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CRÓNICA DE MOSMA: VIDEOJUEGOS (Y II)

17/09/2021 | Por: Conrado Xalabarder
CRONICAS

TRIBUTO A LA MÚSICA DE VIDEOJUEGOS (y 2)

Crónica de Rafael Álvarez Martínez

(primera parte)

7. Juegos de guerra. Por Óscar Senén. (Gears of War 2)

Una atmósfera de soledad nos invade de repente. Una soledad profunda, casi de las profundidades del oscuro océano. Intriga. La tropa está nerviosa antes de la batalla. Tiene dudas. La flauta nos avisa de pronto. Algo está pasando ahí fuera. Atentos. Una calma tensa que precede a la batalla se escucha ahora en la orquesta y de repente un crescendo nos presenta el nuevo entorno. El ritmo se apodera de todo y suena a esa música del cine negro americano de los 70. La guitarra nos canta el tema por fin. Ahora ya sabemos a lo que nos enfrentamos. Está delante de mí el enemigo (la trompa), la orquesta repite hipnóticamente una y otra vez casi hasta la locura. La calma vuelve y nos detenemos para tomar aire y pensar una táctica de ataque. Pero de nuevo el tema épico se repite decirte que el enemigo está cerca. Este es el momento. La guitarra canta el final del juego. La trama se complica. Todo crece. Es épico. La trompa repite el tema y las trompetas se unen a la tropa hasta el final. Este es el momento. Ya están aquí.

Realmente conseguido el efecto de avanzar constante del juego. La tensión y la incertidumbre de la situación de la batalla se ha hecho presente a la perfección. ¡Enhorabuena Senén!

  • Bloque 2. Fin de la anomalía. Versiones reales de piezas originales. (Estrenos mundiales)

8. The Season of the Warlock. Por Carlos Martín Jara.

La orquestación de Martín Jara es magistral haciendo que suene mucho más grande de lo que por número de instrumentos debería ser. La música es aterciopelada y fluye fácil por la sala. Todo está en su sitio. Nada falla. Es casi magia transfigurada en música.

A lo largo de la pieza aparecen multitud de sentimientos encontrados y, como si de un desfile se tratara, quedo maravillado por la atmósfera que recrea. De pronto, el carácter cambia y el ritmo marcado se apodera de todo. Es como si anunciara de la proximidad de un ente, un ser, que poco a poco se va acercando. Los graves en las cuerdas nos intrigan y los agudos nos dicen quetodo puede cambiar, nada está seguro. Pero las armonías que nos rodean de nuevo nos transportan al clasicismo, alromanticismo y al barroco de un salto. Un todo en uno. Genial Martín Jara.

9. Reventure. Por Daniel Parejo.

Música alegre y juguetona con ritmos asincopados nos dice que caminemos hacia adelante sin detenernos para nada. Pero de improviso un nuevo tema nos avisa de que no todo es felicidad y júbilo. Ten cuidado hay un peligro esperándote. Un vals del destino en el que nunca sabes qué te puede suceder. Los instrumentos de la orquesta indican una salida. Concretamente, las cuerdas y la flauta nos lo muestran. Pero el destino es caprichoso y de nuevo vuelve el ritmo marcado que nos confirma que el juego se puede complicar en cualquier
momento.

Una obra épica con un final en crescendo apoteósico. Muy acertado Parejo.

10. Call of the Sea. Por Eduardo de la Iglesia.

El misterio de toda la orquesta contrasta con la brillantez de la cuerda y la flauta que nos sumerge en un mundo mágico de colores resplandecientes. La profundidad e infinidad del mar se recrean con unas armonías enormes de toda la orquesta. La marea de armonías amplias que anticipa una tormenta. El mar fluye gracias a las trompetas y el resto de metales graves. Las olas que van y vienen. Si cierro los ojos parece que casi puedo captar el olor asalitre del agua.

En el tema central las cuerdas en contrapunto responden al violín que nos acerca un canto de sirenas que nos evocan sentimiento, recuerdos de tiempos pasados, tantas travesías por el ancho mar. Y las aguas vuelven a su cauce y la
serenidad llega de nuevo con acordes pausados y amplios. El tema toma fuerza y cambia para afianzarse en los metales. La melancolía ahora es esperanza y determinación. Sencillamente precioso. El príncipe Kalendar de N.Rimski-Kórsakov (1844-1908) nos viene a visitar.

11. Blasphemous. Por Carlos Viola.

El tema principal se nos muestra desde el principio. Está claro. Es evidente. Las normas del juego son estas y hay que cumplirlas. La melodía viaja por las cuerdas con un carácter trágico que es interrumpido por el golpe del gran bombo que nos avisa de que algo está pasando. No sabemos aún qué, pero algo se aproxima. La soledad se apodera del todo y llega a ser tan bello el momento que es casi romanticismo puro. Pero la caja inicia el final del camino. Vuelve el dolor y el piano canta, casi llorando y las notas que surgen de su interior son como lágrimas en la lluvia. Se pierden en la inmensidad del todo y la orquesta le contesta con unas armonías que lo abrazan para sacarlo de esa soledad tan vacía. Puede haber esperanza, dicen los violines. La victoria está cerca y el final será épico. Ha merecido la pena tanta soledad y dolor. Todo suena grandioso.

12. Knack II. Por Anthony Willis.

Música épica con una orquestación magistral de Willis que emplea los recursos recordando a los grandes compositores del romanticismo tardío Gustav Mahler (1860-1911) se me asemeja por momentos. Anton Bruckner (1824-1896) en otros. Los grandes compositores que son la inspiración de la música de Hollywood en sus inicios. La orquesta canta al unísono. Todo está en su sitio y aparece una melodía oriental que es el epílogo de la pieza.

13. Fornite. Por Anthony Willis.

Esta pieza la divide Willis en cuatro secciones bien diferenciadas. La primera de estas secciones comienza como si de un amanecer se tratara con el cello cantando en solitario que nos informa de una nueva misión. Es una nueva partida más, pero es ahora el momento clave. Y el bombo marca el paso firme que hay que tener en la partida. De nuevo como en la pieza anterior, consigue un sonido hermoso con las cuerdas. La trompa recuerda que todo debe cambiar dentro del fragor de la batalla que es una marcha hacia adelante sin retorno. Un ostinato sin fin que emula los niveles del juego que se van sucediendo encadenados ejemplificando en este que la dificultad crece junto a la intensidad de la sonoridad de la orquesta. Y, por fin, una marcha triunfal hacia la victoria con un motivo rítmico muy claro remarcado con un tresillo en el segundo tiempo del compás de cuatro tiempos reafirma la tensión de la música para que el jugador sepa que ya falta poco para conseguir su objetivo en la misión. Una orquestación preciosa con momentos de un cantabile apasionante. Willis, para mí tu obra es una victoria. You are the winner!

  • Bloque 3. Epílogo corrupto.

Bis. ¡Esparta!. Reimaginando Halo 2. Por Luc Suárez y Javier Bayón.

Una guitarra distorsionada lanza glissandos máximos a nuestra cara. Nos reta a seguir escuchando como marca el camino a seguir por toda la orquesta que hace suyo el ritmo y lo expande por la sala, haciéndolo enorme. En el fragor de la batalla el caos se apodera de la vida y la orquesta es un caos ordenado con acordes densos. La batería aparece para acelerar el tempo y la guitarra grita desde el caos ordenado. Todo fluye con dureza, fuerza, innegable destino.

Ya estamos cerca del final de la contienda y los metales remarcan el tema principal aún con más fuerza elevándolo por encima de nuestras cabezas y atravesando nuestro pechos como si de una onda expansiva se tratara explota ante nosotros en un crescendo que infinito. GAME OVER.

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Para finalizar esta crónica me gustaría agradecer a la organización el buen gusto a la hora de elegir a los compositores que han participado, pero solo me hubiera gustado que la participación femenina hubiera estado presente también. No entiendo porqué en un programa de catorce obras en ninguna aparece el nombre de una compositora. No quiero con ello desmerecer a los presentes, ni mucho menos todo lo contrario han sido dignos representantes del gremio. Pero si es verdad que después del concierto del día 2 en el que se dedicaba a las mujeres habría sido de una gran normalidad el haber incluido a compositoras. En última instancia, me gustaría reconocer la labor de la orquesta y del director que han realizado una interpretación simplemente magistral con una afinación y expresividad como hacia tiempo no escucha el que escribe. Además, teniendo en cuenta que su número no era muy elevado y conseguir el sonido que nos regalaron se hace harto difícil.

Si mis palabras no coinciden con la visión que de estas obras tienen sus creadores decir que la belleza de la música está en que se recrea en la mente del que escucha.

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