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BLADE RUNNER 2049

INFORMACIÓN DISCOGRÁFICA
Compositores: Zimmer, Hans | Wallfisch, Benjamin
Sello: Epic
Duración: 85 minutos
INFORMACIÓN DE LA PELÍCULA
Título original: Blade Runner 2049
Director: Denis Villeneuve
Nacionalidad: EE UU
Año: 2017
ARGUMENTO

Treinta años después de los eventos de Blade Runner (82), un nuevo blade runner, K, descubre un secreto largamente oculto que podría acabar con el caos que impera en la sociedad. El descubrimiento de K le lleva a iniciar una búsqueda de Rick Deckard...

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COMENTARIO MUNDOBSO

La banda sonora que escribió Jóhann Jóhannsson y que fue rechazada deja en el aire (de momento) el enigma sobre cuál era el enfoque musical inicial del director sobre esta secuena de un clásico marcado tanto y en tantos aspectos por el griego Vangelis. Lo cierto es que en la banda sonora final Vangelis está, se le espera y se le tributa, aunque no es con su firma y no en la totalidad del filme. No es con su firma porque quienes rubrican son Zimmer y Wallfisch, y no en la totalidad del filme porque en este hay muchísimo más Zimmer que Vangelis. Y nada que no sea cualquiera de ambos puede atribuirse como aportación personal de Wallfisch, aquí aparentemente mero transcriptor de las caligrafías del alemán y del griego.

Esta más que notable secuela prolonga la historia y la estética del filme original y es una película bella, emotiva, triste y poética. Y de alguna manera rinde tributo póstumo a la música de cine. Porque aquí la música ya no existe como tal. Es deliberado: la mayor parte de la aportación de los compositores se combina o se fusiona, según los casos y las escenas, con los (esplendorosos) efectos sonoros: la electrónica e instrumentos virtuales recrean ambientes y atmósferas, con unidad de criterio estilístico sólida pero sin discurso alguno: la música nada explica ni matiza, simplemente aporta tonos, colores, énfasis y atmósferas, que son las propias de los entornos mostrados (el futuro, la megalópolis, etc) y también sirven para remarcar con la no música (la no construida, la del orden lógico, la melódica...) que no hay rastro de Humanidad en el Los Ángeles de 2049, que cualquier atisbo de calor, de ternura, de afecto... solo se plasma y se encuentra con las músicas pre-existentes que sobreviven del pasado... Y es por eso que de alguna manera viene a decirse: aquí podría haber habido música, pero se perdió en algún momento de la Historia, solo queda el artificio, lo industrial, lo mecánico. Algo que encaja perfectamente bien con lo que es el filme en su conjunto, pues es el punto de pérdida, de melancolía, añoranza o incluso fatalismo el que lo hace tan hermoso. La música original de Vangelis también tenía ese tamiz, pero era más viva, mientras esta es una música prácticamente muerta.

El aura Vangelis aparece cuando sí se pretende aportar desde la música emociones concretas sobre los personajes, como mirada y vínculo nostálgico con el pasado, pero no en la forma de una música construida, nueva o genuina sino... destruida, añeja, como si fuese la misma pero treinta años más vieja, oxidada. Pero son esos momentos donde su aplicación y su clara evocación le dan al filme su tono más poético, particularmente en la escena del rescate o ya al final, donde se le cita expresamente. En todo el anterior a eso es Zimmer y la música usual de Zimmer (incluso el de películas de Nolan); en este giro, en cambio, el espectador se reencuentra y reconoce al otro gran protagonista del filme original, aparte de Harrison Ford, que es Vangelis.

Y como película apabullante en su estética visual e íntima en la historia que relata, es muy significativo que la música, que tanto humaniza, solo esté precisamente para señalar los momentos donde queda algo de humanidad real. En el resto efectos sonoros, música industrial. Es lo que el filme necesitaba para explicarse.

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Usuario: Sergi Esgleas
Fecha de publicación: 15.10.2017
Escribí la crítica habiendo escuchado la banda sonora sin haber visto la peli y la borré. Ahora que la he visto vengo a darle la razón a Conrado en una cosa: la música está tan carente de alma como la propia película, que a mi no me ha logrado poner la piel de gallina en un solo momento. Salir del cine indiferente ante una producción de tal calibre solo me certifica que el cine americano actual está controlado por Replicantes que intentan asomarse a la maestría que dominaban en décadas pasadas. El trabajo de Zimmer me parece muy adecuado. Si vamos a decir que la música de cine ha muerto, quien mejor para plasmarlo que alguien que ha enseñado a estandarizar y desalmar gran parte de las partituras actuales.
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Usuario: jewen (Jesé Cabezas)
Fecha de publicación: 13.10.2017
Cuando hablamos de pasión por el trabajo de “Vangelis” para “Blade Runner” (1982), creo que se de lo que se está hablando. Algunos de los temas de esa banda sonora sirvieron de canción de cuna a mis padres.
Cuando fui creciendo y pude llegar a entender el significado real de aquellas melodías, a través de la película de Scott, llegue a comprender el nivel artístico y humano tras esta música.
Para bien o para mal, llevo Vangelis y Blade Runner en vena, significan mucho más para mí que una “simple” película o banda sonora.
Aterrorizado estaba, como cualquiera con sentido común, ante la posibilidad de que estiraran el chicle con una segunda parte. Pero la elección de Denis Villeneuve, así como el resto de nombres técnicos y actorales que se iban incorporando al proyecto me hizo hasta cierto punto respirar aliviado.

- SPOILER ALERT -

El pasado fin de semana puede ver en dos ocasiones “Blade Runner: 2049”, y aunque debo decir que emocionalmente no he conectado al 100% (me identifico más con la historia de “K” que con “Deckard”) no puedo menos que rendirme ante un trabajo monumental de un señor director que ha tenido unos bemoles de acero para no solo hacer una secuela de una película de culto absolutamente intocable, sino hacer del universo Blade Runner algo personal, algo suyo, marca Villeneuve.
Y solo por eso merece todos mis respetos. Cine de Autor de alto presupuesto.

En cuanto al tema que nos atañe, solo diré que la BSO de 2049 me parece tan personal como lo es el resto de la película, y por tanto adecuada en el contexto de la misma. Hice bien en no escuchar la BSO antes de ir al cine y de informarme (gracias al Facebook Live del pasado 03/10) del modus operandi que habían seguido tanto Wallfisch como Zimmer al acercarse a la película, y las herramientas de trabajo utilizadas.
Es innegable que ya desde el principio la BSO nos mete de lleno en el universo Blade Runner (Intro con percusión muy similar a la original), de hecho más que incluso la fotografía, la cual en los primeros compases es mucho más clara y luminosa que en la original. Sea por el devastado contexto histórico o por decisión creativa lo cierto es que esta es una BSO mucho más ambiental que la de Vangelis. Pero el hecho de que se centre más en los ambientes no significa que hayan olvidado por completo a los personajes.
El Blade Runner “K” tiene un tema triste e introspectivo (tracks - 2049; Memory; Furnace; Someone Live This; That’s Why We Belive), que encaja muy bien con su personalidad, el cual se va adaptando al desarrollo de la historia, y que llega a su culmen cuando el personaje se deja cuerpo y alma por Deckard (track - Sea Wall). Es una melodía sentida pero bella, y en su ambigüedad pienso que hubiese sido un cierre ideal para el personaje, pero los compositores optaron por el uso de “Tears in the Rain” (segunda y última vez que se echa mano de la composición de Vangelis), y me parece una elección interesante.
Porque es de nuevo un desenlace emotivo, de nuevo un replicante expirando, y de nuevo un último sacrificio a favor del verdadero protagonista (en 2019 para salvarle la vida, en 2049 para devolverle el sentido de la vida). De hecho en esta última escena consiguen que “Tears in the Rain”, una melodía muy melancólica, se transforme en un símbolo de esperanza.
“Joi” tiene su particular y delicada melodía de piano sintético (tracks - Rain; Joi), pero destaco el breve tema que suena cuando acompaña a K al orfanato (track - Mesa), una melodía que sí nos devuelve el tono romántico y espectacular de Vangelis, y que hace que sintamos el mismo asombro que siente el personaje al ver por primera vez este gigante mundo saturado y grandilocuente, aunque sea por breves instantes, porque rápidamente la verdadera realidad se le viene encima al salir de las fronteras de Los Ángeles, y la música nos hace estar conscientes de ello.
Para el señor “Wallace” han ideado una pieza ambiental (track - Wallace), muy del estilo “Dr. Tyrell’s Death”, que realza el enfoque y personalidad pseudo-divina del personaje, así como el entorno basto y onírico donde reside.

Pero donde me parece que mejor se fusionan lo antiguo y lo nuevo, los arreglos de Vangelis y las formas de Wallfisch/Zimmer, es en una escena de transición técnicamente espectacular. Hablo del primer viaje en “coche” desde la caseta de “Sapper Morton” hacia el cuartel de la policía (track - Flight to LAPD). El contaminado día da paso a un atardecer gris, bañado en intensa lluvia, donde por primera vez podemos observar como son los inmensos barrios marginales de Los Ángeles, para seguidamente volvernos a introducir en la aún más decadente, apagada y siniestra megaurbe.
Me parece una sucesión de escenas 100% Villeneuve, e incluso no voy a negar que el tono y formas aplicadas, aunque respiran Vangelis, me suenan muy mucho a “Jóhann Jóhannsson”.
El in crescendo de golpes de percusión, las apabullantes distorsiones del sintetizador, el ritmo violento, todo muy made in “Sicario” (2015).
Y este es un matiz que me gustaría resaltar.
La banda sonora en general, si me dicen que está compuesta por el islandés, me la cuelan totalmente. Quizás sea por exigencias (sugerentes) del director, o quizás Wallfish y Zimmer han estudiado bien la reciente filmografía del canadiense, pero es innegable que esto es cuanto menos una mezcolanza muy Jóhann.

Aunque he disfrutado mucho de la película, lo que más me ha costado asimilar es los largos silencios musicales de la misma. Silencios que ya existían en la original, pero claro, aquella tenía casi una hora menos de metraje. Al igual que el momento “sexual” del film, done me parece que la ultra moderna música no aporta el sentimiento que debe, incluso me saca de la escena y queda muy lejos del supuesto romanticismo que querían aportar. Ya ni hablar si la comparamos con la mítica y controvertida escena entre Ford y Young.
Como la película en sí, es demasiado temprano para hablar de si esta banda sonora tendrá algún impacto duradero entre los cinéfilos. Ya lo habían afirmado (y era obvio) que este proyecto (y por ende su banda sonora) no pretendía mirarse cara a cara con el film de Ridley Scott. A Denis Villeneuve le han aflojado el supremo montante y le han dejado hacer la película que ha querido, y eso es lo que nos queda.
Un film 100% Villeneuve, arriesgado, acertado y genuino. Muy posiblemente entre las mejores segundas partes de siempre, y entre los mejores films de ciencia-ficción. El tiempo dirá.
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Usuario: (Feisal) Isaac Duro Sánchez
Fecha de publicación: 13.10.2017
Desde luego el añito que estamos teniendo con Zimmer y sus polémicas está siendo de impresión. Menos mal que a finales de año llegará Williams y entonces todos nos uniremos cual hermandad de luz y amor, jajaja.

Bromas aparte, no mucho más puedo aportar de lo que venís haciendo todo, en un sentido u en otro. Por lo tanto seré más bien breve y yendo al grano. Habiendo visto la película una vez, y teniendo previsto ir a verla en breve, disiento totalmente con los que, en primer lugar, dicen que la película carece de alma. En absoluto. La película, muy sutilmente y apenas perceptiblemente, va adquiriendo cuerpo y sentimiento a medida que transcurre su metraje, en un crescendo a fuego lento. Porque esa es una de las premisas de la misma, la búsqueda del alma humana, de lo que queda de humano en ese mundo destrozado, gris y permanentemente en niebla. Y creo que la música de Zimmer (más lo que haya aportado Wallfisch) también participa en esa búsqueda.

No le deis más vueltas: aquí el lirismo futurista y sugerente de Vangelis ni está ni, diría yo, se le necesitaba. "Blade Runner" y "Blade Runner 2049" comparten universo, pero a pesar de las luces de neón, de las megaurbes y de los replicantes, son dos películas diferentes. Vangelis nos sumergió en un noir futurista, en una historia de Chandler que acababa derivando en algo mucho más profundo y filosófico, pero lo que Villeneuve y Zimmer hacen aquí es una tarea distinta. 30 años después, la Tierra o lo que queda de ella, está aun más degradada, deshumanizada y contaminada. La mugre y la soledad empapa a los protagonistas de ese futuro, y la música de Zimmer, nos hace partícipes de esa desazón, su música es contaminación y mugre también. No sé si, como acuñó Conrado, es "música destruida" para un futuro destruido. Yo la veo (y la escucho) como las propias nubes, gases y vapores que invaden, real y metafóricamente, a las ciudades, a los paisajes y a los propios protagonistas.

Villeneuve no ha dejado cabo sin atar, y se puede comprobar que la música casi siempre se escucha en el exterior, en las escenas de interior predominan los silencios, en los interiores asépticos y herméticos, donde la lluvia ácida no llega... la música tampoco. Pero, como si fuera esa alma o esa luz que el protagonista K va buscando a lo largo de la película y que en ocasiones vislumbra (en recuerdos, en su relación con Joi), momentos breves de lirismo sobresalen a veces entre la desazón y la niebla. Momentos, como los recogidos en los temas "Rain", "Mesa" o "Joi", contraponen la chispa de luz y humanidad que K (y otros personajes) busca y anhela... y que Zimmer le ofrece en determinados momentos. En los demás momentos todo es nebuloso, oscuro, mecánico, frío y aterrador.

Vangelis actuó más de pintor impresionista en la primera película, sus notas acentuaban el periplo de Deckard y su soledad en medio de la masificación del futuro. ¿Podría y debería haber participado en esta película?. Hubiera sido bonito, qué duda cabe, pero aunque no ha realizado una obra maestra (ni el horror cósmico y apocalíptico que muchos han escuchado), el discurso y el aporte de Zimmer a la narración me parece más que correcto. Lo tenía muy crudo, ya que la partitura de Vangelis está en un altar, como la propia película, y creo que comparar ambos trabajos es un error. Pero aunque no haya participado en esta secuela, el maravilloso uso que se le hace al tema "Tears in the Rain" logra el milagro de enlazar y cohesionar no solo ambas películas, sino incluso los mensajes de ambas: que incluso en el más oscuro y triste de los posibles futuros, la vida y el alma humana se pueden abrir paso.
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Usuario: Agustin Martin Nieto
Fecha de publicación: 13.10.2017
Quizá uno de los principales problemas en cuanto a la música ha sido de concepto, y eso es algo que ya me temía desde supe que Vangelis no se iba a encargar de este trabajo. En mi opinión, se ha partido de una premisa errónea por productores, director o quien sea, estamos de acuerdo que hemos avanzado 30 años es el 2049 y el futuro que se presenta es mucho más terrible y agónico como se ha dicho por aquí en algún comentario, pero precisamente por eso, no hace falta potenciar aún más con la música algo que ya de por sí es evidente con las imágenes que vemos. Por poner un ejemplo, Fahrenheit 451 de Truffaut contó con la partitura de Bernard Herrmann, el cual de manera sabia y teniendo en cuenta que la historia trataba de una sociedad futura opresiva donde el gobierno ha impedido que los ciudadanos pueden tener acceso a los libros, velando por sus intereses y su felicidad, el gran Bernard Herrmann, con muy buen ojo (algo que hoy no existe), entendió que su música debería aportar la calidez necesaria que no se veía la película arropando con ellos a los personajes, a los oprimidos, su decisión fue acertada porque no deja de contrastar con lo que realmente está sucediendo en las imágenes que es terrible. Y no es el único caso en la historia del cine.

Una de las principales críticas que se le ha hecho a la película, y no les falta cierta razón, es que la misma carece de alma y es distante, y la música no contribuye precisamente a paliar esto cuando debiera hacerlo. La historia de amor de K con Joi, no es la misma que la de Deckard y Rachel, es aún más triste y desesperada (la imposibilidad del contacto), pero en ningún momento se siente que la música esté interesada en ello y mucho menos aporte los atisbos de humanidad necesarios que la historia pide a gritos. La soledad de K y la búsqueda de su propia identidad tampoco esta retratada musicalmente como se debería. ¿cómo es posible que el único momento en que realmente hay emoción sea precisamente citando expresamente a Vangelis?.

No digo que la música escrita repercuta negativamente en la película, ya que sería injusto decir algo así, pero no funciona como debería a muchos niveles, un compositor de verdad, un artesano como los de antes, estas cosas no se le hubieran escapado, el tema de fondo de la película habla de sentimientos y nuestra capacidad para relacionarnos, y las dificultades cada vez mayores que encontramos para poder desarrollarnos como personas e individuos en un futuro nada esperanzador antes los cambios que se avecinan, pero todo estos no se ha querido tratar musicalmente, por eso digo que hay un error de concepto y visión, y lo que me pregunto es ¿decisión consciente del director o impericia del músico o músicos elegidos?.
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Usuario: Alex Navarro Garrich
Fecha de publicación: 13.10.2017
No soy especialmente fan de Zimmer. Lo fui en sus días de ascensión, pero debo decir que me ha encantando que se haya quedado en un segundo plano. Menos Zimmer y más al servicio de la película. Deja al Benjamín corretear con los sonidos -Dunkirk- duros que algunas escenas necesitan (para eso la trama sucede 30 años más tarde) y establece un "puente" con Vangelis (que es lo que seguramente Johannsson no logró, en opinión de los productores).
Recordemos que tuvieron poco tiempo y que si hubieran planificado desde origen igual los resultados hubieran sido diferentes. Recordemos también que Vangelis no acabo bien con los productores respecto al final cut de su score y por ello se retrasó tantos años su edición discográfica. Noto a faltar eso sí, el touch del saxo para definir ese blues de tristeza replicante de la primera. Me ha gustado mucho y el tema de Joi es estupendo.
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