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Ed Wood
por Pere Marzo |
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1- Introducción
Ed Wood es el sexto filme de Tim Burton y una de las obras más especiales de este magnífico director. Narra la vida de Edward D. Wood Jr.; el cineasta que perdurará en la historia como el peor director del mundo. A su vez, retrata a la perfección la atmósfera de las películas de serie B producidas durante la década de los 50 y muestra al espectador el universo menos glamuroso y más humilde de los grandes estudios de Hollywood. Es inevitable que el espectador sienta una fuerte empatía hacía un personaje que, si bien en un principio puede parecer extravagante y cómico, al final nos será descubierto como un luchador incansable que no cesará en el empeño de producir sus películas. Es esta voluntad indestructible de contar historias lo que hace de Ed Wood un personaje admirable, más allá de sus torpezas y chapuzas cinematográficas. De este modo, se hace evidente el sentimiento de identificación que, como cineasta, siente Burton respecto a su personaje. Este director también conoce el esfuerzo necesario para tirar adelante un proyecto cinematográfico. Por eso propone un biopic poco fiel a la realidad pero que intenta pagar la deuda que el cine tiene con Wood, dándole un merecido homenaje en forma de aplauso final.
La banda sonora, confeccionada por otro genio en su especialidad como es Howard Shore, se constituye como una de las muchas perlas que guarda el filme. Cabe destacar que éste es el único filme de Burton, a excepción de Sweeney Todd (07), que no cuenta con Danny Elfman como compositor. Sin embargo, Howard Shore recoge perfectamente el relevo de Elfman y propone una banda sonora que se adhiere perfectamente al universo burtoniano. El compositor canadiense realiza de este modo un gran trabajo en Ed Wood, siguiendo el estilo marcado por la dupla Burton-Elfman pero incorporando también muchos elementos propios. En un principio, las composiciones de Shore, pueden parecer un mero acompañamiento de las imágenes. Pero si nos detenemos a examinar atentamente el filme comprobaremos que la banda sonora cumple un papel extremadamente importante. No solo de ambientación sino también discursivo y argumental. En efecto, la banda sonora de Ed Wood es un elemento clave para entender los distintos niveles argumentales de representación que se dan en el filme. Mediante las melodías de Shore el espectador puede distinguir más fácilmente el primer plano de realidad del filme (la propia historia de Ed Wood) del segundo plano (la meta-representación generada con las películas de Wood). Aún podríamos encontrar también otro nivel, de carácter referencial que se construye musicalmente mediante un conjunto de melodías (como las de apertura y cierre del filme) que homenajean el cine de de terror de serie B. La música de Shore también cumple un papel central en la modulación de los sentimientos del espectador. Gracias a la construcción musical del filme, el espectador finalmente deja de ver los personajes como freaks y comprende el valor intrínseco de sus acciones. Los últimos temas musicales que aparecen en la película hacen ver al espectador todo el reconocimiento i respeto que se merece Edward. Ya no importan sus excentricidades, lo verdaderamente remarcable es su afán de superación ante las muchas adversidades que se le plantean. En este momento Ed Wood deja de ser un filme sobre el peor director del mundo y se convierte en una obra sobre la lucha de un hombre que busca cumplir su sueño. De este modo, las melodías compuestas por Shore evolucionan des del tono cómico y excéntrico inicial hasta el tono digno y solemne final.
Este estudio se centrará en el análisis de la banda sonora de Ed Wood, partiendo de consideraciones como las descritas anteriormente así como de un listado de los principales temas que componen la película. Así, como veremos más adelante existen cuatro temas centrales en el filme: el tema de lo ingenuo, el tema de la muerte, el tema de la determinación y el empeño y finalmente el más importante, el tema de la amor y la superación.
2- Niveles dramáticos: de lo cómico a lo digno
Como apuntábamos anteriormente, la banda sonora sufre una clara modulación a lo largo del filme. Esta transformación se produce a un nivel dramático, de tal forma que el espectador es conducido de un punto de vista a otro mediante las melodías de Shore. Así, podemos diferenciar dos partes clave para entender esta modulación. La primera y más extensa, corresponde a la primera hora y media del filme y se sitúa principalmente en el nivel dramático de la excentricidad y de lo cómico. La segunda parte aparece en la última media hora de la película, partiendo de dos escenas que se constituyen como puntos de inflexión absolutamente determinantes; el nacimiento del amor entre Kathy y Edward en primer lugar y, el encuentro con Orson Welles, que marcará el nuevo rumbo que emprenderán el personaje y el espectador. Este segundo nivel dramático se sitúa en el terreno del reconocimiento y de la admiración.
Empezando por la primera sección de Ed Wood, podemos ver cómo Howard Shore manda un claro mensaje al espectador desde los compases iniciales del filme. En los mismos títulos de crédito se hace un homenaje al cine de terror de segunda fila, en el que se adscribe el propio Ed Wood. La melodía que abre el filme nos traslada a este universo de serie B pero mediante un tono que transmiten la comicidad y las excentricidades propias del personaje. En este sentido el uso de instrumentos electrónicos ayuda a reforzar el punto bizarre y peculiar del protagonista. La música nos ayuda a penetrar en este universo a medio camino entre lo siniestro y lo burlesco. Así, desde un buen principio Shore ubica el argumento en este nivel dramático de lo cómico. La consecuencia directa es que el espectador adopta una actitud de burla ante lo que está contemplando de modo que la banda sonora refuerza, de forma deliberada, lo que ya vemos en las imágenes; un antihéroe extravagante al que no le salen las cosas. Este tono se impondrá a lo largo de la primera parte de la película. Shore introduce posteriormente temas musicales centrales como el de lo ingenuo (que caracteriza la mirada de Ed Wood) o el de la muerte (propio de Bela Lugosi). Sin embargo, estas composiciones siempre se ven afectadas por el tono burlesco y bizarro marcado por Burton. Aunque con el tema de la determinación y el empeño se pretende mostrar la incalculable fuerza de voluntad del personaje, ésta no es reconocida y considerada como se merece hasta el final del filme. Con la llegada de un personaje como Kathy, se empieza a plantar la sacudida que transformará el posicionamiento que hasta el momento mantenía el espectador. La aceptación por parte de Kathy de las excentricidades de Wood (que anteriormente Dolores había rehusado) supondrá el inicio del que conoceremos como tema de la superación. Pero no será hasta el posterior encuentro con Orson Welles cuando se producirá el cambio definitivo de nivel dramático. Así, la escena en que Ed Wood conoce a su ídolo se constituye como un verdadero punto de inflexión en el filme. En este instante Edward descubre que la persona que más admira ha sufrido exactamente los mismos problemas que él. Ed siente que no está solo en el mundo. Con esta conversación Tim Burton pone a un mismo nivel el que ha pasado a la historia por ser el peor director con el que para muchos es el mejor director de la historia del cine. Aunque evidentemente sus obras se encuentran a distinto nivel, los dos comparten los mismos problemas, inquietudes y sueños. Los dos luchan para sacar adelante lo que más aman en el mundo; sus películas. Es en este momento cuando Ed ve claro lo que el espectador, al igual que el protagonista, se ha estado preguntado durante todo el metraje, ¿merece la pena luchar tanto para sacar adelante una película? La respuesta es clara y contundente; Si, siempre. A partir de este momento Ed se ve completamente reforzado para continuar con su cometido y la música refleja este importante cambio en la mentalidad de Edward pero también en el espectador. Desaparecen todos los temas musicales anteriores y aparece con toda su fuerza el tema de la superación. Ya no se trata de temas que reflejan las excentricidades del personaje. Se trata de melodías solemnes que al fin y al cabo muestran al espectador el reconocimiento que el pobre de Ed se merece (un reconocimiento que se ve culminado con la escena final en que el protagonista es recibido con un sonoro aplauso). Shore utiliza la música para dignificar al personaje y situarlo en el nivel dramático de la admiración. Aunque lo que vemos sigue teniendo un componente fuertemente burlesco, la música destaca su carácter más heroico y solemne. El espectador finalmente consigue comprender a Ed y termina por ver las cosas des de su mismo punto vista. En el principio del filme espectador y personaje van por dos caminos totalmente separados pero finalmente se van unir en una única visión gracias a los temas de Shore. El espectador llega a los créditos finales de la mano de su protagonista y se suma al gran aplauso final que el auditorio dedica a Wood.
Como vemos, la banda sonora compuesta por Howard Shore construye muy acertadamente una oposición clara entre dos niveles dramáticos opuestos. Así, si la realidad que nos presenta Tim Burton ya es suficientemente patética, la música de Shore contribuye a reforzar esa sensación en la primera parte del filme. Esta estrategia le sirve a Burton para adoptar el punto de vista preconcebido por el espectador alrededor de la figura de Wood. Refuerza la concepción sobre Ed Wood con la que el espectador entró en la sala de cine; sabiendo que se trata del peor director de la historia. Sin embargo el posterior encuentro con Orson Welles transformará por completo esta concepción para mostrar la otra cara de la moneda. El espectador terminará por ver las cosas del mismo modo que el personaje de Johnny Depp. Esta es la magia del filme de Burton. Convierte un personaje patético en un personaje admirado a los ojos del espectador.
3- Análisis de los temas musicales que componen Ed Wood
Tema inicial y final
El tema que acompaña los títulos de crédito iniciales y finales merece una mención especial por su carácter representacional. Se trata de una melodía que incorpora dos elementos diferenciados. Por un lado utiliza el sonido del theremin, un curioso instrumento que produce unas melodías peculiares que fueron muy usadas en los filmes de terror y ciencia ficción de serie B durante los años 40 y 50. Por el otro, también se basa en una marcada percusión de ritmos latinos que le da un aire vivaz a la composición. La fusión de estos dos sonidos tan característicos produce una melodía que por un lado expresa la excentricidad que le confiere el theremin y por el otro, el ritmo y la energía propia de la percusión. Este tema es extravagancia y vitalidad a partes iguales; al igual que el personaje de Ed Wood. De este modo, el tema inicial y final del filme puede ser considerado como una perfecta representación del universo de Wood. Este personaje se compone, como la melodía diseñada por Shore, de dos elementos básicos; por un lado lo grotesco, lo peculiar y lo bizarro y por el otro lo combativo y lo vital. El tema que abre y cierra el filme es el tema de Ed Wood. Solo cuando lo escuchamos en los créditos finales somos capaces de ver y comprender la condensación musical efectuada por el compositor con el fin de expresar en un solo tema la compleja personalidad del protagonista. Con este motivo musical también se efectúa un claro homenaje al cine de serie B de los años 40 y 50. Burton y Shore reivindican el valor de un cine que debe ser reconsiderado por los espectadores pero también por la propia historia del cine. Cabe destacar el hecho que este tema inicial vuelve a aparecer en el filme, asociado a un personaje secundario como Vampira. Se podría entender este guiño como un homenaje a los programas de televisión de los 50 que recuperaron también el espíritu del cine de terror clásico.
La repetición del mismo tema al inicio y al final confiere al filme un carácter marcadamente circular que se ve acentuado por elementos de la puesta en escena burtoniana. El filme empieza y termina con el personaje de Edward bajo una tormenta. Aunque se trata de situaciones muy distintas, es evidente el carácter circular que nos transmite Burton. También sucede en el caso de Bela Lugosi. El actor aparece por vez primera dentro de un ataúd al que regresará después de su muerte. A nivel narrativo el personaje nace y muere en un mismo espacio. Este carácter circular secundado por el tema inicial y final pretende dejar la historia abierta a un nivel argumental. Si bien la película ha terminado, la vida de sus personajes sigue fluyendo y continuará más allá del final marcado por el filme como nos muestran los carteles finales. Ed Wood, después de estrenar Planet 9 From Outer Space (59) volverá a poner en marcha un nuevo proyecto y volverá a sufrir de nuevo para sacarlo adelante. Y después de este llegará otro, y otro. Del mismo modo que antes de Glen or Glenda (53) el joven director ya había intentado sacar adelante algún proyecto teatral. Burton y Shore remarcan así el carácter cíclico de la vida del creador. Después de una historia siempre viene otra.
Temas centrales Tema de la superación: Este es el tema principal del filme. Aparece solo en los últimos 30 minutos de metraje pero claramente se constituye como su tema central. Esta composición pone en escena la confianza, la seguridad, la autoestima y el amor hacía uno mismo. Shore nos señala esta melodía como tema central al dejarla como único acompañamiento musical en los últimos compases del filme. Además, se trata de una composición claramente diferenciada de las anteriores por su tono plácido, alegre y relajado. En cierta medida se asemeja a los temas secundarios propios de las películas dirigidas por Ed Wood. Finalmente queda especialmente claro que el resto de temas se encuentran a un nivel jerárquico inferior si tenemos en cuenta que esta es la composición que en mayor medida pertenece y surge del interior de Ed Wood (aunque el amor de Kathy y las palabras de Welles contribuyen de forma imprescindible en su construcción). Shore nos los señala esta melodía como la más importante de todo el filme. Aparece en tres escenas imprescindibles para entender el punto de visto que Burton y Shore quieren trasladar al espectador. El primero es cuando Ed y Kathy se enamoran en el parque de atracciones. El tema de amor empieza a fraguarse cuando los dos jóvenes pasean tranquilamente entre las atracciones. Sin embargo, la melodía característica del tema cobra un especial sentido cuando los dos se encuentran encerrados en el túnel del terror y Ed le confiesa su pasión por la ropa de mujer. Las dudas iniciales de la chica son acompañadas por unos certeros instantes de silencio rotos cuando ella pronuncia el Ok definitivo. Entonces el tema de la superación se manifiesta con toda su intensidad. Se produce un cambio de nivel sonoro para mostrar la música en un primer término. La segunda vez que aparece es en el punto más trascendental del filme; después del encuentro con Orson Welles. Así, en las escenas que siguen la conversación, la melodía del tema de la superación aparece totalmente variada y adquiere un matiz solemne y vigoroso que hasta el momento no había incorporado ninguna composición del filme. Podemos afirmar que en este preciso instante es cuando se constituye definitivamente el tema principal de la película. La música le da las fuerzas y la confianza que tanto necesita Edward para terminar su filme. Por primera vez en toda la película un tema musical arropa y refuerza al protagonista de tal modo que los problemas desaparecen por completo. A un nivel espacial, este tema también sirve a Burton para unificar la escena de montaje rápido en la que se muestra la finalización del rodaje de Plan 9 from Outer Space en unos pocos planos. Finalmente, este tema aparece en la escena que cierra el filme cuando Ed se da cuenta de que Plan 9 from Outer Space será el filme por el que va a ser recordado (como dice el propio autor this is the one I'll be rembered for). El tema de la superación vuelve a sonar, esta vez para otorgar el reconocimiento y el premio que sin duda Ed se merece. La melodía aparece variada y ligeramente repercutida. Las notas musicales de Shore no solo se presentan como una reconciliación de Wood consigo mismo sino como una reconciliación con el espectador y con el medio cinematográfico. Finalmente el cine reconoce a Edward, cumpliendo así su más anhelado deseo. El protagonista obtiene así lo que ha luchado y perseguido a lo largo de todo el filme.
Tema de lo ingenuo: Este es uno de los temas más complejos y recurrentes del filme. Shore se sirve de esta melodía para ilustrar la ingenua mirada con que el personaje interpretado por Johnny Depp contempla lo que pasa a su alrededor. El protagonista lleva constantemente una especie de venda en los ojos que le impide ver con claridad la realidad que le rodea. Este tema musicaliza a la perfección esta venda que tiñe todo el universo de Wood de un matiz fantástico e ilusorio. Aparece en cuatro ocasiones distintas a lo largo del filme, aunque la mayoría de veces se nos presenta como un tema asociado a la presencia de Lugosi. Aparece por primera vez cuando Ed descubre al personaje del actor húngaro en la tienda de ataúdes. Por este motivo, la melodía se compondrá de matices místicos y sonidos característicos de la Europa del Este, lugar de procedencia de Bela Lugosi. El tema musical es utilizado por Shore para transmitir al espectador la visión que Ed tiene del personaje interpretado por Martin Landau. Mediante este fragmento vemos a Bela Lugosi como el mito del cine de terror que fue; vemos al Bela Lugosi personaje (el más grande príncipe de las tinieblas descansando en su ataúd). No vemos en absoluto al Bela Lugosi drogadicto, decadente y acabado; no vemos al Bela Lugosi humano. Siempre que suene el tema de lo ingenuo el espectador se introduce dentro de los ojos de Ed para contemplar al viejo actor húngaro como lo que fue y no como lo que es. De este modo, la música de Shore hace referencia a una imagen mitificada de un pasado que ya se desvaneció. Burton pone en escena esta idea al recalcar en diversos diálogos la férrea defensa de Bela Lugosi que Wood efectúa ante productores, compañeros y todo el mundo que duda de las cualidades y la salud del actor. La segunda vez que aparece el tema, en casa de Bela cuando los dos personajes contemplan una película del actor, se nos presenta la melodía variada para reforzar la idea anterior. Eddy queda literalmente hipnotizado por los gestos y los poderes de Bela Lugosi interpretando el papel de Conde Drácula. Estas reminiscencias del pasado del actor rápidamente se desvanecerán a los ojos del espectador con la imagen del viejo y decadente Bela drogándose tras una cortina. Burton sitúa inteligentemente la cámara de tal forma que se pone escena esta mirada ingenua del personaje incapaz de ver una realidad que se manifiesta ante sus ojos. Con la solemne irrupción del actor en el plató de rodaje de Glen or Glenda sucede exactamente lo mismo. La música nos muestra la visión mitificada de Edward que se contrapone con las imágenes de Bela pidiéndole el dinero de su actuación por adelantado. Esta admiración que Wood siente por Lugosi, no deja de ser una representación de la fascinación que sienta el protagonista hacía el cine de terror los años 20 y 30. Así, esta melodía se puede entender también como un homenaje de Burton y Shore al cine clásico de terror.
Este tema también se repetirá con otros personajes del filme. En el encuentro con Loretta aparece para mostrar la ilusión que hace ver a Ed que se trata de una rica multimillonaria dispuesta a invertir en su película. Finalmente aparece repetido por última vez cuando Dolores Fuller decide abandonar al protagonista, cansada de sus excentricidades. El tema de lo ingenuo suena de nuevo para ocultar las duras palabras de Dolores, que en el fondo no son más que la verbalización de los pensamientos del espectador. La música de nuevo le sirve de escudo a Wood frente a una realidad evidente (la imagen de Johnny Depp vestido de bailarina oriental en medio de la calle es realmente cómica). El tema musical analizado funciona de un modo anempático ya que claramente se contrapone con lo que nos muestran las imágenes. Nos transmite una realidad que solo existe en la cabeza de Ed.
Tema de la muerte: Es el tema asociado al personaje de Bela Lugosi y sirve en cierto modo para anticipar el fin del actor húngaro. Simboliza también el ocaso y el fracaso que acecha de forma irremediable al personaje de Landau. Este fragmento musical hace referencia al Bela Lugosi hombre, con todos sus defectos y debilidades. Shore utiliza este tema para mostra-nos la realidad que Ed se niega a contemplar. De este modo, el tema de la muerte se contrapone frontalmente al tema de lo ingenuo descrito anteriormente. Congenia así con la visión que tanto los espectadores como el resto de personajes ajenos al mundo de Wood tienen del actor. Se trata de un personaje que ya está muerto, como mucha gente piensa a lo largo de todo el filme. Por lo tanto, este tema es del espectador y no de Ed, que es incapaz de deshacerse de su visión ficticia de la realidad. El tema se nos presenta con las dos llamadas de auxilio del actor. Son los dos avisos previos al inevitable final que acecha al rey de los vampiros desde el inicio del filme. Esta triste melodía incorpora en su punto culminante un fragmento de El lago de los cisnes de Tchaikovsky. Shore reutiliza esta melodía de forma totalmente consciente y deliberada ya que en Dracula (Tod Browning, 1932) el tema principal del personaje de Bela Lugosi es El lago de los cisnes. Así, el compositor pone en forma de música la ya pasada esplendor del viejo actor húngaro. Con el definitivo fallecimiento de Bela, el tema de la muerte sufre una variación acompañada de una repercusión. Durante el entierro, este tema posee un tono muy bello de paz y armonía. Por fin el atormentado personaje puede descansar en paz sin tener que volver a levantarse de la tumba. Cuando el actor es contemplado por Edward en la pantalla de cine, su existencia cobra el equilibrio del que carecía. Su presencia cinematográfica, goza de la paz y la dignidad que no disponía en vida. El actor recobra la vida en la pantalla. Así, Bela Lugosi será para siempre un no-muerto gracias al celuloide. El tema repercutido de Shore recoge y transmite a la perfección esta nueva existencia etérea de Bela.
Tema de la determinación y el empeño: Este es el tema que musicaliza una de las características fundamentales para entender el personaje de Ed Wood. Cuando suena esta melodía compuesta por ritmos latinos y una fuerte percusión, Ed muestra su lado más agresivo y luchador que le lleva a sobreponerse a todas las situaciones adversas. Acompañado por este tema, Ed se levantará una y otra vez de los golpes recibidos y seguirá con su empeño de ver materializadas sus películas. La percusión es el perfecto símbolo de su enorme fuerza que, como un tambor de guerra, no para de animarle a seguir adelante y vencer las adversidades que se le oponen. Esta es la melodía que pone en escena el espíritu incansable del protagonista y su inquebrantable determinación en ver cumplido su sueño. Aparece varias veces en el filme y cumple también una función a nivel espacial al unificar los planos de distintas escenas de montaje rápido. El ejemplo más claro lo encontramos cuando, después de ser expulsado por impago del plató de Bride of the Monster (55), Ed decide buscar financiación más allá de las productoras y se dispone a llamar a todas las personas que pueden invertir algo de dinero en sus filmes. De este modo, podemos definir este tema como el que aparece cuando Ed entra en contacte con los problemas propios de la industria cinematográfica. El protagonista se quita el velo que le caracteriza para luchar contra las adversidades. Este es el tema que mejor ejemplifica la lucha de Edward contra la cruda realidad.
Temas secundarios
font color="#FF0000">Temas de las ficciones de Ed Wood: Estos temas son los que utiliza el compositor para acompañar las escenas de las ficciones de Wood. El tema más representativo lo encontramos en la escena final de Glen or Glenda, cuando una melodía típicamente cinematográfica acompaña las escenas grabadas por Edward. La música de los filmes que rueda Ed no tienen el aire místico y extravagante que tienen el resto de temas del filme. Son temas vivaces y con melodías de tono alegre. Estas composiciones tienen una naturaleza ambigua al tratarse de una extraña falsa diégesis. Los temas no son incidentales si los consideramos como la música propia de una película pero, por el otro lado, tampoco pueden ser considerados como diegéticos al tratarse de temas de una película que aún no se ha finalizado y que por lo tanto aún no dispone de ninguna música. También podemos encontrar estos temas en escenas que no pertenecen a las ficciones de Ed como es el caso de la escena del robo del pulpo gigante (escena que analizaremos más adelante).
Temas de las fiestas y de exaltación del bizarrismo: En unas cuantas escenas podemos encontrar estos temas que sirven para acompañar las peculiares fiestas y reuniones de los personajes principales del filme. Cabe destacar la melodía oriental que acompaña el baile Ed Wood vestido de mujer. Este tema pone en escena toda la excentricidad del personaje.
4- Nivel argumental: los distintos niveles de realidad
Ed Wood es una película que fundamentalmente habla sobra la naturaleza del cine. Así, una vez definidos los temas que componen la banda sonora de la película, es necesario establecer los distintos niveles narrativos en los que podemos situarlos. El filme de Burton se constituye como un complicado entramado de ficciones, meta-ficciones, representaciones y referencias que escenifican la riqueza de los propios mecanismos del medio cinematográfico. Así encontramos en un primer nivel la narración de la vida de Ed Wood. Aquí se ubicarían todas las escenas relacionadas con la vida real (o por lo menos real dentro de la ficción de Burton) del protagonista del biopic. En un segundo universo de narración encontramos las meta-ficciones que constituyen los filmes de Ed Wood: Glen or Glenda (53), Bride of the Monster (55) y Plan 9 from Outer Space (59). Las escenas de estas ficciones dentro de la ficción se constituyen a la vez como una referencia directa a les películas reales de Wood. Así encontramos un tercer nivel de realidad que es el que se constituye por las escenas que claramente pretenden homenajear no solo a Ed Wood sino a todas las películas de serie B de los años 40 y 50. Esta vinculación con otras películas pasadas convierte Ed Wood en un gran hipertexto lleno de relaciones hipertextuales. La música de Shore no queda exenta de esta rica construcción narrativa de tal manera que la contribución de la banda sonora es fundamental para comprender los niveles mencionados. Así, en el primer nivel de narración encontramos los temas que acompañan las peripecias de la vida de Wood. Es el caso del tema de la determinación y el empeño así como del tema de la muerte. Estos dos temas remiten a un nivel narrativo básico y sirven a Shore para poner en escena por un lado la vitalidad de Wood y por el otro la debilidad de Bela. Estas composiciones se adscriben a un tiempo presente dentro de la narración aunque tengan un carácter incidental. En el segundo nivel, el de la meta-representación encontramos los temas secundarios propios de las películas de Wood. Con estos temas Shore incorpora una música que se supone que los filmes de Ed tendrán en un futuro. Se trata de una música totalmente cinematográfica que, como hemos visto anteriormente, se basa en una especie de falsa diégesis. Finalmente el tema de lo ingenuo y el tema de la superación pueden ubicarse entre el primer y el tercer nivel de narración. El primero musicaliza la forma de ver el mundo del protagonista del filme basada en la mitificación del personaje de Bela Lugosi. El actor húngaro es contemplado por Ed, al igual Burton, como el personaje que protagonizó tantas películas de terror durante los años 20 y 30. Así, este tema se constituye como un homenaje al cine clásico al que pertenece Bela. El tema de la superación del mismo modo que el tema inicial y final, son una clara exaltación del cine que se pretende retratar en el filme. Burton y Shore incorporan una mirada retrospectiva des de nuestro presente para homenajear el cine de terror de serie B de los años 40 y 50. El uso de un instrumento en claro desuso como el theremin demuestra esta voluntad de reivindicación.
Pero la complejidad de la banda sonora de Ed Wood no termina aquí. Burton y Shore nos muestran los distintos niveles argumentales existentes en el filme pero nos dicen que sus fronteras son completamente borrosas y difusas. Así, son constantes los elementos de la vida de Wood (descritos de forma más o menos realista por Burton) que parecen salidos de una ficción, del mismo modo que las referencias autobiográficas en las ficciones dirigidas por Edward son más que evidentes (como vemos de forma especialmente clara en Glen or Glenda). La construcción musical del filme contribuye significativamente a mezclar la realidad descrita por Tim Burton con las ficciones dirigidas por Ed Wood. Esto es lo que sucede en la escena en que Ed Wood y su peculiar séquito deciden robar el pulpo gigante de unos estudios cercanos. Shore acompaña esta escena con un tema más propio de la música presentada en las ficciones de Wood (segundo nivel de narración) que de la película de Burton (primer nivel de narración). De este modo, el compositor nos indica como esta escena, presentada como real dentro la película, bien podría formar parte de alguna de las ficciones de Ed Wood. Otra escena como la del discurso de I have no Home de Lugosi ejemplifica a la perfección esta confusión entre niveles narrativos. Bela repite una segunda vez el discurso de su personaje en Bride of the Monster pero esta vez el monólogo lo efectúa en medio de la calle. Shore incorpora exactamente la misma música en la interpretación de Lugosi para la película de Ed que en esta segunda escenificación que teóricamente se encuentra en un primer nivel de realidad. El personaje de Landau se encuentra más cómodo entre la ficción que en la realidad cotidiana. Aunque abandona el plató, Bela no puede dejar de ser un personaje. Algo similar ocurre con la figura de Ed Wood. El personaje trasciende a la persona. Así, no importa si Burton se ha inventado o no los hechos de la vida real de Wood en su película. Del mismo modo que no importa si los decorados de las películas de Ed no son verosímiles. Como dice el mismo personaje lo que realmente importa en el cine es el conjunto de detalles.
(Pere Marzo fue alumno de Conrado Xalabarder en la Universidad Pompeu Fabra y por el presente trabajo obtuvo Sobresaliente en 2010. Ha sido publicado en MundoBSO con su consentimiento) |
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