EDWARD SCISSORHANDS (1990)
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...a
través de la música. Como hemos podido observar, el tema
principal y el tema inicial así
como sus variaciones y repercusiones
definen a nuestro personaje protagonista y, más concretamente, su estado de
ánimo. Como he comentado, estos temas que hacen conocer los sentimientos y la
historia de Eduardo son los que se encargan de vestir los momentos de flashback
que explican su origen, como en el citado caso del Tema de la Máquina de
Galletas. El tema inicial del cuento se vuelve a repetir
en el siguiente flashback en el que Eduardo recuerda las primeras lecciones
de su inventor. Se trata de una repercusión del tema inicial más lenta y más
solista y que se inicia con un arpa que además de indicar que nos encontramos
ante un viaje al pasado también parece acompañar la brisa que hacen que las
páginas que ilustran la evolución de Eduardo vayan pasando ante el espectador.
Los sentimientos de Eduardo seguirán llegando a través de la música a lo largo de todo el filme. Los dos temas más importantes, el Vals de Eduardo y el Tema de Eduardo se volverán a reencontrar en una de las escenas más importantes, cuando Kim le pide que le abrace y él no puede hacerlo. Entonces empezará el flashback que conduce hacia la muerte de su inventor. Aquí Elfman se muestra magistral, en una pieza que empieza con el Vals de Eduardo variado, que se volverá más triste y fúnebre con la muerte del inventor pero ya desde el inicio del flashback. Cuando éste muere vemos cómo aparece el Tema de Eduardo, el tema del amor, que aparecerá por primera vez estando el inventor presente. Gracias a la incursión de este tema, nos damos cuenta que cuando rasga la cara y le hace sangre no estamos ante un acto de crueldad sino ante una acto de amor, fruto de la inocencia de Eduardo, en este caso la música es anempática ya que parece contradecirse con lo que a priori están mostrando las imágenes, pero la música no miente y está indicando que si hay algo que no quiere hacer Eduardo es hacer daño nadie. Algo parecido sucede unas escenas más tarde cuando Eduardo salva al hermano de Kim, pero en este caso no es la música la que nos hace percibir la inocencia de Eduardo sino sus propias palabras. Pero, ¿por qué consideramos el Tema de Eduardo como el principal?. Varios motivos llevan a concluir que este es el tema principal de la película. A pesar de que el Vals de Eduardo o tema inicial está íntimamente ligado a éste, no aparece en tantas ocasiones a largo del filme, erigiéndose el Tema de Eduardo como el principal a través de sus continuas repercusiones y variaciones a lo largo del filme. Es también gracias a este tema que se indican las emociones de Eduardo así como los momentos más importantes para el protagonista y para la historia en sí. Me estoy refiriendo, por ejemplo, al primer flechazo con la imagen de Kim o al primer contacto visual del espectador con Eduardo, momentos ya analizados. Pero lo más importante está aún por llegar: la escena de la Danza del Hielo, donde se cruzarán la historia de amor y la historia de la nieve, motor de arranque de la narración. Para llegar a esta escena, el espectador todavía pasa por una fase de aproximación donde irá advirtiendo el cambio de sentimientos de Kim, expresado especialmente a partir de la escena del programa de televisión donde se produce un majestuoso cruce de miradas entre los dos personajes aunque sea a través de un televisor y donde Elfman subraya la emotividad con un pequeño motivo del Tema de Eduardo, siguiendo ese estilo de ir siguiendo la tínea emotiva que trazan las miradas a través de la música. El tema volverá a aparecer cuando Kim y Eduardo se encuentran en la casa de forma melódica pero que dará un giro más dramático y más oscuro -aunque manteniendo la línea melódica- cuando Eduardo ve al novio de Kim y se marcha indignado hacia el interior de la casa rasgando las cortinas. Todo ello está preparando para la mágica escena, quizá la más importante del filme, en la que Eduardo el día de Navidad se dedica a moldear el hielo y empieza a nevar; Kim sale a su encuentro en un momento inolvidable en el que ella baila a cámara lenta entre los trozos de hielo-nieve que Eduardo desprende, ese baile con la nieve y esa confirmación del amor entre Eduardo y Kim no puede ir más que acompañada por el tema principal: el Tema de Eduardo -del corazón, del amor y de la nieve- es música absolutamente necesaria, la película no sería la misma sin esas cinco notas ascendentes embelleciendo y haciendo crecer la escena. Luego lo volveremos a encontrar en otra escena mágica ya apuntada en la que ella pretende conseguir su abrazo a pesar de ser imposible y en la que Eduardo recuerda las manos que le quería regalar el invertir y la súbita muerte del mismo; el tema de amor volverá a ser protagonista, esta vez repercutido y con otras connotaciones, el amor ya no viene de manos -nunca mejor dicho- del inventor sino de manos de Kim.
El
personaje de Eduardo también tiene otro tema
secundario llamado Eduardo peluquero. Este tema pone en relación
el buen hacer de Eduardo y las extravagancias del pueblo de Suburbia. El motivo
del tema está anunciado en una escena anterior a la que aparece, en la que vemos
al hermano de Kim en una clase de Show and Tell junto con Eduardo que
demostrará sus habilidades recortando un papel mientras una música rápida, al
compás de sus rápidas tijeras moldean la forma para acabar con un jtachán!
y los aplausos de los niños. Pues bien, pocos minutos después, Eduardo tendrá
que hacer de peluquero de los canes y de las señoras de Suburbia. Elfman viste
esta escena con un tema gitano que empieza con una melodía rápida mientras las
vecinas traen a sus perros para pasar a convertirse en una especie de tango
con castañuelas o de serenata española que se verá acelerado al compás de los
frenéticos tijeretazos que acompañan a esta especie de orgasmo musical y femenino
que se culmina volviendo al motivo del tango algo más pausado que la sección
anterior. Personalmente, percibí una cierta inspiración en la Danza del Sable
y en el Bolero de Ravel, no en vano, Elfman
confiesa ser admirador de la obra del mismo junto con la de otros compositores
como Prokofiev, Stravinsky, Shostakovich
y Bartok. Un buen tema que encaja a medida con la escena a la que acompaña.
...y de música. La parte final supone el enfrentamiento entre la parte más oscura de Suburbia y el inocente Eduardo, que se ve acusado por una sociedad que le rechaza. Recoge las escenas de mayor nivel de acción y, asimismo, la música también empieza a tomar un carácter más dramático y de mayor tensión que se expresa a través de diferentes temas secundarios. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a la música que enmarca la larga secuencia del robo en casa de Bill o los encuentros interrumpidos entre Eduardo y Kim por el novio de ella que rompe un tema melódico convirtiéndolo en un tema más tenso y oscuro que acompaña el fragmento en que se muestra el lado también más oscuro de Eduardo cuando lleno de ira rasga las cortinas y las paredes de la casa; algo parecido pasa cuando Eduardo decide fugarse de casa, apareciendo un tema tenso y coreográfico a los movimientos y los tijeretazos del enojado Eduardo. Pero lo más interesante de todos estos pasajes es observar cómo, poco a poco, el Tema de Eduardo va cogiendo peso y flote en la película ya que sirve para defender la inocencia de Eduardo y para mostrars su amor. El Tema de Eduardo se enfrenta contra estos temas más tensos y oscuros -y secundarios- y eso lo vemos especialmente cuando Eduardo llega a su Castillo -en unas escenas que remiten al molino de Frankenstein y al final de La Bella y la Bestia- con música muy tensa y vocal que será sustituida de modo radical cuando Kim le descubre escondido por el Tema de Eduardo, en este caso tema de amor. Pero todavía queda película y volverá la música tensa que se dispara con la aparición del novio que intenta matar a Eduardo, la melodía recuerda a las composiciones de Herrmann. El protagonista matará a Bill, siguiendo el tema oscuro que será finiquitado con cinco campanadas que suenan como cántico de muerte y que será cerrado con un violín sólo, casi litúrgico. Finalmente, el final de este segmento musical tan largo se acaba con una evolución hacia una nueva repercusión del Tema de Eduardo que comprendemos más triste ya que Kim deberá abandonarle, hasta una campanada final de cierre.
Por
si a alguien se le había olvidado, todo esto es un relato explicado por una
abuela a su nieta. Volvemos a ver la escena de la habitación de la nieta, pero
ahora no escuchamos el Tema del Cuento, porque el espectador y la niña
comprenden que no es un cuento sino que la abuela es de hecho Kim, el amor de
Eduardo y es por eso que lo que se escucha es una repercusión
del tema principal, ahora más que
nunca Tema de Eduardo, Tema del Amor y Tema de la Nieve
a la vez -siempre hablamos de la misma composición repercutida y con valores
semánticos diferenciados-, mientras las imágenes nos muestran a Eduardo en su
Castillo mirando al exterior, como lo hacia al principio del filme. Un cierre
magistral donde la música cumple su papel a la perfección, evolucionando narrativamente
y conectando directamente con el espectador transmitiendo información narrativa
y, lo más importante, emocional. Por último, los títulos de crédito finales
aparecen como los iniciales, con el tema
inicial, ahora también tema final.
Definitivamente, la banda sonora está a la altura de la magistral película. Ambas evolucionan a la par a nivel narrativo, siempre en conexión con el espectador. Pero la banda sonora sabe transferir algo más y es el mostrarnos el lado más emotivo de los personajes, concretamente la evolución emotiva y los sentimientos de Eduardo. De esta manera se transforma en un componente esencial de la película gracias al tema principal y al siempre correcto uso del tema central. Resulta interesante los matices que es capaz de transmitir el tema principal en función del momento en que se interpreta y la forma en que se hace. Elfman realiza un trabajo espléndido, sabiendo trabajar con el significado de la película y en este sentido se nota la perfecta sintonía entre compositor y director. Eso se nota, por ejemplo, en el diferente tratamiento a escala dramática de los espacios de la película: el Castillo y Suburbia. Esos dos tratamientos y, lo más interesante, la confrontación de los temas de los diferentes espacios nos remarcan esa diferencia entre Eduardo y los vecinos, de los que se nos muestran sus miserias y su mediocridad no sólo a través de las imágenes y los diálogos sino también a través de la banda sonora. Elfman sabe tratar a la perfección las emociones y sentimientos de Eduardo respecto al resto de los protagonistas -en espacial en su relación con el inventor y con Kim- e incluso sabe dejar trabajar al protagonista en algunas secuencias que prefiere desnudar de música en pos de un refuerzo de la interpretación de Depp. En conclusión, creo que es una banda sonora que encaja a la perfección con el resto de la película y que tiene la capacidad de emocionar y transmitir al espectador, sabiendo perfectamente que es lo que puede conseguir a través de la música y a través del silencio o la contraposición de músicas. Salvo algunos aspectos comentados a lo largo del estudio, el filme presenta unos temas muy bellos y significativos, con melodías sencillas y que quedan en la mente del espectador, como las cinco inolvidables notas ascendentes que configuran el motivo del tema principal, vencedor en al jerarquía de temas. Viendo el resultado, no resulta difícil entender cómo es que Burton y Elfman siguen trabajando hoy en día juntos y a un nivel tan alto.
© Carles Moreno, 2005
Temas del disco
1.
Introduction (Titles) (02:36) 2. Storytime (02:35) 3. Castle On The Hill (06:25)
4. Beatiful New World / Home Sweet Home (02:05) 5. The Cookie Factory (02:14)
6. Ballet De Suburbia (Suite) (04:17) 7. Ice Dance (01:45) 8. Etiquette Lesson
(01:38) 9. Edward The Barber (03:19) 10. Esmeralda (00:27) 11. Death! (03:29)
12. The Tide Turns (Suite) (05:31) 13. The Final Confrontation (02:17) 14. Farewell...
(02:46) 15. The Grand Finale (03:26) 16. The End (04:47) 17. With These Hands
(02:43) Performed by Tom Jones