WAR OF THE WORLDS (2005)
Título
en castellano: La guerra de los mundos
Director: Steven Spielberg
Música: John Williams
Una masiva invasión de extraterrestres atacan y destruyen cuanto se encuentran en su camino. Un hombre intentará proteger la vida de sus dos hijos.
Por Conrado Xalabarder
1.- La música del caos
Como
ya sucediera en Jurassic Park (1993)
y en su secuela The Lost World: Jurassic
Park (1997), y a diferencia de, por ejemplo, Close
Encounters of the Third Kind (1977) o E.T.
The Extraterrestrial (1982), la nueva película de Steven Spielberg,
War of the Worlds, se sustenta en el
poderío de los sobresalientes efectos especiales y su línea argumental
queda supeditada a los mismos, no siendo realmente tan importante lo que se
cuenta como sí el cómo se cuenta. Eso implica, entre otras
cosas, que lo que se muestra (lo que se ve) debe ser lo suficientemente poderoso
para mantener al espectador atento durante todo el metraje.
Una de las principales características del filme es que convierte en impredecible aquello que es perfectamente previsible: un ataque sucederá a otro, y eso se sabe; el cómo se producirán los ataques y, más importante, cómo escapará el protagonista es la baza sobre la que el director mantiene la tensión. ¿Y qué papel puede jugar la música de John Williams en todo esto?
Si
los ataques de los extraterrestres son brutales, fulminantes y generan desorden
y caos, es lógico que la música sea a su vez brutal, fulminante
y que genere asimismo desorden y caos. Por ello, Williams
elude construir su partitura en torno a algún tema reconocible al que
el espectador pueda agarrarse emocionalmente para buscar cierto alivio o asimilación
(algo así como: bueno, sabemos que son bichos muy perversos, y lo
sabemos porque la música nos lo está explicando). Si en Close
Encounters of the Third Kind se tendía hacia una construcción
temaria era precisamente porque la película -y la música- estaba
llevando hacia algo concreto: el encuentro; y si en E.T.
The Extraterrestrial sí habían temas reconocibles era, entre
otras cosas, porque se quería del espectador una actitud empática
hacia el extraterrestre protagonista. Y lo mismo con respecto a Jurassic
Park: los dinosaurios estaban agrupados en torno a un tema unificador que
magnificaba su grandeza. En War of the
Worlds, sin embargo, los alienígenas son seres completamente desconocidos,
fantasmales, que actúan a través de su maquinaria de muerte y
la música no nos va a aclarar nada sobre ellos que no sea lo que es obvio:
han venido a destruir la Tierra. Así, permanecen en el enigma del
anonimato. De haber escrito un tema musical dedicado a ellos, Williams,
en realidad, los hubiera humanizado (exactamente del mismo modo que se
humanizó, con propósitos evidentes, al escualo de Jaws).
Pero no es el caso.
Al no existir temas referenciales (un tema principal o temas centrales reconocibles e identificables, por ejemplo) lo que se genera es exactamente eso: caos y desorden. Es virtualmente imposible, así, que el espectador pueda recibir de la música indicaciones que le hagan valorar el estado de la cuestión en las diversas escenas, ni tan solo en aquellas en las que la presencia física de los extraterrestres es explícita. Y como bien sabe Williams, el caos y el desorden son el paso inmediatamente previo para provocar el terror. Lo consigue mediante una música elaborada, ocasionalmente densa, muy violenta, pero también de factura clásica incluso en su impresionismo, lo que da como resultado, justamente, mayor zozobra.
Pero si los extraterrestres no traen al Planeta Tierra un tema musical concreto y definido, tampoco los humanos (representados en la figura de Tom Cruise) lo tienen, de tal manera que quedan a merced de su mala suerte, sin arropamiento emocional desde la música, pero no por ello Williams los ha dejado solos. Aunque tampoco los va a ayudar mucho.
2.- Lucha a vida o muerte
Hay
un doble nivel dramático muy
interesante en la música de War
of the Worlds, que se cocretiza en la pugna que se entabla entre dos tipos
musicales diferentes, bien definidos y contradictorios: la música de
los extraterrestres frente a la de los humanos. La primera, como se ha indicado,
es caótica y violenta, pero muy poderosa, tanto por su sonoridad como
en su escritura. No es, en realidad, una música que describa acciones
concretas ni que realce aquello que se está viendo (aunque obviamente
también lo hace), sino que es una música que se aplica en contra
del espectador, como si Williams estuviese
dentro de una de esas máquinas de destrucción manejadas por los
extraterrestres y, mientras éstos destruyen humanos, el compositor mina
la moral de los espectadores. Frente a ella, la música de los humanos,
melódica, frágil y, por tanto, deliberadamente débil. En
el contraste entre ambas, naturalmente, quienes salen perdiendo son los humanos:
la música de los extraterrestres, en la comparación, acaba siendo
aún mucho más poderosa. Algo muy parecido a lo que ya se hiciera
en Jaws. Y la debilidad en la música
de los humanos, cuando encuentra su espacio físico en la película,
no hace sino evidenciar su falta de fortaleza, su absoluta impotencia ante el
devastador enemigo. Al no existir temas definitorios, no se trabaja con el duelo
tema-contratema, pues ello en realidad
así se estaría dando cierta esperanza al triunfo del Bien sobre
el Mal. Y esperanza hay tan poca que en la resolución final -con el exterminio
de los extraterrestres y, consecuentemente, de su música- la música
de los humanos no llega a expandirse, aunque sí aliviarse moderadamente.
Y es que todo aparenta ser tan solo un punto y seguido.
© Conrado Xalabarder, 2005
3.-Temas del disco
1.
Prologue (02:52) Dialogue Performed by Morgan Freeman 2. The Ferry Scene (05:49)
3. Reaction the Country (03:24) 4. The Intersection Scene (04:13) 5. Ray and
Rachel (02:41) 6. Escape from the City (03:49) 7. Probing the Basement (04:12)
8. Refugee Status (03:50) 9. The Attack on the Car (02:44) 10. The Seperation
of the Family (02:36) 11. The Confrontation With Ogilvy (04:34) 12. The Return
to Boston (04:29) 13. Escape from the Basket (09:21) 14. The Reunion (03:16)
Dialogue Performed by Morgan Freeman 15. Epilogue (03:11)