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HASTA QUE LLEGÓ SU HORA

INFORMACIÓN DISCOGRÁFICA
Compositor: Morricone, Ennio
Sello: RCA
Duración: 50 minutos
INFORMACIÓN DE LA PELÍCULA
Título original: C'era una volta il west
Director: Sergio Leone
Nacionalidad: Italia
Año: 1968
ARGUMENTO

Un asesino a sueldo de una compañía ferroviaria elimina a un padre y a sus hijos, poco antes de que llegue la mujer con la que el fallecido se acaba de casar por poderes. Cuando ella llega, solicita la colaboración de dos hombres para que la ayuden a mantener las tierras que la compañía quiere quitarle.

PUNTUACIÓN MUNDOBSO
10
PUNTUACIÓN USUARIOS
9.4
Puntuar
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COMENTARIO MUNDOBSO

1.- Estructura

Tema Principal:
Melodía dulce con la voz soprano de Dell'Orso, Se aplica al personaje de Jill. Desvela su bondad, pero también su soledad, en una emulación del carácter quasi-religioso del personaje. Su llegada a la estación marca la aparición del tema, que será el principal porque ella es la figura sobre la que gira el argumento, por ser el más utilizado, porque simbolizará la esperanza por un futuro mejor en un entorno de violencia y muerte y porque es el único tema que no muere en la banda sonora. Pero muy especialmente por su efecto expansivo, en tanto que el resto de temas se limitan a los personajes que los tienen atribuidos. Su música la aisla del entorno violento, pero también se expande por donde ella pasa. Acompaña la belleza del desierto, el trabajo de los obreros del ferrocarril y conquista a los demás personajes, cuyas músicas desaparecen ante su presencia. Y en la última secuencia, con la llegada del tren a la casa de Jill, que simboliza el final del pasado y el inicio de una nueva era, irrumpe en su máximo esplendor y evidencia, una vez más, que ella representa ese futuro de armonía, y también que su tema se extiende hacia la nueva sociedad, con prestancia y belleza.

Tema Central 1:
Es un tema que comparten dos personajes, Frank y Armónica, y que se escucha completo o fragmentado, dependidendo de las circunstancias (la música que toca Armónica con su instrumento es un fragmento del tema central de ambos personajes). Aparece por vez primera con Armónica, pero fragmentado, y completo cuando Frank irrumpe tras haber asesinado a los McBain, con un tono agresivo pero también épico gracias a la inserción de coros. Es el primer momento en el que la música se presta al propósito de sacralizar o ritualizar la muerte, lo que será una característica en el resto de la película. El significado de ese tema y el por qué lo comparten dos personajes antagónicos se irá desvelando a lo largo del filme y se aclarará al final.

Tema Central 2:
Cheyenne tiene su propio tema, con el banjo como instrumento protagonista, aplicado con precisión y que se transforma en función de la confianza que genere el personaje, en una única repercusión: así, mientras no se conocen sus intenciones, suena sombrío; pero cuando ya es un aliado de Jill, se torna jocoso y desenfadado, emulando el galopar de un caballo. Sirve también para propósitos humorísticos y se emplea con habilidad para señalar su muerte.

Tema Central 3:
Morton, el corrupto propietario de la compañía de ferrocarriles, tiene también su tema, central aunque el poderío de los demás lo relegan a una posición menos destacada. La suya es una música crepuscular, funeraria, en la que se integró el sonido de unas olas de mar, emulando el sueño del personaje por llevar su tren al Pacífico. Como sucede con los otros temas, muere con el personaje.

Tema Secundario 1:
Una simple música de cantina, no diegética, que se escucha en cuanto Jill baja del tren y que emula su llegada a un lugar mundano y vulgar. Este tema resultaría inocuo de no ser porque es utilizado para dar paso a la presentación del tema principal, pues entre ambos median apenas unos segundos de silencio. El tránsito que se produce entre ambos temas se acompasa con la desaparición del sonido ambiente, para reforzar aún más el tema de Jill, en una hábil emulación del carácter quasi-religioso y lírico del personaje: en cierto modo, ella llega a un lugar corriente y mundano (y lo que se escucha es una música corriente y mundana), pero pronto la propia música es la que la aisla de ese entorno, individualizándola. Ya no es la música del lugar, sino de lo que ella va a representar. Eso, sumado al movimiento coreográfico que hace la cámara con respecto a la música (con ese precioso trávelling ascendente que coincide con la subida de la propia melodía), la convierten en un personaje excepcional para el espectador, antes incluso de que empiece a hablar o que se sepa que es una prostituta. Por ello era tan importante la aportación previa de este tema secundario.

Tema Secundario 2:
La larga escena en la que Frank, con ayuda de Armónica, combate contra sus propios hombres se acompaña por un tema no melódico, de carácter anempático, que se apoya en percusiones que recrean un entorno frío y distante, nada emotivo.

2.- Evolución y relación de poder entre los temas

Títulos de crédito iniciales
La primera secuencia tiene una duración de catorce minutos, y los once primeros son en silencio musical, sin apenas diálogos. Se aprovecharon ruidos de puertas, pisadas o un chirriante molino de viento como únicos elementos sonoros, pero falsificándolos al ampliarlos artificialmente. Cuando uno de los hombres, sentado en una hamaca y molesto por el insistente ruido de un telégrafo, arranca sus cables, todo el ruido ambiente se detiene bruscamente, en un juego sonoro que enfatiza la secuencia. Luego los sonidos regresan y se incorporan otros nuevos, también amplificados artificialmente, como una mosca que incordia al hombre sentado, unas gotas de agua que caen en el sobrero de otro o el ruido de los nudillos del tercero. La llegada del tren pone fin a esta primera parte de la secuencia.
Inicialmente, el compositor había escrito música para esta escena, pero se descartó al no quedar bien con los sonidos naturales y el propio compositor recomendó que en esa secuencia solo participasen esos sonidos naturales, artificialmente manipulados. Fue una decisión acertada, ya que así se dio mayor prestancia a la aparición del primer momento musical: la harmónica que toca Armónica.

Armónica se enfrenta a tres pistoleros

Lo que suena es un fragmento del que será el tema central de Frank y Armónica y que le acompañará en el filme de forma diegética o incidental. Se trata de una melodía lenta, lánguida y apenada, que más adelante tendrá una explicación argumental. Cuando Armónica deja de tocar y pregunta por Frank, irrumpe incidentalmente la continuación de ese tema como melodía crepuscular, afligida, presentada sin harmónica, con tono amenazante y siniestro, y que se acaba antes de los disparos.

Frank asesina a los McBain

El tema central de Frank y Armónica reaparece tras el asesinato de la familia McBain a manos de Frank y sus secuaces. Se escucha fusionada -es decir, no harmónica y luego orquesta como en la escena anterior sino harmónica y orquesta juntas-, con un tono mucho más agresivo, amenazante y también épico, gracias a la inserción de coros. Como hemos comentado, es el primer momento en el que la música se presta al propósito de sacralizar o ritualizar la muerte, lo que será una característica en el resto de la película.

Jill llega a la estación

La llegada del tren a la estación significa la llegada de Jill y de su tema, el tema principal, como ya hemos explicado. Cuando el conductor lleva a Jill a través del desierto, su música se expande de una manera abierta, acompañando la apabullante belleza del desierto, el trabajo de los obreros y evidenciando la importancia que va a tener el personaje en la comunidad a la que llega.

Jill, Cheyenne y Armónica en la cantina

Dentro de la cantina, irrumpe Cheyenne y aporta su tema central. Se aplica con pulcra precisión: él aparece de espaldas y no es hasta que se le ven los ojos cuando suenan los acordes de su melodía, un retentivo tema a banjo que aquí tiene cariz sombrío. Pocos segundos después empieza a sonar la harmónica, que delata la presencia de Armónica. Se trata de la primera escena con Cheyenne y Armónica juntos y este tanteo entre ambos -que acabarán siendo amigos- se produce también musicalmente. La completa ausencia del tema principal en este escenario evidencia que es un espacio en el que Jill no tiene poder alguno.

Jill llega a su casa. Funeral y soledad

Estas escenas están enteramente dedicadas a destacar la impresión de sorpresa e imprevista soledad de Jill, y se aplican tres variaciones del tema principal, que pierde el carácter expansivo del que había gozado anteriormente para retornar a un carácter instrospectivo del personaje.

Cheyenne irrumpe en casa de Jill

La entrada de Cheyenne en casa de Jill se refuerza con el tema del bandolero, con un tono ambiguo que no desvela sus intenciones y que deja a Jill en una posición muy débil: su casa, su espacio íntimo, ha sido invadido por un extraño y por la música de ese extraño. Pero poco después se produce un efecto singular: lo que sonará será el tema principal que, además de evidenciar que entre ambos hay confianza -Jill ha recuperado el dominio de su espacio con su música-, hace palpable que Cheyenne se ha rendido a sus encantos, lo que se plasma en el hecho de que sea la música de Jill la que domine la escena, sin inserción alguna del tema de Cheyenne, quien se marcha del lugar con el tema principal, no con su música.

Armónica salva a Jill, ante la mirada de Cheyenne

La amenaza de dos hombres a caballo que se acercan y son eliminados por Armónica (lo que le convierte, a ojos de Jill, en un personaje de confianza) es observada desde una colina por Cheyenne. Cuando son muertos, el tema de Cheyenne aparece por vez primera repercutido en vertiente positiva, y ya no volverá a cambiar.

Primer encuentro entre Armónica y Frank

El flashback que se inserta tras el primer encuentro entre ambos personajes incluye el fragmento de la harmónica del tema central de Armónica y Frank, de modo incidental. Es la primera ocasión que se escucha fuera del personaje que lo ha venido tocando y es el comienzo de la resolución del origen de su existencia, pues se aplica a un acontecimiento del pasado, aún no aclarado pero que en todo caso evidencia que guarda relación entre ambos. En el interrogatorio, suena la segunda parte del tema, la que no lleva harmónica, y se consolida esa relación de la música con los dos personajes.

Frank abusa de Jill

El tema de Jill acompaña la secuencia entre ella y Frank, con cariz apagado: Jill está intentando salvar su vida mientras Frank la humilla y se aprovecha de su poder. Es el momento en el que el espectador descubre el pasado de la mujer, pero a esas alturas de película ya no importa, pues su personaje ya ha sido elevado a una categoría que está muy por encima de los demás. Este es el único momento de crisis del tema principal, el instante más lúgubre, porque es el de mayor peligro para ella.

Segundo encuentro entre Armónica y Frank

La entrada de Frank al saloon se produce con una versión algo siniestra de la parte de su tema sin harmónica. En el flashback se vuelve a la parte con harmónica del tema. En esa secuencia, pues, se dividen las dos piezas en que se sustenta ese tema común, y se da una mayor vinculación con la figura de Frank, a quien se ve claramente.

El duelo final

Cuando Frank y Armónica toman posiciones para el duelo final, el tema central de ambos crece y alcanza su máxima intensidad. Su cariz es rigurosamente ritual, ceremonioso, con presencia de coros. El espectador sabe que hay algo más en juego que una vida u otra, ya que en este momento se ha de resolver -y explicar- cuáles son las intenciones reales de Armónica, presentadas escuetamente en secuencias anteriores, pero no explicadas todavía. Por eso, al no ser una simple escena de duelo, y al sonar la música de ambos personajes, el tema adquiere una mayor grandeza. Con el flashback el fragmento de la harmónica es resuelto en su entendimiento: ese era un instrumento de Frank, que con extrema crueldad colocó en la boca del adolescente -Armónica- para humillarle. Hábilmente, Morricone eludió victimizar al personaje y la música comienza con el fragmento tan escuchado del instrumento, pero luego se torna, mediando la contundencia de una guitarra, épica y ceremoniosa, que será lo que también el espectador habrá oído durante la preparación del duelo. Por tanto, hay una deliberada conexión del presente con el pasado y del pasado con el presente: el tipo de música que se aplicó en la traumática vivencia de Armónica siendo adolescente es la misma que suena cuando se enfrenta, finalmente, al verdugo de su hermano. Esto explica que Armónica llevase siempre encima ese instrumento y lo tocase: estaba tocando el instrumento de Frank. Y cuando este, agonizante, le pregunta quién es, Armónica se limita a devolvérselo y colocárselo en la boca para que sea Frank quien lo haga sonar antes de morir. Y lo que suena es distorsionado, agonizante. Cuando Frank muere, la música -el tema que les había unido en toda la película- muere también. No volverá a aparecer.

Despedida de Armónica y Cheyenne. Muerte de Cheyenne

La incerteza de Jill y Cheyenne sobre quién ha sobrevivido en el duelo se resuelve con la sonrisa de Jill, pero no con la música de Armónica, ya que murió con Frank, tal y como se ha comentado. Por el contrario, la entrada en escena de Armónica se acompaña con el tema principal, aderezado por la voz soprano de Dell'Orso. Aquí, esta música emula, una vez más, la paz y el sosiego que ella ha aportado a todos y su poder cautivador. Se extiende hasta que los dos hombres se marchan. Luego reaparece el tema central de Cheyenne, que le acompaña hasta su muerte y marca con precisión el exacto momento del óbito.

Epílogo y Créditos finales

La llegada del tren es la llegada de un nuevo futuro, del final del pasado y el inicio de una nueva era. Cuando irrumpe, en su máximo esplendor, el tema principal no solo se evidencia que ella representa ese futuro de armonía, sino también que su propio tema se extiende hacia la nueva sociedad, con enorme prestancia y belleza. La lógica haría que fuese la música que cerrase la película. Por alguna razón incomprensible, y desde luego torpe, se encadena al final con una repetición del tema central de Cheyenne, algo que no tiene ninguna lógica cuando el personaje ya ha muerto y ese tema estaba concretizado a su sola figura, en tanto que el de Jill era el único que se había podido extender más allá del personaje. No hay nada que justifique extender este tema más allá de su personaje, ni siquiera como referencia. Quizás, aunque solo es una mera conjetura, el motivo fuera que, dado que la música fue escrita y grabada antes que rodada la película, es posible que se quedaran cortos y que faltara música, por lo que se vieron obligados a incluir un minuto del tema de Cheyenne. En todo caso, es el único pero a lo que ha sido un trabajo casi perfecto.

3.- Conclusión

Este es uno de los grandes clásicos del western y de la música cinematográfica en general. En la precisa definición que se hizo con la partitura de algunos de sus personajes o conceptos, así como la casi perfecta inserción de la banda sonora en la película tuvo mucho que ver la decisión de que la música fuese escrita antes que rodada la película.
Algunas de las secuencias fueron coreografiadas en función de la melodía, lo que otorgaba una gran belleza. Pero también sirvió para que los actores conocieran mejor a sus personajes a través de la música que les iba a representar: el trotamundos Cheyenne, con su tema jocoso y desenfadado, que emulaba el galopar de un caballo y que variaba en función de la impresión que causaba a su alrededor. El patetismo del tema de Morton (que solo tiene tres apariciones) o el tema de Jill, tan decisivo porque se extendía más allá del propio personaje y acabaría siendo un símbolo de la esperanza por el futuro de una sociedad en ciernes, pero que en todo caso le da al personaje un cariz angelical, gracias en gran medida al empleo de la voz soprano de Dell'Orso, de cuidada hermosura.
De nuevo, el sentido genésico que tanto caracteriza el cine de Leone y la música del compositor para Leone. El tema que aparenta ser de Armónica -y que en realidad no le pertenece, simplemente lo utiliza para mantener su recuerdo por un acontecimiento pasado que quiere resolver- es el tema de una idea, de un concepto muy preciso que entrelaza a dos personajes (Armónica y Frank) que han de acabar encontrándose, porque uno busca al otro, y el otro quiere saber porqué es buscado. Por eso, la ambivalencia del tema, que a priori resulta extraña, se entiende muchísimo mejor si se vuelve a ver la película sabiendo el porqué de esa música, y la razón por la cual a veces suena como fragmento tocado con harmónica, en otras es instrumental, con diferente melodía, y en otras ambas partes se funden.
La presencia de ese tema incorpora un nuevo nivel dramático a la película, como también acaba sucediendo con el de Jill. Todos los temas crecen y evolucionan (ya sean variados o repercutidos) conforme a los personajes o conceptos que representan, y se extienden o concluyen de un modo coherente, salvo al final de los créditos de despedida, como hemos indicado.
Si en el filme tienen gran importancia las miradas y los silencios, la música es también esencial para hacer mucho más expresivos esas miradas y silencios: casi todo está explicado con la partitura. De hecho, en este filme la música es un elemento que motiva a los personajes a comportarse de una u otra manera. La música de la harmónica viene a ser algo que un personaje debe devolver a otro para saldar cuentas pasadas. La propia harmónica es un instrumento que el personaje de Charles Bronson guarda toda su vida para dársela a su verdadero propietario, una vez le dé muerte. La música, pues, es argumentalmente fundamental.
No hay en ninguno de los temas musicales complejidad alguna: todos son expresamente sencillos, porque los conceptos que representan lo son y porque además los propios personajes son seres con pasado apenas conocido (de Jill solo sabremos que era una prostituta decidida a cambiar de vida; de Cheyenne, un bandolero y poco más; de Armónica, un hombre en busca de venganza por algo que se descubre al final; de Frank, que es sanguinario, porque otros lo dicen de él, etc.).
Pocas veces la música de un western ha sido tan significativa y ha dado tanto de sí, sin recurrir para ello a excesos ni complejidades.

Ágora: Las Mejores BSO

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