THE LORD OF THE RINGS: THE FELLOWSHIP OF THE RING (2002)
Título
en castellano: El señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo
Director: Peter Jackson
Música: Howard Shore
Adaptación de la novela de Tolkien, sobre un anillo milenario que es encontrado y entregado a un Hobbit para que lo destruya en un lugar específico, al que se dirige.
Por Laura Cristina Santiago Barriendos (*)
Más que limitarme a "poner música" a la película quise que ésta reflejara a Tolkien. Que diese vida al mundo de la Tierra Media. Howard formó parte de nuestra familia, de nuestro equipo y se entregó a fondo para dotar a la música de un sentido cultural. Así que hizo dos trabajos a la vez: uno fue poner música al filme, aportando una conexión emocional entre la película y la audiencia. Pero lo hizo de un modo que también habla mucho de las culturas de este mundo.
Peter Jackson
1.- Introducción
The
Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring (en adelante, LOTR)
es la primera entrega de la trilogía épica El Señor de los Anillos (2001-2003),
dirigida por Peter Jackson. El compositor de la banda sonora es el prolífico
Howard Shore, colaborador habitual de
David Cronenberg y Scorsese, y creador entre otras de la música de filmes como
The Silence of the Lambs (1991), Ed
Wood (1994), Panic Room (20002)
o The Aviator (2004). Por su trabajo
en LOTR obtuvo el Oscar de la Academia,
al que hay que sumar la parte que le corresponde por la estatuilla a la mejor
canción original que obtuvo Enya. Repetiría premios con The
Lord of the Rings: Return of the King (2003). Desde
el principio, Shore se comprometió
en cuerpo y alma con la trilogía y estuvo vinculado a la producción durante
los años que duró, de manera que pudo profundizar mucho en su música y alcanzar
un alto grado de compenetración con el director. Del mismo modo, al igual que
las tres películas rodadas al tiempo a modo de capítulos de una sola, también
la obra de Shore ha de considerarse
una obra global. Por esa razón es difícil separar su trabajo en LOTR
del trabajo en el resto de entregas. Por supuesto, analizar la trilogía completa
queda fuera de nuestras posibilidades en este análisis, así que correremos el
riesgo de analizar LOTR por separado.
Aún así, en ocasiones puntuales será inevitable aludir a las otras entregas
para definir algunos argumentos.
Comento a menudo que me sentía como Frodo. Y era así: debía emprender ese increíble viaje y tuve el anillo en mi propio bolsillo
Howard Shore
2.- Consideraciones generales
A la hora de analizar la banda sonora en LOTR, como sucede en las siguientes partes de la trilogía, una de las características que saltan a la vista -o, mejor dicho, al oído-, es la enorme cantidad de música que puebla el filme. Prácticamente, podría afirmarse que hay música todo el tiempo; de hecho, esa es la impresión que recibe el espectador, ya que, como demuestra el desglose del anexo, los momentos con música son comparativamente más largos y continuos que aquellos que no tienen. Las escenas, especialmente los tránsitos entre secuencias, fluyen a través de la música. Por supuesto, esto supone un trabajo importante de modulación en el nivel sonoro. Casi tan presente como la propia imagen, es evidente que la música desarrollará un papel fundamental a la hora de narrar la película tanto de manera global, como en cada una de sus partes. Además, gracias a esta profusión de temas, motivos y fragmentos, los escasos momentos de silencio musical quedarán significados y cobrarán importancia, como sucedería con un momento de oscuridad o ausencia de imagen en la tira de celuloide. Otra de sus características más destacadas es el alto grado de integración de muchos de los temas, básicamente incidentales (salvo dos temas diegéticos), en la película. Shore pone gran empeño en utilizar la música a nivel dramático y argumental para recrear cada uno de los pueblos y ambientes de la Tierra Media, de manera que los temas complementan a la perfección el exquisito trabajo de dirección artística de la trilogía, con la ventaja añadida de establecer con el espectador una conexión más inmediata, a veces inconsciente, y ciertamente emocionante. Por supuesto, eso no quiere decir que todos los temas presenten el mismo nivel de integración. También existen no integrados específicamente, como veremos con más detalle en los apartados siguientes, pero que, al mismo tiempo mantienen su coherencia global. Tampoco quiere decir que la comunicación emocional sea el único vínculo que los temas establecen con los espectadores. Al contrario, uno de los pilares de la banda sonora de LOTR es la comunicación intelectual: la mayor parte de los temas no secundarios son necesarios y remiten a entidades concretas cuando aparecen. Sin dejar de lado el poder emocional de estos temas y el tono de sus variaciones y repercusiones, prima la transmisión y recuperación de información por parte del espectador.
En
relación con lo anterior, es importante destacar el hecho de que los temas musicales
no se sitúen dramáticamente a ras de los personajes individuales. No son Frodo,
Aragorn o Galadriel los que tienen música, sino la Compañía del Anillo, casi
como concepto, los elfos de Lothlórien o la Comarca quienes la tienen y la prestan
a los personajes en las distintas situaciones. Así, por ejemplo, Aragorn aparecerá
envuelto por el misterioso tema secundario de Brie, al encontrarse con los hobbits
en El Pony Pisador, con el tema de Rivendel cuando se halla en la ciudad de
Elrond, con el de la Compañía durante el viaje, etc. Existe una excepción, en
cuanto a lo que tema propio de un personaje se refiere: el Anillo Único.
Como desarrollaremos en los apartados siguientes, el Anillo Único no solo tiene
un tema, sino varios. Estos temas, los del Mal, luchan musicalmente contra los
del Bien, como sucede argumentalmente en la película: el poder de Anillo Único
amenaza a todos los pueblos de la tierra media. De este modo, la banda sonora
se estructura claramente en un modelo de Tema-Contratema,
el Bien contra el Mal. El tema principal
será el vencedor de los dos. La Batalla por la Tierra Media se dirime también
en las notas.
3.- Estructura temaria
Sin duda, es el tema mismo de La Comunidad (en adelante, CMD), que se gesta al tiempo que la Compañía del Anillo se forma y que sufre con sus integrantes los azotes de las fuerzas del Mal. Es uno de los menos integrados: a diferencia de los que aparecen en Hobbiton, Lórien, Rivendel, o incluso Moria, no tiene motivos instrumentales, corales o efectos contextualizadores con una raza o cultura de la Tierra Media. Ahora bien, este hecho tiene una justificación: no es el tema de ninguno de ellos, sino precisamente aquello diferente que surge de la suma de todos. Al mismo tiempo, sí es muy coherente en lo que se refiere al tono dramático: se trata de un tema básicamente triunfal, sinfónico y expansivo, que representa a la alianza de los pueblos libres de la Tierra Media, la esperanza y la única arma contra las fuerzas del Mal. Como mencionábamos, se crea poco a poco, a partir de motivos derivantes. Aparece por primera vez en el momento en que Frodo y Sam abandonan los lindes de Hobbiton (#50). Todavía es débil, pero resulta muy interesante el hecho de que como albor del tema principal surja como extensión del tema de la Comarca. La Comarca, o en otras palabras, Frodo y Sam, son el germen fundador de la Comunidad y ello queda reflejado en su formación, y desarrollo. El motivo que se convertirá en el tema principal vuelve a aparecer segundos después, mientras Gandalf galopa hacia Isengard (#52). En esta aparición está variado en tono de urgencia, empático a nivel espacial para con el frenesí del galope. Así pues, Gandalf se convierte en parte de la Compañía en formación. Más adelante, la suma de un nuevo miembro al grupo contribuye a dar un paso más en la construcción de CMD: Aragorn (o Trancos, por el momento) saca a los hobbits de Brie y los guía hacia Rivendel. El tema vuelve a repetirse; todavía no es tan grandioso como llegará a ser, pero ya es claramente definido.
Podríamos
plantearnos por qué el motivo de
CMD no ha aparecido también antes, cuando Merry y Pippin se unen a Frodo
y Sam. Una posible explicación es que Merry y Pippin, como hobbits, queden asimilados
al germen fundacional del tema, la comarca. Sin embargo, la razón más plausible
hay que buscarla en la narración: Merry y Pippin todavía no pertenecen a lo
que está por convertirse en La Comunidad, ya que desde que chocan con
Frodo en el maizal no han tomado la decisión consciente de unirse a él, sino
que se han limitado a huir de los Názgul para salvar la vida. En lo que a ellos
respecta, están acompañando a Frodo hasta Brie. Solo al salir de allá con él
empiezan a compartir verdaderamente su camino. Y es entonces cuando suena el
tema, probablemente tanto por ellos como por el montaraz Trancos. CMD
aparece de nuevo en Rivendel, en el Concilio del anillo, donde alcanza su forma
plena en el momento en que La Comunidad queda constituida por sus nueve integrantes.
De nuevo, debemos destacar el hecho de que se forme a partir del tema de La
Comarca, es decir, en torno a Frodo y los demás hobbits que han traído consigo
el tema de su lugar de origen. Analizando la escena con detalle, observamos
el motor interno siguiente: 1.
Con las primeras notas del tema CMD, aún no reconocibles, por no contener
el motivo repetido hasta el momento,
Frodo anuncia que él llevará el anillo a Mordor; 2.
Aparece el motivo, ya desarrollado y con final alto, aunque todavía sin el tono
épico pleno: Gandalf, Aragorn, Légolas, Gimli se unen a Frodo; 3.
El tema incluye un breve interludio coral, profundo y ceremonioso, durante el
cual Boromir se une al grupo. Aunque no se trata de un cambio de tema sino un
movimiento del CMD pleno, sin duda no es gratuito que el momento en el
que el hijo del senescal de Gondor da ese paso, el momento musical sea ligeramente
diferente al resto; 4.
Suena el tema de La Comarca, contenido en el tema general, del que adopta el
tono: Sam, Merry y Pippin se unen. De nuevo, es sobre esta base que… 5.
Retorna el movimiento CMD y alcanza su plenitud mientras Elrond pronuncia
las palabras: Nueve compañeros. Sea así: seréis la Compañía del Anillo.
De este
modo, Elrond declara formada el arma que ha de destruir a Sauron, al tiempo
que ve la luz el tema que está llamado a amalgamar las esperazas del Bien y
tendrá que vérselas con los temas del Mal, que hasta el momento han campado
por la película a sus anchas con pocos escollos musicales dignos de obstaculizarlos.
CMD se presenta en su máxima expresión, en lo que se refiere a poder
expansivo (en cierto modo, acorde al optimismo que todavía embarga a
sus miembros) en #123, cuando los
nueve parten de Rivendel hacia la aventura. Volverá
a aparecer en las Minas de Moria, justo después de que la Compañía salga victoriosa
de la escaramuza que mantiene contra un escuadrón de orcos y un troll de las
cavernas. Mientras los nueve corren por el camino que los ha de devolver al
exterior, suena completo y fuerte, ya que acaba de ganar una batalla, pero también
variado en tono urgente, pues sigue
estando amenazado. Unos minutos más tarde se repetirá de nuevo cuando los protagonistas
logren salvar con éxito un socavón en las escaleras y corran juntos hacia el
último puente que los separa de la salida. Será la última vez que estén todos
juntos. También es la última vez que CMD sonará en su plenitud, al menos
durante LOTR.
Tras la muerte de Gandalf y, como veremos, el hechizo progresivo del Anillo sobre Boromir, la Comunidad está debilitada, y su tema también. No volverá a sonar hasta #165, y ni siquiera como tema, sino como motivo asimilado en un tema secundario de color élfico. Es el momento en que la maltrecha Compañía abandona Lórien por el río Anduin. Enseguida, incluso esa breve chispa de Comunidad se ve amenazada por uno de los temas centrales, el de Isengard. Y especialmente, por el contratema, que aparecerá en todo su esplendor en ese momento de debilidad.
Boromir
cae; la Compañía parece tan acabada física y musicalmente como la esperanza
de sus integrantes. Mientras Aragorn llora por Boromir y -tránsito musical mediante-
Frodo permanece en pie ante el bote en el que tiene que decidir partir solo,
suena el motivo de CMD, triste y débil. Todo apunta a que es el final
del tema, pero se recuperará, en el que consideramos el momento musical más
emocionante (comunicación intelectual aparte) de LOTR.
Y lo hará a partir de su germen fundacional, la Comarca. Mientras Frodo recuerda
las alentadoras palabras de Gandalf, el tema de la Comarca resurge al tiempo
que Frodo se decide a continuar adelante. Vacila un momento cuando Sam lo encuentra
y trata de unirse a Frodo. Está a punto de ahogarse, pero Frodo retrocede y
lo salva: justo en el momento en que lo iza al bote, el tema de la Comarca se
expande. Enlazamos
así con Aragorn, Légolas y Gimli, que están dando el último adiós a Boromir
en otro punto de la orilla. Se repite el mismo proceso, desde el tema triste
de la caída del guerrero, y con la mediación de algunas notas que recuerdan
al recuperado tema de la Comarca segundos antes, el tema CMD se reconstruye
poco a poco, incluso antes de que sus integrantes se den cuenta. En el momento
en que Aragorn afirma que la Compañía no ha fracasado (No si nosotros seguimos
unidos) el motivo reconocible
retorna: débil, pero triunfal. Pese a todo, el tema
principal ha sobrevivido.
© Laura Cristina Santiago Barriendos, 2005
(*) Laura Cristina Santiago Barriendos fue alumna de Conrado Xalabarder en la Universidad Pompeu Fabra y por el presente trabajo obtuvo Sobresaliente. Ha sido publicado en Mundobso con su consentimiento.