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PIXAR SE ANIMA CON GIACCHINO

01/12/2017 | Por: Conrado Xalabarder

Hoy se estrena en España Coco, el 19º largo de animación de Pixar. Es es el sexto al que Michael Giacchino pone música, y aunque Randy Newman aún le aventaja en dos, parece factible suponer que el futuro musical del estudio estará más en la batuta de Giacchino que en la de Newman, un relevo generacional pero que quizás sea también de dinámica. Newman fue a Pixar lo que a finales de los ochenta Menken a la resurrección de Disney: un baluarte fundamental. Toy Story (95), el primer largo, no solo tuvo estupenda música sino también su propia voz en canciones como la mítica You've Got a Friend in Me, que condensaba perfectamente la esencia del filme y el público así lo comprendió. Tanto A Bug's Life (98) como Monsters, Inc (01) también llevaron sendas canciones, los deliciosos ragtime The Time of Your Life y If I Didn't Have You, respectivamente. Por su parte, el primo de Randy, Thomas Newman, elevó si cabe el listón con sus excelentes Finding Nemo (03) y WALL-E (08), tan personales y elaboradas.

La irrupción de Giacchino con The Incredibles (04), y los enormes éxitos comerciales y artísticos también de Ratatouille (07) y especialmente de la oscarizada Up (09) muestran ciertos cambios que convendrá analizar con más obra hecha para Pixar, pero que apuntan a un ligero mayor acercamiento de la música al público, manteniendo la esencia sinfónica y el compromiso artístico con el resto de la película, pero con el objetivo de hacer algo más partícipe al espectador, implicarlo más emocionalmente de lo usual a la vez que la música sigue siendo empleada para narrar. Salvo Toy Story, y quizás WALL-E, ¿qué músicas de las películas de Pixar recuerda realmente el público? Si lo preguntásemos, probablemente en las respuestas saldría más veces Giacchino que el resto de compositores juntos, no solo los Newman.

Tanto Finding Nemo como WALL-E, por ejemplo, se apoyan en temas principales muy retentivos que se aplican sobre sus personajes, los explican y matizan y sobre todo conectan al espectador con el alma de un pez y de un robot que es bien feo pero que se hace entrañable gracias a su música. Es el cometido más importante de un compositor en el cine, el de meter al espectador dentro de la película. Pero son músicas -también las de Randy Newman, exceptuando al menos de modo claro Toy Story- que se quedan más bien dentro de la película y que ni se expanden fuera ni atrapan al espectador, aunque funcionen como el mecanismo de un reloj. Sí sucede, claramente, con el enfático tema principal de The Incredibles, que incluso más que explicar se dedica a implicar (al que ve a la película), y especialmente en Up, con música que es narrativa y sobre todo muy emotiva, tal y como demostré en los dos capítulos de Lecciones de Música de Cine que le dediqué. De alguna manera -y así pasa con los temas principales de The Incredibles, de Up y en menor medida de Inside Out (15)- las músicas buscan atrapar al espectador para que se sienta participe activo en aquello que evocan: formar parte del equipo con superpoderes, volar con la casa o asumir como propias todas las emociones de una niña.

El cambio -si se confirma con el tiempo- sería pasar de que el espectador encuentre la música en la película a que la música fomente tener un encuentro con el espectador, aunque al final el espectador acabe entrando igualmente en la dinámica narrativa y emocional de la música. La diferencia es hacerlo fácil e inmediato (Up) o algo más elaborado y paulatino (WALL-E) En cualquier caso, este cambio implica una mayor simplificación en las melodías y una estructura de temas más básica: a más sencillez, más facilidad para que el espectador conecte. En Coco, curiosamente, se renuncia a eso a pesar de contar con un tema principal que reúne todas las características para lograrlo, pero es porque se delega esa función a una canción, como sucedió en Toy Story, si bien aquí no es firmada por Giacchino sino por Robert Lopez. Pero de no existir esa canción (que es de importancia narrativa) la música funcionaría en esa dirección. Habrá que ver si con Giacchino, los filmes Pixar buscan animar al espectador a ser participantes más activos en sus películas, incluso a costa de bajar algo el listón de la complejidad musical.

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