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HAY QUE PAGAR A LOS MÚSICOS

07/12/2018 | Por: Conrado Xalabarder

Un e-mail torpemente reenviado ha puesto a la Film Symphony Orchestra (FSO) en el ojo del huracán, cuestionando su manera de proceder y su ética. Un trompetista respondió a una oferta para participar en el concierto-homenaje a John Williams tocando la pieza Summon The Heroes. A su pregunta sobre honorarios, se le dijo que el pago serían tres entradas para el concierto y poder disfrutar del espectáculo de luces y música de FSO (sic) El candidato expresó su indignación y se le dijo que lamentaban que la propuesta no encajase con sus expectativas y que se le tendría en cuenta para futuros proyectos. En una respuesta interna erróneamente enviada también al trompetista, el director musical había dado esta instrucción: le dices que lamentamos que no encaje la propuesta en sus expectativas. Que le tendremos en cuenta para futuros proyectos (...) obviamente no le llaméis. Ni ahora ni en un futuro.

Las capturas de pantalla se publicaron en las redes sociales y la indignación creció exponencialmente. Yo mismo me sumé a ella y el asunto fue noticia en el portal eldiario.es, que recogió explicaciones de la empresa. Yo, creo que también el trompetista e imagino que mucha gente, nos equivocamos en el punto de partida: la apariencia era la de la típica oferta de trabajo a cambio de prestigio, de currículum o de posibles colaboraciones futuras con las que tantos aprovechados se benefician de quienes buscan una puerta que se les abra. Lo hemos visto, nos hemos indignado con ellas, y este parecía ser el caso, intolerable viniendo de una empresa de gran éxito. Pero no era una oferta de trabajo, sino una oportunidad, según indica al diario la propia empresa. Algo así como sube al escenario, recita estas frases, siénte como un actor en nuestro espectáculo y vive esta maravillosa experiencia. Proponer esto no es ilegal, y como no lo es FSO no ha cometido fraude de ley.

Ahora bien, ¿es lo adecuado siendo un evento donde las entradas no son precisamente baratas? ¿no merece el público -¡y John Williams!- la interpretación de un músico profesional y no de un estudiante de conservatorio? Desconozco si al participante, dado que no se le paga con dinero, al menos se le reconoce su mérito explicando al público su esfuerzo generoso de horas de ensayos para ser partícipe en esa fiesta donde no él, sino otros, sí van a ganarlo...

Aunque no sea ilegal, sí es dudosamente ético: no estamos ante un evento de beneficencia o sin ánimo de lucro. La FSO ingresa mucho dinero y no veo la razón para no remunerar justamente a quien participa con su talento. Dar unos honorarios justos no debería ser un problema para las arcas de la FSO, y ofrecer la experiencia de subir al escenario a ser un actor en nuestro espectáculo debería hacerse saber a un público que abona entre 40 y 50€ por entrada.

Hay trompetistas profesionales y en cualquier caso nadie debería trabajar a cambio de un saco de arroz no tratándose, insisto, de un evento solidario o sin ánimo de lucro. Es algo que lamentablemente también está muy extendido en la creación para el cine, y sobre lo que habrá que escribir a menudo: compositores a los que se pide música para las películas a cambio de futuribles; o incluso compositores que trabajan en cortometrajes donde nadie cobra... pero que cuando se cobra (por algún premio en algún festival) nadie se acuerda de ellos.

Los músicos deben ser pagados con dinero, la música no es gratis ni debe siquiera tener la apariencia de que puede obtenerse gratuitamente allá donde otros sí van a beneficiarse económicamente de ella. Y menos haciendo pasar por oportunidad lo que es un trabajo, con todas las letras. Ni en conciertos ni en películas. Es inaceptable.

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