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IMPOSIBLE, LO

INFORMACIÓN DISCOGRÁFICA
Compositor: Velázquez, Fernando
Sello: Quartet Records
Duración: 52 minutos
INFORMACIÓN DE LA PELÍCULA
Título original: Imposible, Lo
Director: J.A. Bayona
Nacionalidad: España
Año: 2012
ARGUMENTO

Los acontecimientos devastadores del tsunami que asoló el sudeste asiático las Navidades de 2004, narradas desde la perspectiva de una familia española.

PUNTUACIÓN MUNDOBSO
7
PUNTUACIÓN USUARIOS
8.7
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COMENTARIO MUNDOBSO

Escribir (y aplicar) una música bonita, que guste, comporta beneficios pero también algún riesgo. El más importante es que el espectador se acomode, sucumba y finalmente se deje llevar por su belleza y que esta belleza acabe solapando e incluso anulando el significado de lo que quiere transmitir esa música, lo que es perjudicial, y más cuando (como es el caso) lo que se ha pretendido no es tanto hacer una música para gustar como para explicar. Es una diferencia no poco importante, pues puede dañar -y mucho- el sentido narrativo de la misma. El cine tiene abundantes ejemplos de maneras de evitarlo, de lograr meter de lleno al espectador en el concepto de la música sin que por ello se pierdan sus motivaciones explicativas, y Ennio Morricone es la gran referencia, inevitable, en la banda sonora de Lo Imposible tanto por sus modos, su concepto y por su estructura. Pero Morricone siempre ha sabido mantener el control de la música y en el caso de Lo Imposible, a mi juicio, tanto Bayona como Velázquez se han salvado de morir ahogados en ella. Por los pelos.

Voy a intentar explicar el porqué, pero antes debo dejar meridianamente claro para que no haya malentendidos que aunque la banda sonora de Velázquez sea muy morriconiana, es un Velázquez en estado puro, afín al estilo y al color que este elegante e inteligente compositor vasco ha dejado impresos en sus películas. Y que también es un guión musical perfectamente bien determinado y encauzado, que sabe dónde hay que hacer renuncias para conseguir beneficios, que construye en la película un discurso (musical) que avanza en autopista, sin colapsos, y no en carretera secundarias llenas de curvas. La banda sonora se edifica en derredor de un único tema musical central (el principal) y algunos secundarios, que en ningún caso obstaculizan el movimiento de esa melodía, aunque sí provocan (por la mera comparación) algunas transformaciones, cambios de significado.

En El orfanato (07), Bayona contó una historia de amor incondicional (el de una madre por su hijo), en un contexto de terror. En Lo Imposible, explica una historia de amor incondicional en un contexto de devastación y horror: la imperiosa, desesperada necesidad de reencontrar a los seres amados. El de El orfanato es un guión musical mucho más elaborado y complejo, con infinidad de matices, en tanto el de Lo Imposible es básico, más sencillo y con menos matices. Pero eso no significa en absoluto (porque sería una tontería) que esto suponga un paso atrás. Cada película tiene (o debe tener) el guión musical que necesita para explicarse, y si se cumplimenta esa necesidad, entonces no hay objeción posible.

El tema principal de Fernando Velázquez no es de personajes, ni siquiera de sentimientos. Es la música de un concepto: la unión, derivado hacia el de reunión. Y a ese concepto, naturalmente, se le ponen sentimientos. Pero ni es un tema de amor ni de angustia, aunque estas emociones sí acaben formando parte de su código genético. Este proceso se inicia en los primeros minutos de la película, en una habilísima maniobra simbólica y metafórica: todos los clientes del hotel cenan tranquilamente de noche, y luego conjuntamente sueltan al Cielo unas lámparas volantes. Es una escena muy armoniosa y apacible, y es en ese momento cuando aparece por vez primera el tema musical que será el principal, que es una melodía que abraza a todos los presentes. Sin embargo, uno de los niños de la familia protagonista advierte que la lámpara que ellos han soltado se desvía y separa del resto: es exactamente lo que les sucederá a ellos… y también lo que va a pasar con esa música, que tras esa plácida noche dejará de ser colectiva para centrarse en la familia.

Tras este punto de partida, el tema principal tiene un largo recorrido narrativo y emocional, y para no obstaculizarlo Bayona reduce a los mínimos las músicas destinadas al entorno y a la devastación, resueltos con varios temas secundarios ad hoc, sin otras pretensiones que las meramente resolutorias de secuencias. Pero ninguno de esos temas secundarios contiene ningún código narrativo, simplemente emotivo. El camino del tema principal queda, pues, completamente despejado. ¿Y cuál es el ADN, el código genético del tema principal de Fernando Velázquez?. Es variante, dependiendo de sus distintas aplicaciones, pero se sustancia en estos conceptos: el dolor (con todas sus acepciones) y la esperanza (con las suyas). Es una fórmula matemática/química que siempre funciona bien: la melancolía hace que la música camine hacia atrás, pero si se le añade una proporción mayor de optimismo, que la hace caminar hacia delante, se genera inevitablemente una cuidada incomodidad en la que se esperará una resolución a ese moderado malestar y se llegue a un punto de liberación, abierto y conclusivo. Pero también se logra evitar que el espectador se acomode en la música y esperará así lo que haga falta para que se resuelva. Además, como esta música se interioriza (sentimiento piel adentro) y también se expande (sale del miembro de la familia que en ese momento la lleva y contagia a quienes tiene a su alrededor), y como sus proporciones genéticas se van alterando (unas veces más pesimista, otras más esperanzada y en otras también abiertamente felices), el espectador, invariablemente, se deja conducir por la música en esa autopista narrativa (y de emociones) que, insisto, no encuentra obstáculo alguno en su proceso.

Pero hay más: el contraste entre lo que narra el guión literario y lo que explica el guión musical, que siempre se impone. Todos los personajes protagonistas (en mayor o menor grado) están destrozados, física y emocionalmente, y en permanente estado de shock. No quiero entrar en detalles de la película, pero hay un par de geniales secuencias donde hablan sin saber bien ni lo que están diciendo, porque no tienen fuerzas (ni físicas ni emocionales) ni para controlar lo que dicen. Bien, pues es la música la que les da la fuerza (física y emocional) que no tienen, la que les empuja adelante, la que les anima a seguir luchando. La que les levanta cuando están caídos. Y es esta la clave de una música hecha para explicar, no solo para gustar. Sin música, son seres desvalidos, sin rumbo, ni fuerzas. Con ella, podrán con todo. Y como la música es también una actitud (en este caso, la del director que se expresa a través del compositor), se hace desde el respeto, con afecto pero sin paternalismo. En principio y en las intenciones, claro. De hecho, hay una secuencia fundamental (que no puedo contar) en la que esa música es esperada pero no encontrada, lo que explica la inteligencia y determinación del director, pues convierte a esa escena fundamental (que no puedo contar) en un acto íntimo, donde el espectador es intruso involuntario en un lugar donde por pudor y respeto no debería estar presente.

Pero en la música de cine muchas veces menos es más, o cuanto menos, mejor. Es claro que no había otra opción que la monotemática: un concepto expuesto en un tema, y aquí no tendría ni sentido ni sería eficiente aportar otros temas centrales. El problema, tal y como yo lo veo, es que el uso demasiado frecuente de este tema principal (por muchas transformaciones que tenga) puede acabar saturando y, lo que es peor (porque estamos hablando de una melodía realmente hermosa) convirtiendo una música de concepto en azúcar, que al espectador -por su uso excesivo- le acabe gustando tanto que deje de entender lo que está explicando, que es infinitamente más importante, y se acomode en disfrutar de la música. No hay ni una secuencia de Lo Imposible con presencia de ese tema principal en la que no cumpla una misión específica, y además eficientemente bien. Pero probablemente sacrificando alguna de esas escenas (no condenándolas a no tener música, sino a una música neutra) se podría dar mucha mayor fuerza a las que son verdaderamente importantes, evitando así la saturación. A veces estas decisiones no las toma ni el director, sino que vienen impuestas desde arriba, de gentes más interesadas en lo de gustar (y hacer taquilla) que en lo de explicar… pero en todo caso si toda la valoración que se haga de este enorme y comprometido esfuerzo va a ser el de que es muy bonito no deja de ser una triste sentencia a la que Bayona y Velázquez parecen estar condenados. E injustamente, debo decir.

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Usuario: ElfCristianJerry
Fecha de publicación: 09.11.2014
Que decir de Fernando Velázquez, que no sepamos ya, gracias al talento que tiene, hemos percibido con alegría el maravilloso soundtrack que nos tenía preparado. Una bso llena de dramatismo, contenida por una bellísima melodía con alto voltaje de tensión emocional. El tema \"The Impossible End Titles\" describe a la perfección la bso.
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Usuario: manu
Fecha de publicación: 02.11.2012
Emotiva composición de Fernando Velazquez, que, desde luego, crea un tema central muy emotivo, y el mas inspirado de su carrera.El problema lo encuentro en su utilización dentro del film...pues funciona mejor en solitario, realmente, ya que a veces se excede con la musica manipulando excsivamente las imagenes.Con ello no quiero decir que sea mala, ni mucho menos, pero a veces la exagerada utilización de la musica me saco de la pelicula, a pesar de la belleza de su tema central.No se...me dio la sensación de que, si, es muy bonito el envoltorio, pero no me lo creo, y me pasa lo mismo con la musica de Velazquez, que desde luego, es arrebatadora, pero que, a veces me suena a falso...vamos, que resumiendo, no me llego a calar hondo ( es mas, me parece que la composición de Cloud Atlas posee temas dramaticos mucho mas eficaces y mas sinceros que los que aqui se presentan ).Aun asi, no pongo en duda la calidad de la partitura , pues es elevada ( especialmente en los momentos sutiles, donde ,y aqui si, Velazquez esta maravilloso ), y conseguirá que el compositor consiga mas adeptos, lo cual me alegra cuantiosamente, pues este compositor tiene mucho talento.Y desde luego, que recuerde ( y mucho ) a Morricone es ya un halago muy grande que se le puede hacer, pese a las diferencias que le pueda encontrar a esta obra.
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Usuario: RabinJablonsky
Fecha de publicación: 17.10.2012
A pesar de no haber visto el film, la banda sonora que se ha marcado aqui el colega Velazquez es de esas que impactan, emocionan y devastan, eso es lo que es Lo Imposible uno de los trabajos que mas me ha sorprendido de finales de este año, asi de simple, soberbia.
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Usuario: fezga
Fecha de publicación: 14.10.2012
Excelente y morriconiana banda sonora
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Usuario: Mikel C.G Siw
Fecha de publicación: 11.10.2012
Pues esto es devastador, amigos y amigas. ¿O acaso esperabais otra cosa? La que ha sido una de las pelis más esperadas del año ya está entre nosotros! LO IMPOSIBLE, convertida ahora en legado, retumbará eternamente en nuestros corazones. Técnicamente bárbara y emocionalmente desgarradora, estamos claramente ante un triunfo de film. El coctel era arriesgado, pero Bayona y su equipo (tipos con clase, eso está claro) han medido al milímetro cada elemento para que el sentimiento que suscite su obra sea puro y no haya cabida para las blandenguerías. Algo perfectamente captado también por el genialísimo Velázquez, cuyo compromiso y sensibilidad hacen que esta bso sea absolutamente magnífica, regalándonos además un cd impecable. Su honesta contribución al film te marca de cerca, te convierte en un desdichado más en mitad de esta fatalidad. Una fatalidad que abandonas junto con la familia protagonista, aunque sin poder olvidar a tantos y tantas que hoy no pueden contarlo. En la peli, Bayona ha ido recordándonos eso. Ha estado marcando con sutileza el contraste entre la vida y la muerte, la gracia y la desgracia. Una pavorosa revelación con su propia frase para la historia: “estamos en la playa”.
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