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CINE VERSUS VIDEOJUEGOS

26/03/2018 | Por: Conrado Xalabarder | 3 comentarios
DEBATE

A propósito del editorial Goldsmith ya está muerto se han producido reacciones tanto en la página de MundoBSO en Facebook, como en el Club MundoBSO, también en FB. En este foro, nuestro amigo y colaborador Ignacio Marqués Cuadra ha comentado esto:

Más allá de si Goldsmith sigue vivo o no en la música actual que se hace para el cine, Ignacio pone encima de la mesa algo que creo que es muy importante: ¿hay en la música para videojuegos mayor espacio para la creatividad y la personalidad, allá donde el cine comercial, el blockbuster, está encorsetado en unos patrones meramente comerciales e industriales? Porque el solo hecho que mencione que Goldsmith sigue vivo en las bandas sonoras de videojuegos es muy significativo.

¿Se hace mejor música en videojuegos que en las películas blockbuster actuales? ¿Hay mayor margen de acción, y mayor libertad creativa? ¿Por qué? Yo no soy experto en música para videojuegos porque no soy jugador, pero creo que es bastante evidente que el nivel actual en el cine blockbuster es muy mediocre, y de ahí el editorial. El propio Ignacio Marqués me explica -y nos anuncia- que 2018 va a ser un año fantástico en músicas para videojuegos. De momento ya tenemos en MundoBSO dos en 2018 que tienen una nota de 8: Kingdom Come: Deliverance y Ni No Kuni II: Revenant Kingdom, y aún ninguna banda sonora de película tiene esa puntuación, auque este dato y a estas alturas del año no es relevante.

No sé cuál puede ser la respuesta que explique por qué en filmes de altos presupuesto las músicas sean muchas veces (demasiadas veces) tan insignificantes, y que el nivel en las músicas de videojuegos (también de altísimos presupuestos) esté tan alto. Es posible que una de las respuestas sea que quienes financian -los que mandan- los videojuegos sean conscientes que la música forma parte de la experiencia sensorial en el juego, mientras que los ejecutivos de la industria cinematográfica no lo tengan en cuenta. Y de ahí que cada videojuego tenga que ser único, excepcional, diferente, y esta virtud no resulte determinante en el cine comercial. Algo, por supuesto, que es rechazable.

Otra explicación sería el concepto industrial del cine (una película tras otra) frente al más artesanal en el videojuego, o que la música esté de buen principio en el proceso de creación del juego y en el cine se piense en ella con todo hecho y solo para rellenar.

Pero lo que parece poco discutible es que la música en los videojuegos está ganando los afectos que pierde la música de cine. De este tipo de cine, hay que matizar.

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Usuario: Mikel C.G Siw
Fecha de publicación: 27.03.2018
Aunque hace algunos años que no le doy a los videojuegos, siempre recordaré las innumerables horas de diversión que me han brindado en el pasado. De hecho, tengo cientos de partidas grabadas en vídeo y en altísima calidad, capturadas con el programa "Dxtory", y me gusta revisar algunas de ellas de vez en cuando y revivir, en cierta manera, la experiencia. Salvo algún flirteo esporádico con las consolas, yo siempre he jugado con el Pc, algo de lo que me siento orgulloso... y hasta el último euro que me he gastado en tarjetas gráficas y módulos de memoria ram ha merecido la pena; pues ello me ha permitido ejecutar los videojuegos a una calidad descomunal.

Los videojuegos, además de un ocio apasionante, son arte, arte digital. Y siempre lo han sido. No obstante, por las limitaciones tecnológicas del pasado (hablo de los orígenes del videojuego) los desarrolladores no podían exprimir al máximo sus capacidades, lo que daba como resultado unos videojuegos en exceso simplones y algo infantiles. De ahí el prejuicio erróneo de creer que esto es sólo para niños. Quizás al principio sí que fue así, pero con el paso de los años y el avance tecnológico, los videojuegos han adquirido una profundidad dramática y narrativa que ya querrían tener muchas películas. Además, son un placer para los sentidos y el alma; por lo jugosos que son visualmente y lo bien tratados que están en lo sonoro. Lo cual me lleva directamente a pensar también en las bandas sonoras. Grandísimas piezas en muchas ocasiones, realmente sublimes e inspiradoras. Los tres autores que señala el ilustrado ignus, por ejemplo, han parido ya varias obras maestras cada uno; unas músicas que se ajustaban perfectamente a los requisitos de cada videojuego y trascendían más allá de la pantalla, aportando infinidad de matices y colores. Partituras eternas, con unas ediciones discográficas espectaculares en la mayoría de los casos.

En muchas de las películas (no en todas) más comerciales de la actualidad se ha perdido gran parte de la frescura, de la magia. Y la culpa es de los compositores mediocres que los productores contratan para componer las bandas sonoras. El talento de estos tipos es limitadísimo y no conocen (por su ineptitud, precisamente) las capacidades de la música. En una película, además, la música debe ir acorde al movimiento, ajustada a la acción, y ninguno de estos compositores fétidos podrán jamás escapar de su marasmo creativo.

Se podría decir, aunque no siempre es así, que un videojuego ofrece más libertad al compositor, más posibilidades, y si éste sabe lo que se hace aportará con su música elementos y sensaciones que son necesarios para que el videojuego sea plenamente disfrutado y comprendido.

Puedo hablar de buenas películas y malas películas, y también de buenos videojuegos y malos videojuegos. Y es que en la obra de Dios hay de todo. Pero el tema ahora no es ese, sino... ¿dónde hay más manjares musicales? ¿en el séptimo arte o en el arte digital? Yo diría que depende de cómo se mire. Y no se trata de si el film o el videojuego es bueno, mediocre o malo. Independientemente de lo que sea, ahora estoy hablando de la banda sonora. Y como en todo en esta vida, el contraste vuelve a estar presente aquí. La tristeza, por una parte, de asistir a tantas ocasiones perdidas en el cine por músicos dementes... contrastada con la alegría de ver cómo en los videojuegos se componen auténticas genialidades, elegantes, vigorosas, de una autenticidad pura.

El talento ausente en el cine no ha desaparecido. Sólo se ha mudado de un arte a otro.
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Usuario: (ignus) Ignacio Marqués Cuadra
Fecha de publicación: 27.03.2018
Creo que es importante lo que planteas, Conrado, y es un tema interesante sobre el que reflexionar. Es un hecho que en los videojuegos hay actualmente muchísima más creatividad y libertad para hacer las cosas bien, en comparación con las bandas sonoras de los blockbusters. Solo con comparar las bandas sonoras de las adaptaciones cinematográficas de videojuegos que se han hecho últimamente (Warcraft, Assassin's Creed, la recientísima Tomb Raider...) con las de los juegos originales vemos que efectivamente hay mucha más creatividad, originalidad y buen hacer en la música de videojuegos.

El otro día leí un artículo en el que entrevistaban a Bear McCreary acerca de la banda sonora que ha hecho para el videojuego God of War, que sale el mes que viene y que creo que va a ser otra BSO colosal. El artículo decía que le ha dedicado casi cuatro años de trabajo y de las palabras del propio McCreary se deduce que le han dejado hacer lo que le ha dado la gana:

“I researched Nordic folk music -- the way it sounds,” says McCreary. “I wanted to communicate something authentic. Rather than using traditional choirs recorded in London or Los Angeles, we went to Iceland. That’s as immersed as I can get into the world of God of War -- going onto these glaciers and experiencing it.”

https://www.billboard.com/articles/news/lifestyle/8256913/bear-mccreary-god-of-war-video-game-score-interview

Y efectivamente creo que la producción de las bandas sonoras en la mayoría de videojuegos que manejan grandes presupuestos es así. Por lo que respondiendo a tu artículo, sí, efectivamente el proceso de creación de los videojuegos es mucho más artesanal que el de las películas (incluso dentro de las franquicias de los videojuegos más comerciales) y además se piensa en la música desde que empieza el desarrollo del juego, hablando siempre en general.

Entrando un poco más en lo de Goldsmith, pues aún habiendo muy seguramente más bandas sonoras con influencia suya en los videojuegos que en el cine comercial realmente no es que sea el tipo de música más recurrente (como decía en FB, más en videojuegos de ciencia ficción de terror como Alien: Colonial Marines, Alien: Isolation o la saga Dead Space, que son probablemente los que más se acercan a su estilo). Pero es que lo bueno de muchos compositores de videojuegos es que han desarrollado un estilo propio, sin necesidad de parecerse a Goldsmith o a Williams. Hay muchísimos, pero destaco por ejemplo a Austin Wintory, Jeremy Soule, Jesper Kyd, entre otros muchos también del lejano Oriente. Son compositores que en casi todas sus bandas sonoras se reconoce perfectamente el sello de cada uno, algo que hoy en día se agradece muchísimo.
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Usuario: Aitor Hachea
Fecha de publicación: 26.03.2018
Sin ninguna duda y hasta ponen más mimo en el guión literario si me apuras
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