WO HU ZANG LONG (2001)

Wo hu zang longTítulo en castellano: Tigre & Dragón

Director: Ang Lee

Música: Tan Dun

En la China medieval dos bandas que rivalizan por la posesión de una espada mágica se enfrentan entre sí.


Por Raquel Castillero (*)

Tan DunWo hu zang long es una de las películas más recientes de Ang Lee, un director poco encasillable. En esta película, que materializa las fantasías de su infancia en Taiwan, ha confiado la banda sonora a Tan Dun, uno de los compositores de más éxito en China. Dun ha realizado obras de concierto de gran valor como 2000 Today: A World Symphony For The Millenium, Bitter Love y Marco Polo. Con Wo hu zang long concibe su tercera incursión en el Séptimo Arte, poniendo de manifiesto que a la tercera va la vencida. Sus dos anteriores aportaciones en las obras In the name of the Emperor (documental canadiense de Christine Choy y Nancy Tong datado del 1998) y Fallen (sobre posesiones demoníacas) pasaron totalmente desapercibidas. Pero con su trabajo en Wo hu zang long logró el Oscar. El espectacular trabajo del cellista Yo-Yo Ma, uno los más destacados de la actualidad, le otorga una gran calidad. La colaboración de Coco-Lee, la estrella china del pop, es aceptada pero no aporta más que un toque comercial. La partitura es producto de la yuxtaposición de dos dicotomías. Por un lado, el eje oriental-occidental, basada en el tipo de instrumentación; y por el otro, el eje escenas de acción y lucha versus escenas románticas, vinculado al tipo de ejecución.

La banda sonora combina los colores y el sabor oriental con el lenguaje sinfónico estándar de occidente. Por una parte, encontramos el uso de instrumentos tradicionales chinos (como el rawap, tambores tar o erhu) que aportan la intensa atmósfera oriental que domina toda la partitura, y que proporcionan un trasfondo musical intimista y melancólico. Por la otra, la grandeza de la orquestación occidental (expertamente ejecutada por la Orquestra Sinfónica de Shanghai) que contribuye a su dimensión épica. Es aquí donde se pone de manifiesto la inevitable influencia del director en la banda sonora final. Ang Lee aporta, como consecuencia de sus orígenes, el toque de eclecticismo que contiene la partitura: Taiwan, su país natal, está particularizado por la abigarrada mezcla de tradición oriental y modernidad occidental. La lograda y equilibrada integración entre orquestación occidental y instrumentación oriental, mezcla entre viejo y nuevo, hacen de esta banda sonora, y por consecuencia, de la película, un lucido híbrido cultural.

Ang LeeUn recorrido rápido por la historia nos recuerda que el filme está repleto de escenas de lucha. De hecho, es una historia de artes marciales. Pero no es sólo esto, la historia de Ang Lee no es una típica historia de peleas callejeras como las de Kung Fu o de espadachines. La acción está en todo momento entrelazada con una historia de tradición, honor y, en el fondo, de amor: se trata de una película de fuerza interior y de serenidad. Así, pues, el compositor estructura su banda alrededor en base a dos nociones principales: una para los momentos de combate y acción y otra para las escenas tranquilas. En el primer caso se ejecutan unos temas espectaculares, frenéticos y enérgicos, sobre todo marcados por la percusión, mientras que en el segundo se trata de melodías suaves y de toque romántico. Llegados a este punto nos damos cuenta de la magnificencia de esta banda sonora, al lograr reproducir de manera muy eficaz dos conceptos muy distintos entre si: la acción, totalmente física, y la emoción, interior. La combinación de estas dos variables, además de pintar intensamente tanto la atmósfera como el estado emocional de los personajes, aporta un carácter dinámico a la banda sonora. La variedad es el plato fuerte de este trabajo; abundan a lo largo de la película los cambios de textura. La partitura es ciertamente variada: se alternan desde suntuosos pasajes orquestales, enérgicos momentos de acción, piezas de percusión aislada, temas de una serena belleza, instrumentos exóticos, hasta algunos cortes incidentales tensos y oscuros. Y todo esto en un estilo que surge de la combinación de recursos orientales y occidentales, una línea a la que adscriben buena parte de los compositores chinos y japoneses de hoy día. Esta diversidad de tonalidades hace parecer que nada tiene conexión, pero de algún modo esta sensación se evita gracias al violoncelo. El uso inteligente del motivo corto de este instrumento, que aparece tanto en los momentos silenciosos como en los más clamorosos de la banda sonora, funciona como puente de sonido que relaciona el estilo oriental con el occidental. Este instrumento, de una centralidad absoluta en todo el filme, aparece en la mayoría de momentos musicales, adquiriendo más o menos protagonismo según el caso. Esta importancia ya queda manifiesta al ser el violoncelo el que nos presenta las primeras notas.

A pesar de la riqueza de instrumentos y la variedad en la música, se repiten a lo largo de toda la historia una serie de motivos. En primer lugar, existe un tema central, que define de forma genérica la esencia de la película. Con esta melodía Tan Dun ha sabido captar el carácter del filme y responder a la naturaleza de la historia. Se trata de un tema de carácter totalmente oriental, que refleja la época. Se va escuchando de manera repetitiva desde el inicio del metraje, mezclado con otras melodías y en distintas situaciones (por ejemplo, en medio de alguna lucha). Además es muy usado en los momentos de transición entre secuencias, en que no sucede ningún acontecimiento importante y se quiere describir y plasmar el color general. De hecho, aquí se pone de manifiesto que una de las peculiaridades de la música para cine es su capacidad para facilitar los tránsitos secuenciales. Este tema se utiliza bastantes veces para empalmar una secuencia con la siguiente: en los últimos segundos de una escena se empiezan a escuchar los primeros acordes, y se mantiene hasta los primeros momentos de la siguiente. Un ejemplo claro sería el paso del la secuencia en la que las dos guerreras hablan en la alcoba al atardecer, a la secuencia que muestra los mayordomos preparando las luces de noche, antes que el gobernador y el duque hablen sobre la Espada.

Una de las historias de amorEl otro tema central no es tan genérico y se asocia a un aspecto determinado. Se trata de un tema melódico romántico, conmovedor, que denota melancolía, nostalgia y hasta tristeza, y que describe el abandono de todo. La primera vez que se escucha en la película es en el primer fiashback, de muy corta duración, en que la guerrera joven recuerda el viaje con su madre por el desierto. Pero su aparición notablemente repetitiva sucede en el fiashback central, cuando lucha con el bandido y poco a poco se van enamorando. Se vincula, por lo tanto, a la joven pareja ya la relación amorosa. Sin embargo luego se escucha también cuando Li Mu Bai y Shu Lien están juntos, de manera que se acaba asociando en general al amor. Tanto en este caso como en el anterior, el tema es una referencia directa y emocional que se da al espectador, que además adorna el filme, dándole categoría. El tema se aplica para definir, se dramatiza para darle diferentes tonalidades y puede evolucionar con la evolución del personaje o historia. Así, en la última escena en que Jiao Long cae entre las montañas, el tema de amor vuelve a escucharse pero con unos toques de percusión de fondo, dándole un carácter más definitivo y justificando el tono triste que contiene: dos historias de amor que no acaban de prosperar. Por otro lado, podríamos hablar de un pequeño contratema, o motivo negativo, unos acordes intrigantes, misteriosos y amenazantes que advierten que en la escena hay algún elemento negativo o algún conflicto. Este motivo se va escuchando a lo largo de toda la película, pero un ejemplo claro lo encontramos al final, cuando Li Mu Bai se está muriendo. La música, impregnada de un toque hostil, nos da las malas noticias: la muerte inminente.

Analizando ahora la banda sonora en función de la tipología de la música utilizada, vemos que en cuanto a aplicación, en su mayoría se trata de música incidental, y en cuanto a procedencia, original. La vinculación al tranquilo mundo oriental hace que no se escuche mucha música diegética y que casi siempre sea de fondo. La música diegética sólo hace acto de presencia de manera relevante en dos momentos: en primer lugar, en el desfile previo a la boda, dónde se escucha una música que proviene de los instrumentos de los desfilantes. En segundo lugar, cuando la chica llega a la posada, escena en que la música procede de una habitación colindante, donde una mujer canta y baila en un pequeño espectáculo. En ambos casos la duración está justificada por la acción y el final de sus escuchas casualmente coincide con ataques de guerreros. En cuanto a su origen, la música que se escucha se ha creado especialmente para esta película. El hecho de componer unos temas originales para la banda es admirable. Por un lado, hubiese sido difícil encontrar músicas preexistentes que fueran bien con la película. Por el otro, la música original, al no ser ni conocida ni referencial, integra el espectador en la película, sin correr el riesgo a que se distraiga. La música original no es esperada pero sí bien acogida. Por lo general, la música de Wo hu zang long es creativa, la aportación del compositor no es esperada por el espectador pero da un cierto color y una cierta totalidad a la película, en el fondo la esencia de la música para cine. La música, más que explicar algo por sí sola o sustituir a los personajes, sólo acompaña la acción. Se establece así una conexión emocional con el espectador; diferenciándola de la conexión intelectual que se establece si la música es necesaria.

La lucha por la espadaCentrándonos ahora en la ubicación de la música en relación con la acción, podemos decir que casi siempre transcurre paralela a ésta, es decir, acompaña a los personajes mientras actúan. No obstante, es de destacar que en los inicios de la película hay un momento en que la música, aunque de un modo muy sutil, se avanza a la acción. Se trata de la secuencia nocturna cuando por primera vez se verá que se está intentando robar la Espada Celestial. Tan Dun prepara emocionalmente al espectador de que pasará algo negativo gracias a unos acordes intrigantes y amenazantes mientras aún reina la calma en el patio. Pese a este punto aislado, la tónica general es que la música vaya evolucionando junto a la acción. En cuanto a la relación entre la música y los diálogos, vemos que se encuentran diferentes opciones: en un principio parece que por norma general la música no se solapa con los diálogos, excepto cuando los protagonistas se sinceran, abren sus corazones, y hablan de temas existenciales. Estas excepciones son las escenas en que Li Mu Bai comenta a Shu Lien que ha dejado la vida monacal porque no estaba a gusto (en resumen, que quiere estar con ella), con el tema genérico de fondo, y cuando la pareja joven, en el flashback, habla de sus sentimientos y de su pasado, con el tema romántico acompañando las palabras. Éste sería un esquema claro: cada vez que los personajes dicen algo esencial para sus vidas, se escucha música para darle más énfasis, para subrayarlo. Pero este esquema se rompe hacia el final del metraje, ya que aumentan los momentos de solapamiento entre música y diálogos, sin que se sigan estas líneas. Además, cuando realmente Li Mu Bai se sincera y le declara que quiere estar con ella, abunda el silencio musical. Lo mismo sucede un determinado momento, cuando el guerrero está muriendo y está a solas con Shu Lien. En éste caso el silencio es significativo: él no puede hablar, su vida se consume.

La variedad antes comentada se manifiesta en que cada escena de lucha, aun manteniendo el ritmo rápido y vivo característico de estos momentos, está musicada de una forma distinta, pero siguiendo unas pautas motivadas. El primer momento de acción sucede cuando un ninja roba la Espada. La persecución y la lucha entre el ladrón, que después descubriremos que se trata de Jiao Long, y Shu Lien está ambientada con percusión de tambores y palos. Lo mismo sucede cuando las dos protagonistas vuelven a enfrentarse ya hacia el final de la película, donde la clave sigue estando en la percusión de los tambores. La intensidad y potencia inherente a la percusión liga con el carácter de las dos guerreras: vivas y enérgicas, con mucha fuerza interior. Además, más allá de la simple lucha física, hay un cierto sentimiento de orgullo por parte de la joven. En cambio, cuando uno de los componentes del combate es Li Mu Bai, la base de la música está en la orquestación, unos instrumentos y una ejecución más elegante, acorde con el carácter pausado y espiritual del personaje.

La espada de Tigre & DragónNo obstante, no siempre actúa igual. Cuando combate con la Bi Ven Ju Li percibo una música más espectacular, más pomposa, ya que además de la lucha física se juega algo más personal: la venganza por la muerte de un ser querido, su maestro. El sentimiento fuerte que impulsa al guerrero a actuar con más intensidad es remarcado con una orquestación más intensa y violenta. Cuando el oponente es Jiao Long, la música parece adquirir un tono más tranquilo, más calmado, con una instrumentación y una ejecución menos agresiva, ya que no se trata tanto de una lucha física como dialéctica. Además, Li Mu Bai no tiene la intención de agredirla porque sí, le quiere instruir como discípula. Así, por ejemplo, en el primer enfrentamiento en el patio predominan los instrumentos de cuerda o la flauta. En la escena de lucha entre la joven guerrera y los hombres de la posada, ésta hace una demostración de sus habilidades. La música en esta situación está protagonizada por la flauta y una percusión más secundaria. Al jugarse la fama, el honor y el orgullo (ha dicho que ha derrotado a Li Mu Bai, siendo mentira) se nota un trasfondo más violento y agresivo. Y en cuanto a la otra secuencia de lucha destacable, cuando Jiao Long está intentando quitarle el peine al bandido, la interpretación de la guitarra le da a la escena un toque cómico (¡todo eso por un peine!), reafirmando el carácter infantil y testarudo de la chica y la actitud divertida del chico. En cualquier caso sí se coincide en que la música es totalmente sincrónica con la acción. En los momentos en que, por ejemplo, el ritmo del combate disminuye porque se enfrentan más con las miradas que con el movimiento de las espadas, la música también se detiene, y cuando retornan la lucha, ésta lo imita. Este fenómeno se puede apreciar fácilmente en la lucha final entre las dos guerreras, cuando cada vez que se detienen por algún motivo, la percusión se interrumpe. Cuando el ritmo de las espadas y de los cuerpos es más frenético, la percusión se vuelve más violenta, hasta llegar a puntos bastante extremos. Lo mismo sucede en la primera lucha de la película cuando las imágenes nos muestran otra situación (el inspector y su hija), la música se detiene, poniendo de manifiesto que ésta sigue totalmente el movimiento de los personajes. En algunas ocasiones la música está presente, pero de manera muy sutil. Hacia el final de la película los momentos musicales abundan más que en el principio. Éste uso más marcado de la música está justificado por un momento del guión más destacado, donde aún los elementos están en conflicto, y cuando nos vamos acercando al desenlace. Proporcionalmente, el tema de amor también se usa más aunque, como es de suponer, sufriendo una cierta evolución. Aparece más al final porque es cuando las relaciones amorosas adquieren más importancia, dado que al principio se mantenían en una posición más discreta y la historia se decantaba más por asuntos de honor y tradición. La percusión es, sin duda, uno de los elementos primordiales de la escritura de Tan Dun. Marcada de inquietantes sugerencias simbólicas, la percusión enfatiza la espectacularidad de los combates. El ejemplo más claro lo encontramos en la música de la escena en que luchan Jiao Long y Shu Lien. Night fight, nombre con el que aparece en el cd, posee un esqueleto básicamente rítmico, al ser ejecutada enérgicamente por un tambor y unos palos de carácter oriental. Es increíblemente estimulante y produce un efecto vigoroso en las personas que es difícil que se produzca con mucha de la música de hoy en día.

Para subrayar aún más el talento de Tan Dun, es necesario destacar la creación de algunos efectos de cuerda disonantes y siniestros, que generan una atmósfera un tanto espeluznante. Se trata de la extraña música que compone para la secuencia de la lucha entre la chica y Li Mu Bai en el bosque (Through the bamboo forest), un dúo de tambor y flauta, que genera un resultado un poco raro pero muy interesante y, en absoluto, desagradable de ser escuchado. Los cambios de textura peculiares de la banda sonora se pueden contemplar claramente en las pistas Crouching Tiger, Hidden Dragon (que corresponde con el inicio de la película, hasta que Shu Lien llega a Pekin) y The Eternal Vow, donde el violoncelo siempre aparece como solista y mantiene la melodía. En ambas se da un crescendo de intensidad: comienza el violoncelo, continúan ecos de violines, para culminar con una interesante orquestación, muy marcada en el gran plano general de la ciudad de Pekin en la primera pista del cd. En el segundo caso luego la orquesta va perdiendo protagonismo gradualmente, finalizando con una vuelta al solo de violoncelo, acompañado por sobrios acordes de piano. A Wedding Interrupted, que suena cuando Lo interrumpe la boda de Jiao Long, empieza con orquesta, pasando por golpes de trompón, para luego tranquilizarse. En To the South se revelan los sonidos de la naturaleza y del espacio, dando paso aun dúo rítmico entre flauta china y percusión.

La cantante Co Co LeeLa música puede absorber muchas cosas. En ciertos momentos se incorporan ruidos de espadas, un recurso utilizado bastante en el cine, como hace por ejemplo Morricone en Two Mules for Sister Sara (1970) al agregar un asno imitándolo con orquesta. Escuchando el filme esto no se distingue, al mezclarse la música con los sonidos diegéticos, pero sí se capta escuchando la banda sonora comercializada. El filme finaliza con A Love Before Time, una balada compuesta y arreglada junto al argentino Jorge Calandrelli, y cantada por la estrella solista internacional Co Co Lee. La canción, que acompaña a los títulos de créditos, sigue la misma tónica de los últimos momentos de la película. No obstante resulta una composición agradable pero menos innovadora y más occidental. Se trata del típico tema central de amor con letra, que nos hace recordar, por ejemplo, a la melodía de Titanic (1997). El problema reside en que no guarda demasiada relación con el espíritu y la unidad estilística de la banda sonora, ya que se interna de lleno en los terrenos del pop. Pero a éste se le tiene que sumar un problema mayor: su traducción al inglés. Hay que reconocer, sin embargo, que es de buen gusto la elección de su ubicación en el final de la historia. No hay momento dónde colocarla: si se hubiese situado un tema vocal en la sucesión de acciones, en la línea instrumental general, hubiese sonado desencajada y fuera de lugar. Se hubiese perdido así la magia hasta tal punto lograda. Tan Dun recibió el montaje final después de un año de rodaje y dos meses de montaje. Cuando éste se le fue entregado le dieron dos escasas semanas para preparar la grabación, que se iba a llevar a cabo en Shanghai. Este factor hubiese podido ser un punto negativo para la banda sonora. El poco tiempo de preparación con el montaje final al lado hubiese podido materializarse en una menor calidad general. No obstante los resultados corroboran que la profesionalidad de Tan Dun salvó la situación. Está claro que una banda sonora es en su fusión con las imágenes cuando realmente adquiere su sentido total. Las composiciones de Tan Dun estan exquisitamente trabajadas para fundirse con cada una de las escenas del largometraje. Recordemos To the South, In the Old Temple o Through the Bamboo Forest. No obstante, la música se puede disfrutar plácidamente con independencia de la película. Es más, la capacidad que tiene para trasladar al oyente en un mundo oriental, a las colinas y valles donde transcurre la acción, sin necesidad de ver un solo fotograma, es prueba del grado de utilidad alcanzado. Escuchar con atención esta música es dejarse llevar por las emociones que explora, poder dibujar en tu mente las escenas, es vivir en la China de la dinastía Ching. En mi opinión, es una música que te toca desde el primer momento, sobre todo el tema melódico que recorre toda la historia. Si bien a mi gusto la película tiene algunos puntos flojos (flashback demasiado largo, exceso de escenas de lucha), considero que la partitura de Tan Dun cumple perfectamente su papel asignado, siendo un fiel reflejo de la época y los personajes.

Dun realmente ha conseguido el equilibrio prefecto entre drama y artes marciales, los sentimientos y los combates. Hay que reconocer, además, el buen gusto del compositor al no imitar a las películas de acción americanas y inundar la audiencia con música de suspense, opción en la que podía haber caído, conociendo sus antecedentes. Sin duda, parte muy notable del éxito del filme se debe a su banda sonora.


Temas del disco

Banda sonora de Wo hu zang long1. Crouching Tiger, Hidden Dragon (03:24) 2. The Eternal Vow (03:01) 3. A Wedding Interrupted (02:16) 4. Night Fight (03:10) 5. Silk Road (03:08) 6. To The South (02:21) 7. Through The Bamboo Forest (04:23) 8. The Encounter (02:40) 9. Desert Caprioccio (04:33) 10. In The Old Temple (03:46) 11. Yearning Of The Sword (03:34) 12. Sorrow (04:02) 13. Farewell (02:25) 14. A Love Before Time (English Version) (03:45) Vocals By CoCo Lee/Cello Solo By Yo-Yo Ma. 15. A Love Before Time (Mandarin Version) (03:38) Vocals By CoCo Lee/Cello Solo By Yo-Yo Ma.

© Raquel Castillero, 2005

(*) Raquel Castillero fue alumna de Conrado Xalabarder en la Universidad Pompeu Fabra en 2002 y por el presente trabajo obtuvo Sobresaliente.