LES CHORISTES (2004)

Les ChoristesTítulo en castellano: Los chicos del coro

Director: Christophe Barratier

Música: Bruno Coulais

En un reformatorio de rígidas normas, un profesor intenta ayudar a sus conflictivos alumnos a través de la música.

Por Merche Moreno (*)


1.- Consideraciones generales: La historia de "San Matieu"

Christophe BarratierLes choristes no es un musical propiamente dicho, pero no podemos negar que se trata de una película donde la música desempeña un papel fundamental a nivel narrativo, por lo que es lógico que su banda sonora no se limite al mero acompañamiento de las acciones y situaciones, sino que llegue a alcanzar niveles de integración realmente elevados, ya que es prácticamente imposible lograr comprender el significado completo sin tener en cuenta algunos de sus temas. Estos, mediante sus letras y sus melodías, ayudan a configurar aquellos aspectos del guión que no llegan a ser totalmente explícitos y a reforzar aquello que la película contiene. Me centraré, sobre todo, en aquellos temas que resultan necesarios, los que van más allá de la pura emotividad y que consiguen establecer una comunicación intelectual, de forma que si no existieran perderíamos información sustancial para comprender y seguir la historia. Les choristes trata sobre el poder redentor de la música, que, representada por el personaje de Clement Matieu, surge en un internado para niños difíciles de la posguerra francesa -con todas las connotaciones negativas que pueda tener-. Se narra pues, la pequeña odisea del profesor bienintencionado por lograr sacar lo mejor de sus alumnos en un ambiente totalmente hostil que no le pondrá las cosas fáciles. ¿Cómo se comprende, pues, que un personaje tan inocente y bueno que raya en lo cómico, consiga triunfar en sus propósitos? No es un personaje poderoso, ni grandilocuente, ni fuerte, ni siquiera carismático. Su imagen está, durante gran mayoría de la película, cargada de patetismo y melancolía. Pero, y aquí recae la clave para comprender la banda sonora -y la película en si- , la música que compone sí lo es, sí cuenta con las cualidades de las que él carece, y expresa a través de ella todo aquello que no logra alcanzar con su persona. Se trata de una música que, al principio de forma tímida, se irá expandiendo progresivamente hasta ocupar todo el espacio del internado e imbuir de su optimismo a todos los personajes. Como sucede en otras películas como La vita è bella (1998) lo que no consigue el personaje lo consigue su música: Matieu no logrará triunfar (en el sentido tradicional de la palabra) a través de su trabajo como compositor, pero si logrará cambiar la vida de dos niños, Pierre y Pepinot. El primero logrará convertirse en un reconocido compositor, por lo que la música, obviamente, jugará un papel fundamental en la configuración de su personaje, y marcará una clara y progresiva evolución. Pepinot, aunque no goce de tema propio, sí que estará siempre muy relacionado con la música de Matieu, en tanto que su personaje estará siempre íntimamente ligado a éste, una conexión espiritual y emotiva que se expresa a través de la música, y que explicará y dará coherencia al hecho de que al final Matieu se lo lleve consigo. Un aspecto del guión que podría parecer muy forzado de no ser por la evidente utilidad que ejerce la música a la hora de configurar el vínculo entre estos dos personajes.

2.- Estructura musical de la película: La formación del coro

Les choristes está, obviamente, cargada de música. Una música que ocupa tanto el espacio diegético como el incidental, y que se basa en varias melodías centrales que irán variándose y, a veces, repercutiéndose, conforme la narración y los personajes van evolucionando, y se va configurando la película en la mente (y oídos) del espectador. Además, muchas adquieren un carácter necesario ya que la repetición de un determinado fragmento o motivo aporta una información intelectual, sin la cual posiblemente la escena no se comprendiera del todo. No todos los temas, por tanto, gozan de la misma importancia y la misma fuerza, desde aquellos que solo resuelven una secuencia o acompañan a una determinada emoción, pasando por aquellos en los cuales se encuentra la esencia de la película. Entre estos últimos se encuentran los que considero temas centrales. Por un lado Caresse sur l'ocean y Vois sur ton chemin (temas que, como ya analizaremos más adelante, se irán formando a medida que avanza la película) y por otro lado el tema con el que nos es presentado el internado, L'arrivée à l´école, un tema oscuro del cual derivarán otros motivos y fragmentos y que, como veremos, ejercerá la función de contratema en tanto que contradice y enriquece el sentido de los otros dos temas centrales. Así pues, la música desarrolla un itinerario muy parecido al de los personajes. Las músicas que crea Matieu se irán configurando a medida que el personaje se va sintiendo cómodo en su nuevo entorno. Primero tímidamente, y más tarde expandiéndose hasta ocupar todo el espacio, en un entorno hostil cuya música tiene un marcado tono amenazador y triste. No podemos hablar de la existencia de un contratema propiamente dicho, pero sí que existe cierta pugna entre los temas surgidos de la pluma de Matieu y la música incidental que remarca los aspectos más oscuros del internado, especialmente a raíz de la aparición del personaje de Mondain.

Caricia sobre el océano/se posa el pájaro tan ligero/sobre la piedra de una isla emergida/aire efímero del invierno/Al fin tu soplo se aleja/lejos, en las montañas/gira en el viento, remolinea, despliega tus alas/En el alba gris de Levante/encuentra un camino hacia el Arco Iris/se descubrirá la primavera/calma sobre el océano.

Bruno CoulaisTal y como la letra apunta, se trata de un tema que transmite, ante todo, paz. Al igual que el personaje de Matieu en la vida de Fondo del estanque, esta canción es un soplo de aire fresco. Emotiva, bella, y con una fuerte capacidad de provocar sentimientos: esperanza, optimismo, ternura, e incluso nostalgia. Escucharemos este tema muy pronto, anticipándose incluso a la presentación de Matieu. La trae consigo Pepinot, al igual que trae consigo la fotografía y el diario del profesor, y, por tanto, los recuerdos de Morhange. La intima conexión que existe entre Pepinot y Matieu, se explicará en buena medida gracias a este tema. Aquí, no obstante, y dado que el espectador aún no ha atribuido un significado intelectual al tema, ejerce como música creativa, que sirve para acentuar la nostalgia de dos adultos que se reencuentran con su infancia, y se sumergen en sus recuerdos. La siguiente aparición se producirá durante la primera clase que imparte Matieu. Antes, los únicos acordes que hemos podido escuchar son los que componen la música oscura que presenta al internado y a los niños como un lugar hostil (tema que ya analizaremos más adelante). Por otro lado tenemos al director, Rachin, personaje ya desde el principio concebido sin música, por lo que el espectador puede anticiparse a los hechos y pensar en los impedimentos que esto puede ocasionar en la formación del coro (el carácter anticipador de la música es muy importante en este aspecto). Por otro lado, los niños que más adelante formarán el coro, no son, por el momento, otra cosa que ruido. El ruido marcará su primer acto de presencia al bajar las escaleras, y el ruido acobardará a Matieu a la hora de enfrentarse a ellos por primera vez. Así pues, no es casual que el tema de Matieu tenga que esperar a que reine el silencio entre los niños, ya que hasta entonces no ha podido abrirse paso entre lo estricto de unos personajes y lo alborotador de otros. Es a partir de aquí que empezaremos relacionar esta música con las reflexiones en voz en off del profesor, la gran mayoría asociadas a sus sentimientos por los niños, que cada vez irá conociendo un poco mejor. A estas alturas, asociamos este tema, en su primera versión (una melodía sencilla tocada por un piano) al espacio íntimo de Matieu, su pequeño cuartucho, allí donde compone, escribe y reflexiona, allí donde se genera su música, allí donde realmente ésta puede tener cabida.

También se utiliza cuando Matieu conoce a la madre de Pierre Morhange, uso que resulta algo chocante para un espectador que ya le había atribuido una información intelectual muy concreta a esa melodía. La decisión de incluir este tema y no otro se debe a dos motivos. Por un lado, no sería conveniente la inclusión de un tema romántico nuevo, ya que esto implicaría que la relación entre Violette y Matieu tendría música propia. Y la inexistencia de música propia para el personaje de Violette (la que tendrá más adelante no es suya, sino de su hijo) y ni tan siquiera de una música especial que exprese los sentimientos de Matieu hacia ella, resulta de lo más coherente si tenemos en cuenta que se trata de una relación que no llegará a consumarse, ni tan siquiera en un grado mínimo. ¿Por qué, entonces, no se dejó la secuencia sin música en vez de utilizar Caresse sur l'ocean? Quizás para no romper el mecanismo anticipador de los fragmentos de voz en off narrados por Matieu, ya que este la describe así en su diario, desde su espacio, desde su intimidad, desde su música. A estas alturas, Matieu ya ha tomado la decisión de componer para los niños, por lo que su música comienza a tomar verdadera forma en el papel y en la película, de manera que lo que comenzó siendo una sencilla melodía de acompañamiento para una reflexión, irá expandiéndose progresivamente hacia otros personajes, lugares e situaciones, hasta alcanzar su máximo esplendor en una secuencia que comienza, como las otras, con Matieu componiendo mientras su voz en off afirma Estos niños me inspiran. Sabía que algún día se interpretaría mi música. Me llamo Clement Matieu. Soy Músico. Y todas las noches compongo para ellos. A partir de aquí se inicia un bloque secuencial, en el que la melodía de Caresse sur l'ocean sirve para unificar escenas tan dispares como la de Mondain siendo castigado o la del director mirando por la ventana, personajes ambos con su música (o no-música propia) y que en este momento son totalmente superados e imbuidos por la música de Matieu, que colma todo el espacio dramático del internado. El bloque llega a su clímax transformando la música incidental en una falsa diegésis, simulando que los niños están cantando el tema Caresse sur l'ocean ya completamente formado, en el aula. No obstante, es evidente que no es así, ya que en la versión del tema que escuchamos aparecen instrumentos musicales y coros que, obviamente, no están en el aula. Se trata de una tergiversación de la música que el compositor utiliza para enfatizar un momento dramáticamente importante, como es este. La verosimilitud queda supeditada al efectivismo emotivo de la música.

El fondo del estanqueAún tendremos ocasión de escuchar este tema en dos ocasiones más, aunque con una variación considerable, y con un nuevo matiz de nostalgia. Se trata de una versión en instrumentos de cuerda, con un ritmo bastante más lento que la original y un carácter bastante más melancólico. Aparece tras la desilusión de Matieu, que ve frustrado su amor con Violette. El entorno es semejante al de otras ocasiones (la habitación de Matieu al final del día), pero sin la voz en off de este, y bajo la atenta mirada de Morhange. No se trata de una repercusión, pues la esencia temática del tema, los sentimientos de Matieu y la relación que se establece entre él y los niños, sigue siendo la clave de la misma. Ya en el presente, cuando Morhange evoca de nuevo el pasado, lo hace imbuido de una versión algo más plácida y pausada de Caresse sur l'ocean. Aquí la canción se repercute y adquiere su pleno sentido. La presencia de Matieu hizo que la vida de esos niños cambiara, y por tanto es con su música con la que se acompañará la felicidad de Morhange con su madre, la expulsión de Rachin (¿no es, acaso, la música la que le acaba echando de un espacio en él que no tiene ya cabida?) para desembocar, finalmente, en la figura del propio Matieu y su -ahora sabemos- inseparable Pepinot.

Sufrirá una evolución muy marcada, quizás la más acentuada de todas las que sufren los temas compuestos por Coulais. Vois sur ton chemin (en adelante VSTC) comenzará siendo un subtema dentro de un tema secundario, para acabar siendo una de las melodías claves, hasta el punto de ser el tema con el que se cierra la película y se enlaza con los títulos de crédito finales. Por tanto, se trata de un tema que sufrirá varias repercusiones, pasando de representar un sentimiento trágico entorno a los niños, para centrarse en la esperanza que supone el hecho de que uno de ellos tenga un don especial para la música, hasta acabar sublimando la canción hasta convertirla en una oda a la esperanza y al optimismo en toda regla, al final de la película.

Mira tu camino/A los niños olvidados, perdidos

Strauss sonando al principioA estas primeras estrofas parece acogerse el compositor las primeras veces que incluye este tema. En la primera, la melodía suena tímida, lenta. Se trata de la primera música no explícitamente negativa que suena en el internado, y, como no podía ser de otro modo, es mediante la acción de Matieu (su verdadero artífice y creador) que esta puede nacer. Se trata, pues, de una melodía que nace fruto de la compasión que siente Matieu por Le Querrec, al notar el pánico y la tristeza en los ojos de un niño que, a pesar de sus acciones, ni al público ni al profesor nos parece que pueda albergar maldad. Este mismo uso se dará la segunda vez que aparezca, cuando el viejo Marxence manifieste su lástima y comprensión por los chicos, y le hable a Matieu del suicidio de uno de los niños. La tercera aparición de VSTC se producirá dentro de un tema secundario llamado Les partitions que suena cuando los niños le roban la cartera al Matieu y descubren que dentro hay partituras. El tema comienza oscuro, evocando un mal que nos recuerda a la música inicial de L'arrivé à l'écolé, no obstante, y a medida que la escena avanza, VSTC se va configurando, cada vez más clara. Se trata aquí ya de una música necesaria, cargada de sentido para el espectador, que de manera inmediata deja de juzgar a los niños, influenciado por las connotaciones trágicas con las que se ha configurado el tema originalmente. Con el ingreso de Marxence en el hospital, y la perspectiva trágica que supone para los niños, se vuelve a hacer uso de VSTC, que de momento no adquiere en ningún momento un nivel sonoro ni dramático demasiado poderoso.

Con el castigo de Morhange, la melodía (oculta de nuevo bajo el subtema Les partitions) se acerca por fin al personaje al que, a partir de ahora, va a estar íntimamente ligada. Aunque aún no lo está, por lo que esta primera vez que la escuchamos asociada a él la relacionamos más con la dureza de su castigo -volvemos a remitirnos a la situación desamparada de los niños- que con su capacidad vocal. Este uso se repetirá tras su pelea con Mondain, y también -ahora más explícitamente- cuando se escape para comprobar que su madre no es prostituta. En estas escenas podemos advertir ya cierta repercusión en tanto que la tragedia ya no es referida a todos los niños en general, sino que se centra en las vicisitudes de la vida de uno de ellos en particular. Pronto comprenderemos por qué. El punto de inflexión se produce en el momento en el que Matieu (y el espectador) escucha por primera vez la letra de la canción, de manos de la prodigiosa voz de Morhange. Aquí el tema se repercute para convertirse en un tema redentor, asociado a la prodigiosa voz del niño, que para Matieu simboliza un futuro por delante, el poder llegar a convertirse en todo aquello que él no pudo llegar a ser. Una esperanza ante la adversidad:

Alegrías infantiles,/Olvidadas, borradas demasiado pronto/Una luz dorada brilla eternamente/Al final del camino/ Siente en medio de la noche/La ola de esperanza/Ansia de vivir/ Sendero de gloria

Clémond MathieuDe nuevo, y como ya pasara con Caresse sur l'ocean, se enfatiza el uso diegético (y en ocasiones falsamente diegético) para marcar el momento cumbre de cada tema. En el caso de VSTC, como ya pasara con el anterior tema, se abre un bloque secuencial que queda unificado por la canción y que hace referencia a los esfuerzos de Matieu por educar musicalmente a su joven promesa. De nuevo, nos encontramos ante una música aparentemente diegética, muy enfatizada para remarcar la prodigiosa voz de Morhange y de sus compañeros. A partir de ahora, cada vez que se aluda al personaje de Morhange y a su prometedor futuro, sonarán los acordes de VSTC. Cuando Violette y Matieu se encuentran, ya no es Caresse sur l'ocean el tema que suena, sino el tema de Morhange. Por un lado, simboliza la esperanza de Matieu por hacer de ese niño todo aquello que él no pudo ser. Por otro lado, la presencia del tema de Morhange imposibilita todo acercamiento amoroso con Violette, como si el tema sentenciará al pobre profesor a tener que hablar con Violette exclusivamente sobre su hijo. Un ejemplo paradigmático sería la escena en la que Violette está tomando el sol, mientras Matieu la observa enamorado, y comienza a sonar VSTC. Se establece una conversación que, casualmente deriva hacia Morhange. Pero justo en el momento en el que Matieu intenta ir más allá con la frase También lo hago por usted, la música cesa bruscamente. Ya no es sólo con la bolsa de tinta que cae del cielo segundos después, sino que Morhange ya ha apartado antes a Matieu de su madre a través de su música. De nuevo, encontramos otro ejemplo de la capacidad de la música de anticiparnos acontecimientos en el cine, y de hacer presentes en la escena elementos y personajes que no están físicamente en ese momento, pero que juegan un papel importante dramáticamente gracias a la música. Finalmente, adquirirá su sentido completo en una nueva repercusión, al final, en la que se integran todos los elementos que hemos ido aportando a lo largo de la película. Por un lado, la historia de la tragedia de unos niños olvidados por el mundo y que tienen que crecer solos en un terrero hostil, por otro lado, la esperanza y el vitalismo que solo la infancia puede poseer, en tanto que en ningún momento como en la infancia el futuro está tan abierto y tan por escribir. Ningún niño sin oportunidades, parece rezar el mensaje final. Y Morhange, ahora compositor, que realmente ha llevado a cabo el sueño de Matieu, es el mejor ejemplo de ello.

Morhange, uno de los niños protagonistasSe trata del tema a través del cual nos introducimos en el relato de Clement Matieu, y el que nos dará la primera impresión sobre el internado Fondo del estanque. Se trata de una composición de aura misteriosa, incluso amenazadora, oscura, que contagia al espectador del ambiente hostil al que se enfrenta Matieu, y le hace partícipe de su incomodidad y de su temor hacia lo que pueda ocurrirle allí. Este tema podría ser cualquier otra música creativa que refuerce una emoción en el espectador. No obstante, la música ejerce aquí una cierta función anempática, en tanto que ante situaciones aparentemente calmadas, es la que aporta la tensión y el temor, algo que suele ser habitual ver en películas de terror. Así pues, no se trata de una simple música de acompañamiento, sino que aporta al espectador una información muy concreta y sin la cual esa escena no se explicaría, por lo cual se trata de una música necesaria. El motivo por el cual he incluido este tema dentro de la categoría de temas centrales es el hecho de que se mantendrá presente durante la película, en lucha constante por hacerse un hueco entre la música de Matieu que, poco a poco, irá ocupando su espacio, a lo largo de toda la película. Si tuviéramos que darle un significado, deberíamos asociar este tema a la expresión el germen del mal, ya que siempre que aparece está ahí para evidenciar que la maldad existe, que hay un reverso oscuro al que no podemos evitar enfrentarnos. En el guión encontramos unas frases reveladoras que refuerzan lo que la música ya nos había adelantado:

Matieu: Usted ve el mal en todas partes.

Chabert: Aquí sí.

Durante la primera parte de la película, en la que Matieu poco a poco va haciéndose hueco en el espacio -también musical- del internado, el tema del mal parece haber muerto. No obstante, la llegada al centro de un elemento externo negativo como es Mondain hará cambiar las cosas. Mondain llega al internado, y no lo hace sólo, sino que vendrá acompañado de música. Por un lado, un tema oscuro y siniestro, quizás el más oscuro de cuantos pueblan la película, titulado acción-reacción (cuyo germen, en forma de breve fragmento, lo hayamos cuando el antiguo vigilante le habla por primera vez a Matieu de la efectividad del sistema acción-reacción). Esta melodía tensa y amenazadora acompañará a Mondain en sus momentos más importantes. Pero, y aquí raya el quid de la cuestión, no lo hará sola, sino acompañada de otra melodía que se nos antoja reconocible, ya que se trata de diferentes fragmentos derivados de L'arrivé à l'écolé. Así pues, con Mondain el mal regresa a Fondo del estanque, vuelve a tomar fuerza. La variación del tema lo ha repercutido en su significado. Ahora ya no se trata de la maldad de los niños del internado en general (los cuales, ya hemos visto, no son esencialmente malos), sino de las malas intenciones de Mondain. Se producirá una especie de lucha de poderes, ya que sólo mientras Mondain está castigado, o fuera del colegio (es decir, mientras su música está inactiva), se podrán escuchar en la película las canciones más eminentemente alegres (temas secundarios pero relevantes que comentaremos a continuación) y podrán llegar a desarrollarse totalmente los otros temas centrales. No obstante, lo que comienza siendo un motivo derivado de L'arrivé a l'ecolé acaba convirtiéndose en un tema nuevo, In memoriam, el cual escucharemos completo por primera vez cuando los niños cantan clandestinamente en los dormitorios (su uso aquí es diegético) y, después, cuando se produce el incendio en el internado.

En la escuelaRespecto al uso diegético de este tema, se trata de una de las cuestiones musicales más difícilmente explicables. Hemos de tener en cuenta que, en tanto que ya hemos asociado una información intelectual a esa melodía, y en tanto que la cualidad necesaria de un tema es una condición irreversible, su uso diegético nos remite necesariamente a esos significados, y el espectador no puede evitar sentirse desubicado al carecer el uso de este tema de fundamentación lógica u argumental aparente. Si no volviera a aparecer, podríamos interpretar que al ser cantado por las angelicales voces de los niños el tema, como el internado, es exorcizado para dejar de considerarse un tema negativo. Es decir, el uso diegético serviría para repercutir el tema además de para completarlo. Sin embargo, el tema vuelve a repetirse de forma incidental con la noticia del incendio en el internado, por lo que se le devuelve el sentido negativo con el que le veníamos definiendo inicialmente. Así pues, o bien se trata de un tema que repercute dos veces para aparentar calma la primera vez -aparentar que la voz de los niños ha librado de todo mal el internado y que la maldad que creíamos ver en él ya no existe- y la segunda para demostrar que el mal sí que existe, y que Mondain finalmente se ha vengado antes de marcharse completamente de Fond de l'Etang. La otra posibilidad, y la que considero más plausible, seria la existencia de una única repercusión (que se produce, como ya viene sucediendo con otros temas, al ser cantado por los niños), de manera que la última vez que suena el tema ya no es un tema de Mondain ni negativo, sino que volvemos a asociarlo a cierto sentimiento trágico referente a los niños. Puesto que pocas escenas antes hemos escuchado el tema en la voz de los niños, su uso acústico ahora puede remitir a la idea implícita de la posible muerte de los niños y, con ellos, de sus voces. El tema ya no resulta amenazante y angustiante en tanto que remite al mal sino en tanto que evoca una posible desgracia, la posible perdida de los niños. No en vano en la última aparición de Mondain, es otro motivo el que suena, y no el que tradicionalmente le venimos atribuyendo. La última aparición de Mondain, se producirá tras el incendio, donde le vemos apagando una colilla. Sonará entonces un segundo fragmento derivado de L'arrivé a l'ecolé, que remite directamente al significado originario de este tema: el mal. No basta con suponer que él es el causante del accidente, sino que gracias a la música los ecos de la venganza son enfatizados aún más, de manera que esta melodía (transformada ahora en motivo) ha adquirido un significado intelectual muy concreto que la convierte en necesaria para lograr entender el desarrollo argumental de la película. Mondain recupera la esencia de L'arrivé a l'ecolé por medio de estas pequeñas notas, y cuando se va, se lo lleva con él, y por tanto también aparta el concepto del mal del internado, que ahora queda de alguna forma limpio, depurado y redimido por la música de Matieu y las angelicales voces de los niños.

Una de las cosas que más llama la atención a priori es que Les choristes empieza sin música. Los primeros acordes que escuchamos son los que proceden de un aparato de música que Morhange escucha mientras está preparándose para el concierto. Cuando le dan una noticia sobre su madre, el espectador presupone que se trata de una muy mala noticia, una muerte. Y no solo porque en la escena siguiente Morhange aparece con lágrimas en los ojos, sino porque a partir de ese momento la música sube a nivel sonoro su intensidad y deja de ser diegética para pasar a ser incidental, acompañando en su dolor al protagonista mientras se viste para el concierto. Luego, pero, la música vuelve a simular ser diegética, en tanto que se supone que pertenece a la orquesta que está dirigiendo Morhange en ese mismo instante. No obstante, el tema ya ha sido asimilado por el espectador como una proyección de los sentimientos del protagonista, por lo que sus propiedades y su uso serán casi en todo momento incidentales. La música sigue acompañando a Morhange en su viaje a Francia, y solo se apagará en el entierro de su madre. Además de su significado emocional, la música sigue aquí para unificar y dar coherencia a la secuencia. La música de los créditos iniciales, que se trata de una música preexistente (un vals de Strauss) no volverá a aparecer en ningún momento. Esto podría parecer una incoherencia si tenemos en cuenta que, en muchos casos, la música de los créditos iniciales le sirve al compositor para avanzar cual va a ser la base musical de la película e, incluso, empezar a configurar lo que más tarde se convertirá en el tema principal. No obstante, en Les choristes existe una justificación argumental para el uso de una música diferente e independiente del resto, que no será apenas recordada una vez acabada la película. Se trata de una composición que no puede ser de Matieu (de hecho, reconocemos que no lo es, de ahí su carácter preexistente), por lo que no tendría sentido incluir ninguna de las melodías que sonarán a posteriori. Pero esta diferencia también viene dada por el hecho de que Morhange está en un espacio que no es el de su infancia (está, como podemos ver en los primeros fotogramas, en Nueva York) por lo que no tendría sentido que acordes de su infancia sonaran allí. Además, no será hasta la visita de Pepinot que Morhange recuerda y se hace presente para él (y para el espectador) todo lo vivido. Así pues, cuando, al final, acompañamos a Morhange en su viaje de vuelta (por la misma carretera en la que hemos escuchado el tema inicial) la música que le acompañará será la de sus recuerdos, la de Matieu, la que le ha hecho llegar Pepinot como un regalo, junto con la fotografía, el diario y el relato de una infancia.

2.4.2. La música llega a Font de l'étang.

El tiránico directorIncluiré en este apartado algunos temas secundarios que, aunque a nivel jerárquico tienen poca importancia, ayudan a resolver algunas secuencias importantes . Se trata de la primera música diegética que podremos escuchar en el internado, y son producto de unas voces que, aunque poco afinadas aún, apuntan ya un optimismo y una nota de humor de la que antes carecía el argumento. Me refiero al conjunto de fragmentos adaptados (la mayoría, canciones populares francesas) que sonarán durante las pruebas que Matieu hace a los alumnos con el fin de calificar sus voces. También incluyo en este apartado el tema Nous somnes de fond de l'étang, que ayuda a perfilar el modo en que Matieu intentará acercarse a los niños componiendo música que les resulte familiar y divertida. Otro tema que podríamos incluir en este aparado seria Compère Guilleri, solo que en este caso la música es escuchada por Morhange desde fuera del aula. Más tarde, el muchacho tarareará la melodía, provocando las burlas de Mondain. Una conclusión puede extraerse de la utilización de estos temas, y es que un tema será más importante en función de si su uso es diegético o no. Los temas fundamentales comenzarán siendo incidentales, para (al menos en el caso de los temas compuestos por Matieu) acabar culminando su significado en escenas donde se representa una falsa diégesis. Los temas secundarios, por el contrario, solo los escuchamos diegéticos, como es el caso de los que acabo de comentar. Y aún existirá un tercer nivel, quizás el más complicado de analizar, en el cual se incluyen algunos temas que comentaré en la siguiente sección.

Mención aparte merece La Nuit, quizás la música adaptada que mayor importancia cobrará. El hecho de emplear una composición que no es de Coulais podría parecer contraproducente, ya que se corre el riesgo de romper la coherencia musical de la película. No obstante, se adecúa como un guante a las angelicales voces de los niños, y además, sirve para enfatizar un momento especial, el momento en que los niños cantarán en público por primera vez. El tema sonará dos veces, la primera de forma diegética, cuando Matieu castiga a Morhange suprimiendo su solo. La segunda, el día de la actuación, en forma de falsa diégesis. Otro tema secundario seria Lueur d'ete. Se trata, con seguridad, del tema más descaradamente alegre y lúdico de cuantos habitan la película. Ya no estamos hablando de un rayo de esperanza en medio de la oscuridad, sino de una exclamación de alegría. El tema, que obviamente no puede surgir hasta bien pasado el ecuador de la película (cuando realmente las condiciones argumentales así lo permiten y tenemos a Mondain convenientemente encerrado en una celda) sirve principalmente para unificar un bloque secuencial donde se recogen las semanas más felices de Matieu y los niños del internado. La música comienza de forma incidental en el momento en que Rachin se apunta a jugar un partido de fútbol con los niños, y se tornará falsamente diegética (recuerdo del que el compositor abusa hasta la saciedad y que ya hemos visto repetido con otros temas como Caresse sur l'ocean o Vois sur ton chemin) más adelante, para después volver a ser incidental. Se trata de un tema que, a pesar de ser utilizado solamente una vez, tiene mucha fuerza en tanto que inunda la secuencia y a todos los personajes, incluyendo al director del internado. De hecho, este uso de la música para acompañar escenas de inocente juego infantil del director del internado resulta algo paradójico si tenemos en cuenta que Rachin es un personaje que, de hecho, no evolucionará en absoluto y manifestará, hasta el final, un rechazo profundo hacia la música de Matieu. Así que, si bien esta secuencia musical resulta muy emotiva y marca una escena importante, el tema Lueur d'ete no deja de ser una simple música creativa que ayuda a reforzar el carácter alegre de unas escenas que ya son de por si lúdicas y alegres, y que podía haberse sustituido por otra música, o incluso por la ausencia de música sin que el desarrollo argumental se alterara en exceso. Éste, como el resto de temas secundarios a los que me estoy refiriendo en este apartado, contribuye principalmente a contrastar o potenciar el significado de los temas centrales, que son los ejes sobre los que se articula el desarrollo musical de la película.

Disciplina en el internadoFinalmente, sólo me queda por comentar el tema Celf volant. Aparece por primera vez acompañando uno de los monólogos en off de Matieu, de forma incidental, aunque segundos más tarde se tornará diegético. Realmente diegético en tanto que se verá interrumpido por un error de piano. No obstante, y después de reanudarse la música, en el plano en el que aparece Matieu sentado en la mesa (y, obviamente, ya no está dirigiendo al coro) la música vuelve a adquirir propiedades y usos incidentales, en tanto que acompañará la escena en la que escuchamos los comentarios en off de Matieu sobre el efecto que la llegada del verano produce en el animo de los niños. La música contribuye aquí a intensificar este sentimiento, ya que su letra alude claramente a ansias de libertad infantiles:

Cometa que vuelas al viento,/no te pares/Hacia el mar,/allí arriba en el aire,/te ve un niño.

La explicitación de la letra de este tema no es casual, y tendrá mucho que ver con la repercusión de este, al aparecer por segunda vez, variada cuando Matieu abandona el internado. Tal y como nos narra la historia, los niños no tienen permiso para despedirse de su profesor, por lo que deciden escribirle mensajes y notas de despedida en aviones de papel y lanzárselas por la ventana cuando pase. Hasta aquí, la escena habría resultado entrañable y emotiva, pero no adquiriría la fuerza que consigue con la música. La elección de celf-volant, variado se debe principalmente al simbolismo que entraña el hecho de que los niños, encerrados, utilicen los aviones de papel para poder comunicarle su despedida a Matieu. ¿Qué es esto sino una manifestación más, clara donde las haya, de sus profundos y puros deseos de libertad? Lo más curioso de esta música es que el espectador llega a poner en duda si se trata de una música diegética o no, ya que invade de tal forma la escena que al espectador le da la sensación de que Matieu realmente está escuchando cantar a sus alumnos, de que realmente la voz de Mohrange no sólo la está escuchando en su cabeza, y de que Rachin no está mandando callar a los niños cuando estos dicen Adiós a gritos a Matieu sino que pretende acallar -frustradamente- la música de Matieu. Es por esto que el buen Matieu se va de Font de l'Etang con la batalla ganada, con la convicción de que deja atrás un lugar muy diferente del que le recibió con frialdad meses atrás. Y sólo tras cruzar la verja que le separa del internado la música cesará, haciéndose eco del vacío que produce en Matieu el hecho de separarse de los niños. Por suerte, el reencuentro con Pepinot hará que la música de Matieu (que es suya pero irremediablemente también es de los niños) pueda volver a sonar en todo su esplendor al final de la película.

3.- Valoración final: Llegando al Fondo del estanque

Barratier dirigiendoLes choristes no resulta tan fácil de analizar musicalmente como en un principio podría parecer. Tras la aparente simpleza de unas melodías compuestas por un personaje que se van configurando a lo largo del filme, se esconde una estructura musical cargada de juegos de manipulación y de trampas. Por un lado, nos encontramos ante una jerarquía extraña, en la cual dos temas centrales intentan -sin competir realmente- tener su espacio dentro de la película (me refiero, claro está a Caresse sur l'ocean y a Vois sur ton chemin). Por otro lado, la verdadera lucha de poder se producirá con el tema de L'arrivé a l'ecolé y sus posteriores variaciones y repercusiones, que ejerce como contratema, dando el contrapunto necesario a la música de Matieu y destacando aún más el carácter positivo de esta, completando así el sentido musical de la película. Ya que no se puede explicar una película sobre el bien sin hablarnos de la existencia del mal, no se puede hablar de esperanza sin haber mostrado antes la desesperanza, no hay luz, pues, sin oscuridad. Los temas compuestos por Matieu no resultarían tan esperanzadores ni conmovedores si no soportaran la continua amenaza de este tema, y su victoria final no sería explicitada si este tema no muriese al alejarse Mondain.

Una de las constantes musicales de la película se halla de los tránsitos entre el uso diegético de la música y el incidental. Se trata de un juego tramposo por parte del compositor, ya que realmente hay mucho menos uso diegético de la música del que nos podría parecer a priori. El uso, características y función de la música se mantiene la gran mayoría del tiempo incidental, y muchos temas se convertirán en necesarios en tanto que su constante presencia en determinados momentos les aporta un significado intelectual muy concreto, que aunque varíe en su sentido nunca volverá a dejar al tema reducido a una simple canción de tonalidad bella que cantan unos niños de voz angelical, sino que siempre significará algo más, algo simbólico, algo relacionado íntimamente con el desarrollo argumental de la película. El problema principal es que, en ocasiones, este significado no queda demasiado explicitado argumentalmente, y el uso de la música puede llegar a parecer arbitrario de tan repetido. Algunos temas sufren más repercusiones de las que deberían o tienen un significado tan amplio que el compositor abusa de su uso incidental, de forma que al espectador le cuesta encontrar la lógica interna que une aquellas escenas y le da coherencia musical a la película. No obstante, la película también nos brinda usos magistrales de la música, como la sutileza con la que VSTC va configurándose hasta formarse del todo, el carácter expansivo que adquieren muchos temas (que fundamentan en gran medida la emoción que provoca la película) y la forma en la que Coulais utiliza la falsa diégesis (a veces de forma más sutil que otras) consiguiendo -si uno baja la guardia- que realmente ni lo percibas como truco. La gran mayoría de los temas de los que he hablado en este análisis tienen un alto grado de integración respecto a la película, ya que su origen creativo nace directamente de la base argumental de esta. No hay más que echar un vistazo a sus letras o a sus melodías para darse cuenta de que Coulais se ha inspirado en la historia de los niños y en el personaje de Matieu a la hora de componer los temas, especialmente los centrales pero también muchos de los secundarios. Se trata de una conexión bilateral en tanto que la película se explica por la música y la música se explica por la película, una no tendría sentido sin la otra.

© Merche Moreno, 2006


Temas del disco

Banda sonora de Les choristes1. Les Choristes (01:32) 2. In Memoriam (03:25) 3. L'Arrivée Ecole (01:32) 4. Pepinot (01:50) 5. Vois sur ton Chemin (02:19) 6. Les Partitions (01:03) 7. Carresse sur l'Océan (02:10) 8. Lueur d'Eté (02:02) 9. Cerf-Volant (00:58) 10. Sous la Pluie (01:05) 11. Compère Guilleri (00:35) 12. La Désillusion (01:22) 13. La Nuit (02:20) 14. L'Incendie (01:23) 15. L'Evocation (01:45) 16. Les Avions en Papier (01:28) 17. Action - Réaction (01:45) 18. Seuls (01:53) 19. Morhange (01:57) 20. In Memorium A Capella (03:19) 21. Nous Sommes de Fond de l'Etang (02:46)

(*) Merche Moreno fue alumna de Conrado Xalabarder en la Universidad Pompeu Fabra y por el presente trabajo obtuvo Matrícula de Honor. Ha sido publicado en Mundobso con su consentimiento