EL CASTILLO AMBULANTE (2004)

Hauro no ogoku shiroTítulo en castellano: Hauro no ogoku shiro

Director: Hayao Miyazaki

Música: Joe Hisaishi

Filme de animación sobre una muchacha que sufre la maldición de una bruja, es convertida en una anciana y viaja a un castillo moviente donde intentará recuperar su edad con la ayuda de un príncipe.

Por Judit Canela (*)


1.- CUESTIONES GENERALES

Joe HisaishiComo en anteriores ocasiones -Porco Rosso (92), Mononoke Hime (97), Sen to Chihiro no kamikakushi (01), entre otras- Miyazaki ha acudido a Joe Hisaishi para elaborar la banda sonora de su último filme: Hauro no ogoku shiro. Hisaishi realiza, con la destreza usual en él, un trabajo orquestal tan fascinante y exhuberante como los mundos extraños y fantasiosos que propone Miyazaki. La banda sonora se compone íntegramente de música original, creada de forma expresa para el filme y surgida del propio guión de la película. Como más adelante comprobaremos, las conexiones que establece la música con la película nos permiten hablar de una música perfectamente integrada al sentido de la película. Otro aspecto destacable es que a lo largo del filme la música se adhiere al significado de lo que se sugiere visualmente, es decir, la música es mayormente empática, ya que sintoniza y amplifica lo que expresan los personajes y las situaciones.

2.- ESTRUCTURA TEMARIA

La estructura jerárquica de la banda sonora presenta un tema rey -en este caso, reina-, el tema de Sophie, que tiene una presencia continuada a lo largo de todo el metraje bajo múltiples caras: a ritmo de vals, otras veces más pausado o mucho más rápido y interpretado por una gran repertorio de instrumentos (piano, cuerda, flautas, acordeón, etc). El tema principal se centra en la transformación de Sophie, el personaje protagonista, y en cómo ésta afecta en quienes la rodean. Por debajo de éste encontramos tres temas centrales: el tema de la Bruja del Páramo, el tema del castillo y el tema del mago Howl. Siguiendo hacia la base de la estructura, nos encontramos con múltiples temas secundarios, piezas de menor importancia que sirven de complemento y ayuda.

Una melodia triste y melancólica interpretada por un solo de piano abre el tema inicial, que en seguida se focaliza en el personaje de Sophie, la protagonista. Ya desde el inicio se nos explica la peculiaridad de la vida que lleva Sophie: recluida voluntariamente, lleva una existencia poco acorde a la vitalidad propia de su edad. Una vez identificado el tema inicial con la protagonista, podemos entender de una forma progresiva sus distintas mutaciones, esos cambios del personaje que se traducen en el carácter cambiante del tema principal.

El castilloEl tema de Sophie aparece bajo múltiples caras, como las tranformaciones físicas -que visualizan los cambios internos- de la protagonista. Estas variaciones del tema de Sophie son reflejo de lo que siente la protagonista en cada momento; la música se adapta a ella y a su situación. Así, la riqueza instrumental de las composiciones de Hisaishi moldean el tema de Sophie en imaginativas versiones, con distintos estilos, velocidades y texturas. En general la música se sitúa en el nivel de las emociones, de manera que en esta primera aparición el tema principal define aspectos íntimos del carácter de Sophie: la baja autoestima y la melancolía, son sensaciones que en Sophie se reúnen de forma única, conformando esa vejez interior que el maleficio no hace sino poner de manifiesto. En este caso las notas básicas vinculadas a Sophie evocan una idea de resignación y soledad de su reclusión. Enseguida, el carácter triste del tema principal muta y se tranforma en una melodia mucho más animada, cuando Sophie vive su primer encuentro con Howl. La aventura y la magia irrumpen en la vida de la protagonista, de manera que el tema principal se tranforma mientras Sophie y Howl sobrevuelan los tejados del pueblo en un vals -muy europeo- vitalista y lleno de fuerza, manifestando la mezcla de sorpresa e ilusión que siente Sophie. Es interesante constatar que, aunque el tema principal aparezca algunas veces variado en lo que se refiere al tono anímico, no es hasta que Sophie se ha convencido a sí misma que el amor de Howl es sincero, que ya no vuelve a sentirse vieja y triste. Pero antes de llegar a ese punto, aún quedan por comentar algunos aspectos relevantes.

Como no podía ser de otra manera, dada su potencia, el tema principal es expansivo, invadiendo a su paso los espacios por donde pasa. El caso más significativo es el proceso de aceptación y habituación al castillo, ese ser medio orgánico medio mecánico que acabará por ser su hogar. Aunque nos encontremos en distintos mundos el tema principal aparece en todos, apoderándose de ellos. Por este motivo, en la escena de la limpieza del castillo, podemos reconocer las notas del tema de Sophie dentro de la melodía. En este caso la variación del tema principal tiene un significado de adaptación y confianza en este nuevo espacio. Así pues, su carácter es alegre y vital. No obstante, en este momento del filme la pieza cumple una función más bien secundaria -acompaña las tareas de la protagonista-. Este nuevo territorio despierta en la protagonista una sensación familiar y comfortable, ya que, en cierto modo, el castillo es un ser vulnerable, como todos los personajes importantes de Hauro no ogoku shiro. La segunda muestra de su poder expansivo la hallamos en la romantizada versión, bellísima e intensa, cuando Howl le muestra su regalo: una puerta a su jardín secreto. ¿No deberíamos escuhar por fin el tema de Howl si ha hecho una gran muestra de bondad y amor? Pues claro que no, porque Sophie aún no está segura de sentir un amor correspondido. Por eso, aunque haya rejuvenecido por el efecto que causan en ella las muestras de bondad de el mago, vuelve a dudar de sí misma manifestando su poca fe en su belleza -que es su forma para acobardarse ante la posibilidad de sentirse amada- y envejece de nuevo. También es interesante destacar que a partir de ese regalo el tema de Sophie, cuando reaparezca en su versión anímica más triste y melancólica, ya estará siempre vinculado a su sentimiento por Howl.

Apreciamos otra muestra distinta de la enorme fuerza del tema principal: llega a poseer a otros personajes. Concretamente, esto sucede cuando Howl observa a Sophie durmiendo. No se trata solo de que Howl descubra el hechizo de Sophie, pues cuando duerme y sueña su aspecto es el original, sino que Howl aún no disfruta de tema propio, como explicaremos más adelante. Pero es, sobre todo, en los momentos de introspección que el tema de Sophie adquiere un valor significativo. En otras palabras, cuando nuestra heroína sufre por su amor, ya sea llorando bajo la lluvia porque se siente confusa y dolida en su enamoramiento juvenil o viéndo descubierta su pasión ante la Bruja del Páramo -mujer entrada en años y experimentada en estas cuestiones-, su tema la arropa de un modo similar al tema inicial, en el sentido que el tema principal aún está teñido por su sentimiento de melancolía y tristeza. Se podría decir que el tema ya aparece repercutido cuando Sophie defiende a su amado ante la Bruja Madame Sulliman, -momento en que la protagonista rejuvenece, porque es a través de su amor por Howl que se autoafirma-, porque evoca en su nivel dramático la ilusión de su amor por Howl, pero aún está por llegar el momento en que Sophie ya no mire más hacia atrás.

SophieSophie, después de haber empezado a mutar gracias a las muestras de bondad de el mago Howl, y valiéndose de su tema variado y repercutido, va recuperando poco a poco la juventud de espíritu y corazón, el único antídoto para superar su conjuro. Como en la vida real, cada uno de los personajes tiene en su mano la capacidad de elegir cómo desea ser. Sophie no es la Bella perfecta que se enamora del monstruo deforme o Bestia. En Hauro no ogoku shiro tanto Sophie como Howl son dos outsiders al margen del sistema. Su alteridad es compartida por los dos enamorados, complementándose mútuamente: Howl es un ser dual, capaz de los peores vicios y de las mayores bondades, pero sólo él puede apreciar la juventud y belleza de Sophie, que ella se empeña tanto en negar. El poceso de maduración se completa en el descubrimiento del amor en el otro. Cuando Howl vuelve de la batalla final transformado en pájaro/monstruo el dramatismo in crescendo de la escena se traduce en la música y nos hace percibir a una Sophie totalmente entregada al amor. Solo en el momento en que Sophie siente que Howl la ama de forma sincera, su amor se complementa y el tema principal adquiere un tono mucho más profundo y serio, como si hubiera madurado en su punto justo -como si se tratara de un buen vino-. Por esta razón consideramos que el tema de Sophie se repercute, de una vez por todas.

Ese cambio explica que Sophie ya no vuelva a envejecer, porque a partir de ese momento y en lo que queda de filme, la protagonista ya no busca recuperar su apariencia original, sino que su vida ha adquirido un nuevo sentido: en tiempos convulsos y difíciles ha encontrado una razón que es motor de sus acciones: su amor junto a Howl. De esta manera, el tema principal se repercute por el sentido del propio filme, cuando Sophie asume plenamente que Howl la ama como ella a él. Hasta entonces, la protagonista flojea en su camino, pues es doloroso crecer, y más si se está enamorado. Es por este motivo que el significado del tema principal muta en la ilusión del amor compartido, un nuevo matiz que se desarrolla después que Sophie haya vuelto del umbral mágico de la infancia de Howl.

La tranformación a un nivel dramático del tema principal al incio y al final del filme es muy importante, ya que significan estados vitales completamente opuestos: al principio el tema de Sophie evoca la inocencia y la tristeza melancólica de una sombrerera de 19 años encerrada en sí misma, mientras que el mismo tema, en la escena final, evoca el futuro lleno de esperanza que le espera a Sophie, junto a Howl y su nueva familia, Marko, la ahora entrañable Bruja del Páramo y el simpático perro de Madame Sulliman. Así, el tema principal repercutido aparece en todo su esplendor y en un nivel sonoro substancialmente más elevado, porque define a una Sophie que ha asumido su plenitud sentimental y en este sentido su música ya no está recluida en una sombrerería, sino que se muestra en toda su plenitud, volando alegremente por un espacio de libertad, amor y aceptación propia. El tema principal despliega todo su potencial en un gran barroquismo orquestal.

Sophie y HowlEs una lástima, a mi parecer, que al compositor no le pareciera suficiente acabar el filme con el tema principal, ya que en la escena final irrumpe una típica canción japonesa cantada que da paso a los créditos finales, un recurso natural si pensamos que nos encontramos ante un filme de animación anime para todos los públicos. A mi pesar, tengo que decir que esta combinación perjudica el final de esta historia, ya de por sí muy dulce. No obstante, es totalmente coherente con el doble final feliz que nos ofrece el director: la promesa de paz y la vida feliz en común en el mundo idílico que han creado esta familia voluntaria. Así pues, le perdonamos a Hisaishi el uso de este tema como cierre al estilo paz y amor apoteósico.

Antes de pasar a comentar otros aspectos de la banda sonora, sería útil señalar que el tema final, por suerte, versiona el tema principal en una forma concluyente muy hermosa: tras una melodía para piano de tono triste y melancólico que bebe del tema inicial, pasamos a una pieza gobernada que empieza el acordeón en un ritmo de vals vitalista y alegre donde se va sumando la masa orquestral en una melodia fantasiosa y perfecta, que a modo de síntesis, concluye este viaje musical a la madurez.

A.- La Bruja del Páramo

La bruja del PáramoEs un tema que se repite -y mantiene su significado de forma lineal- tres veces a lo largo de la primera parte del filme. Es una melodía siniestra y oscura que tiene un fuerte carácter enigmático. Este tema central explica la maldad de las acciones del personaje. El tema de la Bruja expresa cómo la protagonista ve y siente a este personaje, ya que ésta azecha el corazón de Howl y es la responsable de la maldición de Sophie. Este tema muere con la tranformación del personaje, es decir, el tema desaparece cuando la Bruja es devuelta a su edad real, porque el personaje, a ojos de Spohie, ya no es un peligro ni ninguna amenaza. Así, cuando la Bruja del Páramo es devuelta a su verdadera edad, la senectud, pierde este siginificado connotado por la mirada de Sophie, y su tema ya no vuelve a aparecer. Es destacable el uso referencial de este tema en su segunda aparición, pues la amenaza que representa tan solo planea por ese espacio, solo se percibe, como una advertencia que sobrevuela el ambiente del castillo, estando el personaje de cuerpo ausente.

B.- El castillo

En su entrada al castillo Sophie conoce a Cálcifer, el simpático demonio del fuego, personaje extrañamente vinculado a Howl y al cual se vincula un tema que refleja de un modo incidental el tono de la conversación, es decir, más la situación que el propio personaje. Cálcifer, el motor del castillo, tiene cierta importancia para Sophie, ya que aún no ha hecho suyo ese nuevo espacio y agradece el contacto con este ser. Una vez irrumpe el tema del castillo, ya no vuelve a aparecer esta melodía divertida y pícara, pues es el tema del castillo el que explica la idea de avance del viaje de la protagonista.

El castillo de Howl tiene un tema musical propio que nace de forma muy sutil en la escena anteriormente comentada de la limpieza. La pieza musical de esta escena se compone de dos temas: por una parte, del tema de Sophie en una de sus múltiples variaciones, que como se ha comentado más arriba nos muestra su poder expansivo, y por otra parte, del tema que más tarde identificaremos com el propio del castillo. En su segunda aparición, el tema del castillo constata el ímpetu con que Sophie se ha tomado su aventura: Sophie mira el paisaje exterior en una actitud llena de fuerza, decisión y dinamismo, promovida por la misma sensación de movimiento que caracteriza este tema central. Aunque al principio a Sophie el castillo ambulante le parezca un ser ambigüo que no significa nada especial para ella, una vez lo ha domesticado, le permite tener un tema propio.

C.- El mago Howl

HowlEl tema de Howl se refiere a su naturaleza dual. Debemos destacar que el mago Howl no tiene música propia hasta que Sophie penetra en la habitación-cueva y descubre al monstruo (apariencia física como metáfora de su malestar interno, provocado por su egoísmo y tendencia autodestructiva). Por eso decimos con firmeza que no es hasta que la protagonista advierte la verdadera naturaleza de su amado, que Howl adquiere una personalidad total. Esta primera aparición del tema de Howl es breve, anunciativa de algo que aún está por revelar: el origen de su maldición. La segunda presentación de este tema central se muestra en todo su espendor e intensidad: Sophie, tras pasar el umbral hacia la infancia de su amado, descubre el pacto mágico que une al mago Howl y a Cálcifer. Se trata de un tema potente y lleno de poesia. El carácter dulce y tierno del tema de Howl de debe a la mirada de Sophie, que consigue penetrar en la verdad más íntima de su amado. La verdad es que este es uno de los momentos más dramáticos del film, desarrollándose sin complejos de inferioridad frente al tema principal, que en este caso permanece respectuoso y callado. Y es que el personaje de Howl significa el gran amor que complementa a Sophie a la perfección. En el momento en que Sophie entra en la infancia de Howl y resuelve su secreto, permite que el mago Howl abandone, definitivamente, su comportamiento infantil. Y es que Sophie provoca un efecto balsámico en la vida de Howl -no en vano hay una clara correspondencia entre el orden que Sophie pone al castillo y las inseguridades que consigue que Howl expulse de su interior-. En un proceso inverso al que ocurre con la Bruja del Páramo, Sophie le confiere una música propia a Howl cuando descubre su verdad.

En Hauro no ogoku shiro hay una gran cantidad de música que no es relavante desde el punto de vista de la significación. Se trata de piezas de menor importancia que complementan la escena a la que acompañan. Hay un par de casos donde se emplea una música de falsa diégesis: en las escenas de multitudes en el pueblo viendo los desfiles que van a la guerra se emplea una música que imaginamos su origen en las mismas filas que desfilan, con un matiz incidental, para reforzar la majestuosidad y pomposidad del evento. Estas piezas subrayan el carácter marcial de la situación que está vivendo el reino. También podríamos comentar alguno de los temas secundarios que son variaciones del tema principal, pero en un uso meramente de acompañamiento e intensificación de la acción, como es el caso de la persecución y huida del palacio de Madame Sulliman -que proporciona una sensación de tensión gracias a la aceleración del ritmo-.

Por una parte es destacable el hecho que el personaje de la madre de Sophie no tenga música propia. Aunque pueda parecer extraño en una primera apreciación, tiene todo el sentido del mundo, porque se trata de una madre que no cumple su función a ojos de Sophie, es decir, es una madre ausente, que llega a traicionarla en momentos de adversidad. Por otra parte, existe otro elemento digno de mención: Hisaishi ha decidido no adjudicar una música incidental propia para el concepto de la guerra. Cuando vemos a Howl participar en la batalla por primera vez la escena se mantiene en absoluto silencio y más tarde, en la escena del bombardeo, la única música referida a la guerra sirve tan solo para ambientar la situación de caos, de manera que la música se ubica tan solo al nivel de las acciones. Apreciamos, entonces, como no hay un tema para identificar la guerra, ya que la guerra es un sinsentido que el propio compositor -como Miyazaki hace a nivel argumental- niega explicar sus razones. En parte, se entiende que hoy en día no tiene mucho sentido explicar porque comienzan las guerras, ni por que motivo terminan.

3.- MÚSICA PARA LA CONTEMPLACIÓN

El fuego encantadoHauro no ogoku shiro es también una película de grandes entornos. Es más allá de la civilización -el reino de un país centroeuropeo, en un tiempo con referencias anteriores a la Gran Guerra, pero con anacronismos temporales, fruto de la mezcla de ciencia y magia- donde Sophie encuentra su libertad y amor: un lugar más allá de las ciudades, poblado por espíritus y regido por la fantasía. La protagonista descubre la grandiosidad de la naturaleza a través de una pieza musical majestuosa y al servicio de la descripción del entorno. Sophie se deja fascinar y contagiar por la belleza del paisaje en la escena donde los personajes tienden la colada en un valle cerca del lago en medio del las montañas. Al igual que los personajes se dan un respiro en su viaje, la música permite relentizar el tempo narrativo y deja que el espectador siente también la belleza de esos entornos cuidados hasta el más mínimo detalle. En esta ocasión la variación del tema principal es apacible y serena, ya que Sophie siente una paz que nunca antes había sentido. De este modo, la música sirve para respirar y permitir la contemplación.

4.- CONSIDERACIONES FINALES

Después de este estudio de la banda sonora de Hauro no ogoku shiro, es evidente que el nivel dramático es el nivel de la música más importante: la música redimensiona los personajes, y sobre todo en lo que se refiere al tema de Sophie, el eje que vertebra todo el filme, se ubica en el mismo nivel dramático de la protagonista. Al fin y al cabo, la música es la mirada de Sophie, y es a través de su visión que entendemos a los demás personajes. No en vano, es la protagonista quien tiene el poder de otorgar música propia a los personajes más significativos en su viaje hacia el propio conocimiento. Con todo, se trata de una música bellísima, exhuberante y absorbente, que se nutre y nutre la obra de Miyazaki, una fábula explicada desde el corazón y las tripas. Hisaishi entiende como nadie el mundo y la propuesta de Miyazaki, hasta tal punto que se diría que la música da vida a las imágenes. Los temas musicales te transportan a un mundo muy lejano, allá en la fontera de los sueños y la magia, para poder explicar la crudeza real de los sentimientos que todos hemos sufrido alguna vez. Igual que Sophie, el espectador viaja y se aleja de su civilización por unos momentos para encontrar, en la libertad de los Páramos, un trocito de sentido a nuestras existencias y dilemas varios. ¿Quién dijo que la animación no es cosa seria?.

© Judit Canela, 2007


Temas del disco

Banda sonora de Hauro no ogoku shiro1. Mysterious World (05:04) 2. Wizard of the Moving Castle (05:56) 3. Sophie's Tomorrow (05:11) 4. Boy (03:44) 5. Moving Castle (03:56) 6. Uaa Uaa Uaa (War War War) (04:47) 7. Wizard's Waltz (05:39) 8. Secret Garden (03:24) 9. Temptation of the Dawn (05:16) 10. Cave of Mind (05:48)

(*) Judit Canela fue alumna de Conrado Xalabarder en la Universidad Pompeu Fabra y por el presente trabajo obtuvo Sobresaliente. Ha sido publicado en Mundobso con su consentimiento