en el cine o de la película pornográfica de Lorna y Betty; pero la música preexistente, siempre diegética en el filme, es siempre secundaria, de ambientación y con poca o nula importancia dramática, y con una utilidad puramente circustancial.
5.- TEMA INICIAL Y TEMA FINAL
La película comienza con las primeras notas del tema de la Dalia, con un solo de trompeta triste y afligido, sobre los primeros título de crédito y las imágenes de Bucky esperando el encuentro con Lee en el ring. Pero el tema principal solo se nos insinúa, sin tiempo a saborearlo, absorbido de pronto por un potente tema de acción que lo referencia, pero dominado por el caos de cuerdas, metales y percusión. Sorprendentemente, este tema ya no lo volveremos a escuchar hasta los títulos de crédito finales. Esta potente introducción consigue que el espectador se sumerja de pronto en una trama y una historia tan caótica, perturbada, deprimente y siniestra como el sonido y el ritmo de este tema inicial de acción, introducido por el causante de todo este caos: el asesinato de Elizabeth Short -y, por tanto, con la introducción inicial de su melodía-. Además, el ambiente sonoro y la dimensión a la que te transporta este tema evoca inevitablemente una época de policías (buenos y malos), de femmes fatales, de humo y cigarrillos, de pasiones y sensualidad, de crimen y de misterio; contexto dramático y narrativo del Hollywood de los años cuarenta y cincuenta, introducción que permite al espectador la inmersión total en el filme.
El
tema final que acompaña los
títulos de crédito se inicia con el tema de Bucky y Kay en su reencuentro
tras la resolución del enigma de Elizabeth Short y se extiende durante más
de seis minutos. Pero en su transcurso se convierte en una especie de suite
que recoge los diferentes temas musicales de la película. Pese a que
pueda parecer un recuros fácil e incoherente con la estructura musical
de la banda sonora, responde a las necesidades argumentales y dramáticas
finales de la historia. Pasamos del tema de Bucky y Kay al tema de acción
inicial, seguido de nuevo del tema amoroso de los protagonistas, que recoje
el grito ahogado del tema de Bucky y Lee, dominado por el tema de la Dalia y
dejando entrever, bajo notas de suspense, el telón de fondo sobre el que se
ha estructurado la banda sonora y, paralelamente, se ha construido la historia
de The Black Dahlia.
© Roser Biel, 2007
Temas del disco
1.
The Zoot Suit Riots (02:14) 2. At Norton And Coliseum (04:06) 3. The Dahlia
(03:08) 4. The Two Of Us (03:36) 5. Mr. Fire Versus Mr. Ice (03:15) 6. Madeline
(03:05) 7. Dwight And Kay (03:11) 8. Hollywoodland (02:53) 9. Red Arrow Inn
(01:35) 10. Men Who Feed On Others (04:24) 11. Super Cops (02:00) 12. Death
At The Olympic (03:32) 13. No Other Way (02:06) 14. Betty Short (02:16) 15.
Nothing Stays Buried Forever (06:26)
(*) Roser Biel fue alumna de Conrado Xalabarder en la Universidad Pompeu Fabra y por el presente trabajo obtuvo Sobresaliente. Ha sido publicado en Mundobso con su consentimiento.