ENTREVISTA A GEORGE FENTON
Cuando se estaba preparando Gandhi yo era un músico totalmente desconocido, por lo que mi opinión no contaba demasiado. La película era coproducida por el Gobierno indio, e Indira Gandhi quiso que Ravi Shankar -que era el músico más apreciado de su país- hiciera la música. Por tanto, yo venía de parte de los ingleses y Shankar de los hindúes. Juntos colaboramos muy bien. Pero básicamente la música es más suya que no mía. Ahora bien, en Cry Freedom fui yo quien sugerí que necesitaba un músico del país para que diese la naturalidad musical adecuada. Conocía parte de la obra de Jonas Gwangwa y le propuse si quería repetir una experiencia tan satisfactoria como la de Gandhi, pero con un planteamiento surafricano. A él le encantó la idea y trabajamos duro. Adoro el resultado.
No sabíamos cómo acabar la película. Los productores querían que pusiéramos una canción, pero en verdad no sabíamos qué canción podría cerrar una película tan dura. Entonces, Gwangwa me dio una lista de nombres de personas que habían sufrido el "apartheid" y pensamos que podríamos componer un tema que los recordase. Escribimos en primer lugar la letra de la canción que, si te fijas, es muy sencilla: sólo tiene nombres y una frase. Después, trabajamos en la música y así la completamos.
¿Tú crees?. Bueno, supongo que lo es. Pero la película también lo era...
Estoy
muy orgulloso de las películas que he hecho con él. The
Company of Wolves es una de ellas. Muy fantástica y que me dio la
posibilidad de escribir mucha música. Luego hicimos High
Spirits, con la que también me lo pasé muy bien. Hicimos alguna
otra, pero ya no trabajo con él.
Sí, pero Neil Jordan no estuvo de acuerdo con mis planteamientos. No nos entendimos, eso fue todo. Es algo normal cuando trabajas en el cine.
En Norteamérica es bastante más duro, pero te pagan mucho mejor. Yo intento hacer cada año un trabajo en Estados Unidos, y luego viajo a Inglaterra para trabajar con Ken Loach, con el que no gano tanto dinero pero que me da grandes satisfacciones personales.
En realidad, de todos un poco y por distintos motivos. Quizás sea Dangerous Liaisons...
Sí, supongo que sí... ¿sabes?. Si la película no es un gran éxito no tienes muchas oportunidades. De todos modos, me siento muy honrado cuando me nominan...
Fue
una decisión muy pensada. Stephen Frears y yo acordamos que mi música
no solo no interfiriese con la clásica, sino que se fusionase a ella,
porque así la película tendría cierta homogeneidad sonora.
De todos modos, estaba claro que una música sería ambiental y
otra, la mía, se ocuparía de los aspectos dramáticos. Creo
que el resultado fue muy bueno. Y no creas que fue algo fácil de hacer.
Me gusta mucho especialmente en la primera parte de la película, y al
final también.
De maravilla. Somos muy buenos amigos y nos entendemos muy bien. Igual que con Ken Loach, que es un director de primera clase. Para trabajar con él en condiciones me voy antes a Estados Unidos, hago una película allí y luego vuelvo a él y le digo: 'No importa el dinero, ¿cuál es la próxima película?' (ríe).
Creo
que la película es también una de las mejores en las que he trabajado.
Era romántica y también triste, pero con la música quise
dar una sensación de dignidad, de que a pesar de la tragedia de perder
a un ser querido la vida era algo optimista. Richard Attenborough, el director,
me pidió que escribiera una melodía que expresara el sentimiento
del protagonista, pero también me dijo que no quería sentimentalismos,
sino sentimiento. Mucho sentimiento. Si te fijas, no es hasta el final del filme
donde la partitura toma su mayor fuerza, porque es el momento definitivo de
la historia. También estoy muy orgulloso de este filme.
© Conrado Xalabarder, 2004