PAUL WILLIAMS
POP EN EL PARAÍSO
En la década de los setenta, un hombre de peculiar físico y tamaño menudo logró hacerse con un espacio importante en el pop norteamericano. Pero también dedicó su voz, su presencia y su talento como letrista en el celuloide, cantando para entrañables prostitutas, magnates megalómanos o muñecos muy famosos. Es el pequeño pero gran Paul Williams.
Por Conrado Xalabarder
Este cantante, actor, músico y letrista, nació en Omaha (EEUU), el 19 de septiembre
de 1940. Durante años sufrió problemas con el alcohol y las drogas, que le sumieron
en un proceso de autodestrucción del que pudo salir gracias a volcarse de lleno
en su carrera musical, plagada de éxitos y reconocimientos: un Oscar, dos Globos
de Oro, dos Grammy, y especialmente el que sus creaciones hayan sido interpretadas
por voces tan importantes como las de Frank Sinatra, Barbra Streisand, Kris
Kristofferson o Luther Vandros, entre muchos otros.
un clásico de culto: era la adaptación del mito de Fausto aplicado al entorno
de una compañía discográfica, en la que Williams encarnó a Swan, un lascivo, megalómano,
cínico y hedonista magnate dispuesto a todo con tal de vender discos. Pero no
se limitó a recrear con absoluta convicción ese personaje, sino que además escribió
todas las canciones y cantó tres de ellas (Beauty and the Beast, Faust
y The Hell of It), en una gran ópera-rock de ventas millonarias por la
que de nuevo estuvo a punto de conseguir el Oscar (así como un Globo de Oro).
A
Star is Born (1976) fue su siguiente proyecto en el cine y un éxito aún mayor,
aunque sólo como supervisor musical y autor de canciones. Era la tercera versión
de la película de 1937 del mismo título sobre la historia de amor entre una estrella
en ascenso y otra en decadencia, pero centrada en el mundo del rock, con Barbra
Streisand y Kris Kristofferson de protagonistas. El tema de amor, Evergreen,
fue número uno y por él ganó por fin el Oscar, el Globo de Oro y el Emmy. Ese
mismo año, además, escribía las canciones de la banda sonora de otro musical,
Bugsy Malone (1976), de Alan Parker,
recreación de las películas de gángsters con protagonistas infantiles. Fue un
título que también se convirtió en un pequeño clásico. La dulzura y la simpatía
de las canciones fueron factores decisivos para que se contase con él para llevar
a la gran pantalla a unos personajes mundialmente conocidos a través de la televisión:
los Teleñecos. The Muppet Movie (1979)
fue la primera de las hasta
ahora
seis incursiones en el cine de estos singulares seres creados por Brian Henson.
Williams escribió una partitura con canciones
de estilo muy variado, pero entre ellas destacó The Rainbow Connection,
que abría el filme y que cantaba la rana Gustavo. Naturalmente, le llovieron más
nominaciones a todos los premios. En esta misma serie también colaboró en The
Muppet Christmas Carol (1992), en la que el mismísimo Michael Caine cantó
un par de sus canciones.
En su carrera cinematográfica se suman canciones para otras películas, pero ya en la década de los noventa dejó de lado el cine para centrarse en la televisión y en proseguir su carrera como cantante. El del cine fue un camino corto, pero desde luego dejó una huella imborrable.
© Conrado Xalabarder, 2003