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Noticias |
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| Gaigne en Nepal |
| Viernes 3 de Febrero, 2012 |
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 En Katmandú, un espejo en el Cielo, una joven maestra trabaja como voluntaria en una escuela local de la capital de Nepal. Pronto descubrirá una pobreza extrema y un panorama educativo desolador. Tras contraer un matrimonio de conveniencia para legalizar su situación, se embarca en un ambicioso proyecto que la llevará a una lucha que pondrá a prueba su propia resistencia. Pascal Gaigne aplica una bella partitura con referencias étnicas insertadas en música occidental que le sirven para dar una perspectiva menos localista y más universal y ubicar la mayor parte de su creación en el nivel espacial de las emociones de la protagonista. La música se sitúa también en un nivel dramático en concordancia con la condición de los personajes, austeros y sencillos. Durante todo el filme mantiene este tono contenido y cauto, y no se interfiere en los acontecimientos más dramáticos, que no son apoyados por música, hasta que, una vez se produce la resolución argumental, la música se expande en la forma de una emotiva declaración de apoyo y arropamiento a la protagonista. Entrevista a Gaigne en The Spanish Connection |
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| Nicolas Errera en dos frentes |
| Jueves 2 de Febrero, 2012 |
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 En el filme francés Nuit blanche, tras una operación antidroga, dos policías se hacen con una cantidad de cocaína. Pero el jefe de una organización le reclama la droga, y para presionarle secuestra a su hijo. Nicolas Errera aplica su música en dos frentes: música house para el entorno ambiental y temas dramáticos para realzar las emociones de los personajes. La primera no se limita a funciones meramente estéticas o de acompañamiento, sino que acaba por resultar opresiva y hostil, en tanto la segunda funciona como liberación de la primera y se sustancia en la forma de un bello y delicado tema principal. |
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| Ni Korngold ni Zimmer |
| Miercoles 1 de Febrero, 2012 |
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 En el estrepitoso fracaso comercial de El Capitán Trueno y el Santo Grial tiene parte de responsabilidad una partitura excesiva y pretenciosa, mal estructurada y planteada, y exhibicionista. Ni esta es una película del estilo de aquellas de la Warner de los años treinta ni Luis Ivars es Erich Wolfgang Korngold, que se podía permitir el rellenar con música casi todos los huecos de sus películas porque su música no servía de mero acompañamiento sino que era utilizada para trascender a los protagonistas a un nivel dramático regio, casi aristocrático, y dotaba al conjunto de los filmes de una gran categoría. Aquí esa es la intención, pero los resultados acaban siendo más bien vulgares. También fracasa en la aproximación a los modos y formas contemporáneas de Hans Zimmer y compañía en títulos de aventuras, entre otras razones porque al menos en estos filmes se prima una construcción que gira en derredor de un poderoso tema principal, muy retentivo, que es el que soporta toda la carga narrativa y dramática. Y aquí, el tema principal es más un esbozo (y es un buen esbozo, por otra parte) que un tema con entidad, y solo es utilizado con fines referenciales. En lo demás, mucha música a lo grande pero con resultados pequeños, que es torpe en su construcción y desarrollo y que, buscando implicar emocionalmente al espectador en las aventuras narradas, acaba sobresaturando el filme, tanto por su falta de sutileza como por tener más ganas de gustar que de funcionar. No basta con saber hacer buena música, hay que saber cómo utilizarla. Y esto no es ni un Korngold ni un Zimmer. |
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