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RESPETAR... Y CONVENCER

07/09/2017 | Por: Conrado Xalabarder
DEBATE

El compositor Richard Bellis, autor del libro The Emerging Film Composer y también conferenciante, se destaca -y mucho- por sus consejos útiles e impecablemente explicados. El pasado año pude, por fin, asistir a una de sus charlas y escucharle me dio para no uno sino tres editoriales:

  1. El cineasta total (versión en inglés: The Total Filmmaker)
  2. Entre esclavos y espartacos (en inglés: Between Slaves and Spartacus), y
  3. El circo de las abejas (inglés: Circus of the Bees)

En esos editoriales mantengo que, pese a mis discrepancias con parte de sus explicaciones, cualquier compositor emergente debería escucharle y sacar provecho de sus sugerencias. Pero yo creo -y lo digo desde el respeto absoluto que le tengo, en lo personal y especialmente en lo intelectual- que lo que pone encima de la mesa no es suficiente, que hay más y que ese más es lo realmente importante.

Estos días ha publicado en Facebook dos reflexiones que quiero traer al Ágora para celebrarlas y para debatirlas. La primera de ellas es esta:

Traducción: Compositores emergentes - No podéis decir simplemente 'Ok' (si discrepáis durante la sesión de edición musical) Porque incluso si haces exactamente lo que pide el director, si la música (o incluso el filme) no funciona, tú seguirás siendo 'la causa'. Así que debes hablar cuando discrepes, con cuidado, respetuosamente y adecuadamente como 'experto musical' que eres.

No hay nada que se pueda objetar a la tan razonable y acertada sugerencia de Bellis. Un compositor no debe ser un esclavo y debe defender su propia voz en la construcción del filme (el compositor que no propone, es el compositor que obedece, como insistentemente digo) Y Bellis da, como casi siempre, en la diana: porque aunque se haya obedecido ciegamente o no se haya discutido nada, el compositor será el culpable de los males. Es demoledor, pero es así! Por otra parte, decir que el trato sea amable, constructivo y respetuoso es, aunque parezca obvio, importante tenerlo en cuenta. Ha habido compositores que han perdido grandes oportunidades y trabajos por ser intransigentes en su trato con los directores. En el pasado y sigue sucediendo en el presente. Por eso esas palabras deben ser memorizadas por cualquiera que quiera dedicarse al medio audiovisual.

Pero el problema no se soluciona, porque lo que plantea Bellis es solo una actitud. Tras ella viene lo real: ¿cómo puede un compositor defender su música frente a un director o, lo que es peor, un ejecutivo que tenga su opinión sobre la música? Evidentemente un director puede tener razón y el compositor estar equivocado, así que es fundamental escuchar las razones del director antes de sacar el hacha de guerra. Pero en los no infrecuentes supuestos en que el director se esté equivocando... no basta con respetar, ¡hay que saber convencer!

Supongamos que el director o el ejecutivo de turno (los ejecutivos saben mucho de música, son poderosos y por ello entendidos) sale con lo de ¡No me gusta el sonido de los bongos, me transporta a África! (la película pasa en las calles del Madrid más castizo), pues cualquier discusión sobre la presencia de ese instrumento o su sonido acabará probablemente en la derrota clamorosa del compositor: al ejecutivo le transporta a África y como estuvo en sus vacaciones de Safari, pues sabe de lo que habla. Pero si el compositor es capaz de explicar la importancia fundamental de ese instrumento poniendo como argumento un concepto específico, y no solo hablando de música o de emociones, es probable que pueda derribar barreras. Por ejemplo: Vale, entonces quitando los bongos has decidido que NO QUIERES el matiz de ansiedad en esta bella melodía... porque la ansiedad de la que tanto me has hablado está PRECISAMENTE en ese instrumento...

Espera, espera, no te precipites -puede responder el director y decirle al ejecutivo- Que yo no quiero renunciar a generar ansiedad en el insonsciente del espectador desde la música, ¡es fundamental para el personaje! Ahora que lo dices, esos bongos sí la dan. Los dejamos!

No quiero frivolizar ni mucho menos banalizar con este importante tema que tantos disgustos comporta a los compositores, pero sí quiero remarcar que un compositor, aparte de defender lo suyo y hacerlo desde el respeto, debe saber cómo manejarse con los conceptos en la música, para así poder contestar con el Vale, entonces has decidido renunciar a... Es el mejor modo de convencer al director: llevarle al territorio de los conceptos. Es infinitamente más importante que las buenas formas.

En otro post, Bellis comenta que:

Los compositores emergenes están recibiendo sugerencias diferentes. Para conseguir el trabajo: 'encuentra tu propia voz' Para hacer el trabajo: 'que suene como las pistas temporales' WTF?

A lo que quiero añadir que para mantenerte en este oficio: 'nunca digas lo que de verdad piensas'. Seguiremos con este tema!

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