IL GATTOPARDO (1963)

Il GattopardoTítulo en castellano: El Gatopardo

Director: Luchino Visconti

Música: Nino Rota

En la Sicilia de principios del siglo XX, un príncipe se debate entre el mantenimiento a toda costa de su casta o en la posibilidad de mezclarse con la burguesía provinciana para mantenerse en el poder.

Por Ramón Salvia


Luchino ViscontiQuería piezas plenamente desarrolladas. Con Luchino no servían pequeños fragmentos. Nino Rota expresaba lo que quería Visconti para la banda sonora de sus películas: un músico sinfónico que pudiese escribir una música a caballo entre la antigüedad y la contemporaneidad. Il Gattopardo narra una historia de cambio, de revoluciones, a partir de la mirada del Príncipe Salina, un aristócrata del siglo XIX que vive anclado en sus raíces de clase pero sabe que el progreso no se puede detener. Este tono melancólico y a la vez de recorrido inevitable hacia delante es captado por Rota, que escribe una partitura romántica, de temas bellísimos, que no dependen necesariamente de las imágenes, ya que se valen por sí solas, pero en cambio tienen una íntima adecuación gracias al trabajo tímbrico, melódico, de ritmo y fuerza dramática del compositor. Rota adapta su Sinfonia sopra una canzone d'amore para crear el cuerpo musical de la película. Arranca los créditos iniciales con el allegro majestuoso, sublime, que utiliza la forma de sonata para exponer los temas en una síntesis instrumental de lo que será la película. El Andante cantabile otorga la delicadeza suficiente para los momentos más íntimos y emotivos, como el amor de Alfonso y Angelica, la partida de Alfonso a la guerra o la magnífica escena de la renuncia del Príncipe a la política. Y el Allegro impetuoso para dar fuerza a los momentos colectivos y grandilocuentes como el final de la batalla de Palermo o el viaje a la casa de verano, dos escenas que, por otra parte, se funden en imagen y en música de forma inexpresablemente bella.

Todos los temas incidentales y recurrentes de la película, basados en esta construcción sinfónica, mantienen unidad por sus melodías alargadas y elegantes, muy líricas. Se exponen y desarrollan con una rica instrumentación, que halla el solista ideal en cada momento, lo que demuestra la sabiduría del compositor y evita el recurso a un leit-motif cerrado, sin variación, que se habría hecho pesado en una película tan larga. La elegancia de los temas y el hecho que tengan una entidad independiente, más allá de su adaptación a la imagen, cumplen la función de identificar al público con los personajes y con la historia, que no es más que la evolución de estos personajes. La realización elegante, perfeccionista y alargada de Visconti hace necesario que la música articule un discuso paralelo y a la vez íntimamente ligado, capaz de crear clímax y emociones por sí solo y de conferir a la imagen un complemento indispensable.

El gran baileHay otros momentos musicales. Il Gattopardo es una película completa en tipos de música. Las escenas irónicas o burlescas y las actuaciones desafortunadas, ignorantes, de Don Calogero son acompañadas de una marcetta, basada en los intrumentos de viento, de los que Rota explota hábilmente su faceta cómica. Se utilizan también diferentes fragmentos de La Traviata de Verdi, que Visconti quiso añadir por las referencias cronológicas y de espíritu revolucionario. Rota las adapta para barítono, para tenor y para órgano. El baile final es un maravilloso ejercicio de composición. El compositor aplica una mazurca, una contradanza, una polka, un vals, una quadriglia y un galop, que fueron grabados en un ensayo de la orquesta para que no sonaran perfectamente, puesto que los músicos no podían tocar a gusto con la intensa calor que hacía aquella noche en el palacio. Este detalle nos da idea del preciosismo de los autores. La música que Nino Rota aplica para cada danza esta pensadísima para que dé un valor determinado a la escena, teniendo en cuenta que es un baile animado pero que es visto por la mirada fatigada y decadente del Príncipe Salina. Así, en algunos momentos la música crea contraste entre el personaje y su entorno y en otros refuerza el pesimismo del personaje, como cuando se mira al espejo y una lágrima recorre su cara a la vez que comienza a sonar un vals melancólico.

La película muere lentamente cuando el Príncipe se pierde entre la gente al final de la fiesta, cuando vuelve a sonar el tema delicado, pautado con el arpa. Y la última imagen de los nobles en el carromato de regreso y el Príncipe recorriendo la ciudad, solo de noche, es en silencio. El silencio sublime de la decadencia, que se convierte en nostalgia cuando con el The End vuelve a sonar el tema majestuoso para poner punto y final a la película. Una música indescriptible, independiente pero imprescindible y perfectísima para una obra magna del cine. Posiblemente la obra maestra del tándem Visconti/Rota. Una partitura limpia, sin excesos ni recargamientos, que contiene en sí misma todo el dramatismo de la película y que consigue con preciosismo extremo y riquísimo iluminar cada escena para construir una película que podríamos titular sin duda: la emoción pura.

© Ramón Salvia, 2005


Temas del disco

Banda sonora de Il Gattopardo1. Titoli Di Testa / Viaggio A Donnafugata (08:20) 2. Angelica E Tancredi (04:42) 3. I Sogni Del Principe / Giovani Eroi / Partenza Di Tancredi / Amore E Ambizione / Quasi In Porto (10:44) 4. Mazurka (01:49) 5. Controdanza (03:40) 6. Valzer Brillante (02:34) 7. Polka (01:39) 8. Quadriglia (02:37) 9. Galop (01:40) 10. Valzer Del Commiato (03:59)