HUA YANG NIAN HUA (2000)
Título
en castellano: Deseando amar
Director: Wong Kar-Wai
Música: Michael Galasso, Shigeru Umebayashi
Un hombre y una mujer viven en pequeños e incómodos apartamentos, uno al lado de otro. Ambos están casados, pero la mutua compañía hace que sobrelleven su agobiante monotonía.
Por Laura Rodríguez
La
banda sonora de Hua yang nian hua está
firmada por el compositor, violinista y director musical Michael
Galasso. Se trata de una música posromántica incidental
que combina temas originales y preexistentes,
junto con canciones preexistentes (mayoritariamente de Nat King Cole y de cantantes
sudamericanos de los sesenta, época en que se sitúa la historia). El argumento
es sencillo: un hombre y una mujer inician una amistad -que irá evolucionando-
motivada por las infidelidades de sus respectivos cónyuges. El vals que se repite
a lo largo del filme no es original, sino de una película del director chino
Seijun Suzuki. Según Wong Kar-Wai, el compositor le entregó esa música antes
de que empezara a rodar Hua yang nian hua.
Al parecer, esa música se convirtió en la referencia básica del director para
la concepción de su película (Sabía que el filme debía ser como un vals,
dos personas que bailan juntas lentamente). Finalmente, el director le pidió
al compositor Shigeru Umebayashi si
podía utilizar esa música. En cuanto a la utilización de canciones de Nat King
Cole y de temas sudamericanos, responde al hecho de que en los sesenta la música
latina (o con letras en español) era muy popular en Hong Kong. El director pretendía,
pues, reflejar el ambiente musical de los bares y restaurantes de la época.
Pero, más allá de estas explicaciones, la elección de este estilo de música,
el posromanticismo del tema principal,
se convierte en la clave básica para la interpretación de los sentimientos de
los personajes y, en definitiva, del filme. Las melodías tristes y melancólicas,
que se repiten a lo largo de la película, acompañan a los melancólicos protagonistas
y al propio espectador, que las acaba interiorizando y memorizando sin proponérselo
a medida que se va adentrando en la historia. De la misma forma, la clave que
define los sentimientos de los protagonistas se encuentra también en la canción
de Nat King Cole, que afirma que algún día, después de tanto esperar y confiar
en el fluir del tiempo, la pareja quizás, quizás...
Hua yang nian hua se mueve constantemente en un registro discreto, marcado por la búsqueda minuciosa de los signos que revelan la atracción. Todo se expresa por el cuerpo, por la forma en que éste se mueve. Por eso, en el marco de una cotidianidad aburrida y monótona, el cineasta se interesa por los gestos casi imperceptibles del acto de la seducción, por las miradas vergonzosas incapaces de instalarse fijamente en los ojos del otro, por el rozamiento azaroso de las manos de los protagonistas. Todos estos gestos adquieren una gran fuerza gracias al uso de dos recursos estilísticos: la repetición (tanto de ciertas imágenes como de la música) y la slow motion. Así, junto con una concepción estilística de la imagen basada en la utilización de filtros en el objetivo para crear tonos irreales en la fotografía y la manipulación de la temporalidad de las escenas mediante una cámara lenta que inmortaliza el instante presente, a la vez que enfatiza la gestualidad de los actores, la película establece una relación entre las repeticiones formales de sus imágenes y la repetición de un mismo y único tema central. Mediante este uso sistemático de un único tema musical o de una única canción (Quizás, quizás), la música -en su conjunto- se transforma en una especie de leit-motif (o tema central) de los sentimientos y los estados de ánimo de los dos protagonistas. Éstos, un hombre y una mujer cuyos respectivos cónyuges mantienen una relación amorosa que ellos desconocen, se hallan invadidos por un profundo sentimiento de melancolía y soledad que afecta su conducta y vida diaria. Los personajes, sumidos en una apatía (o aburrimiento) existencial fruto de su situación matrimonial, se mueven por escasos escenarios -siempre los mismos: ciertas esquinas callejeras, algunos interiores- y llevan a cabo las mismas acciones día tras día: se desplazan a comprar tallarines en un puesto callejero, se citan varias veces para cenar en el mismo restaurante o dan paseos en taxi por las calles de Hong Kong. Así, para enfatizar esta repetición de las acciones de los personajes, el filme se sirve del recurso del leit-motif, que en este caso sólo presenta variaciones en cuanto a los instrumentos que la ejecutan (violonchelo, piano, flauta...) y al tempo. Por ejemplo, las reiteradas escenas - acompañadas del tema musical central- de los protagonistas yendo por separado a comprar comida ponen de manifiesto, junto con el uso de la cámara lenta y de una estética cercana al vídeoclip, la monotonía y el aburrimiento de sus vidas. Otras veces, y cuando el ritmo de las imágenes lo exige, por ejemplo en escenas construidas a partir de movimientos de cámara más rápidos, la música también adquiere un tempo más ligero.
En
este sentido, el tema musical de Hua yang
nian hua confiere a las acciones cíclicas e insignificantes de la vida cotidiana
de los personajes el ritmo melancólico y desesperanzado que esta historia de
amor imposible destila. Cada gesto, cada acción, cada ritual, cada situación
de la cotidianidad es subrayada por las notas melancólicas del leit-motif
musical, convirtiendo acciones y melodías en un todo homogéneo e indisociable.
La música original de Michael
Galasso marca, pues, el tempo (lento) y también el tono (melancólico) del
filme. Según el propio Wong Kar-Wai, su intención como director era expresar
el cambio a través de las cosas que no cambian. Así, el filme trata de repetir
muchas cosas. La música se repite,
algunos espacios también, mientras que el cambio -metáfora de la evolución de
la relación de los protagonistas- se expresa a través de cosas nimias como,
por ejemplo, los innumerables y siempre distintos vestidos que luce el personaje
femenino. En cuanto a la música en sí se caracteriza por la belleza de su melodía,
por la futilidad de su melancolía y por su profundo sentimiento de una incierta
utopía de la desazón amorosa. En definitiva, una partitura hermosa, una música
posromántica cargada de tristeza y soledad, de esquinas callejeras bajo la lluvia
y de habitaciones en hoteles de paso. Con respecto a la adecuación o buen funcionamiento
de la banda sonora en el filme se hace evidente la magnífica integración entre
la música y las imágenes, en cuanto a que es la música, junto con la reiterada
utilización de la cámara lenta en numerosas escenas, las que confieren el tempo
y el tono a la película. En definitiva, música e imagen, imagen y música, se
mueven a un mismo ritmo, unen sus fuerzas para expresar el estado de ánimo de
los dos protagonistas: la desazón y la apatía que invaden la vida de unos seres
humanos sumidos en la melancolía de un amor imposible y evanescente.
Temas del disco
1.
Yumeji's Theme (02:29) 2. Mo-wan's Dialogue (00:09) 3. Angkor Wat Theme I (02:12)
4. ITMFL I (02:09) 5. Aquelios Ojos Verdes (02:12) 6. Shuang Shuang Yan (02:53)
7. ITMFL II (01:03) 8. Radio Broadcasting/Hua Yang De Nian Hua (03:18) 9. Quizás,
Quizás, Quizás (Perhaps, Perhaps, Perhaps) (02:45) 10. Bengawan Solo (02:51)
11. ITMFL III (01:32) 12. Si Lang Tan Mu (00:21) 13. Zhuang Tai Bao Xi (01:13)
14. Blue (05:44) 15. Hong Nian Hui Zhang Sheng (01:59) 16. Li-zhen's Dialogue/Te
Quiero Dijiste (Magic Is The Moonlight) (02:42) 17. Angkor Wat Theme II (02:05)
18. Yue Er Wan Wan Zhao Jiu Zhou (03:10) 19. Casanova/Flute (02:18) 20. Yumeji's
Theme/Li-zhen's dialogue (02:29) 21. Angkor Wat Theme Finale (02:44)
© Laura Rodríguez, 2005