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ZIMMER MERECE GANAR EL OSCAR

02/03/2018 | Por: Conrado Xalabarder

Pero no lo ganará. Será una sorpresa que la estatuilla no se la lleven Desplat o Greenwood, al que algunas quinielas dan como posible triunfador. Pero tengo razones para sostener que Hans Zimmer merece llevarse el Oscar y voy a argumentarlas en un editorial que es oportuno pues es este domingo cuando se dan los premios, pero que también tiene vocación provocadora.

Los Oscar no son los Grammy. Es el título de un editorial que publiqué recientemente y al que hoy debo remitirme:

No se premia un CD y mucho menos la trayectoria de un compositor: comentarios tipo se merece/no se merece el premio por sus últimos trabajos o lo merece porque es la más bonita son un desprecio a la música de cine como cine.

Y sin embargo, sí es posible que quien haya votado lo haya hecho con una mentalidad más de Grammy que de premio cinematográfico. Si es así, las grandes favoritas deberían ser la exquisita música de Greenwood para Phantom Thread o la impecable maestría melódica y orquestal del siempre maestro John Williams y su apabullante Star Wars: Episode VIII - The Last Jedi. Con mentalidad Grammy, Greenwood o Williams serían ganadores seguramente poco discutibles, por obras que musicalmente están muy por encima de la hermosa pero sencilla The Shape of Water, de la hermosa pero muy sencilla Three Billboards Outside Ebbing, Missouri o de la ni hermosa ni sencilla Dunkirk. Pero los Oscar no deberían ser los Grammy.

Pero puede que no se vote examinando la caligrafía en los pentagramas de una partitura sino con el corazón, y desde la emoción. En otras palabras: por los gustos personales. Que son muy respetables, muchísimo, pero que por principio poco tienen que ver con lo que hay y se cuenta en una película. En todo caso es una opción: esta misma mañana, en una entrevista que me han hecho en la SER, los tres locutores han expuesto cuáles son sus tres bandas sonoras favoritas y me han pedido que elija una: Purple Rain (84), The Mission (86) y La La Land (16) ¿Cuál creéis que he elegido y, sobre todo, por qué?

Si se vota desde la emoción, tiene clara ventaja Desplat sobre los demás: su tema principal es bellísimo, que además expande alegría. También bonita, aunque no alegre sino tristona, es la música de Carter Burwell, y el refinamiento de alta costura musical de Greenwood es grato y naturalmente emocionante. La opción de Williams no es tan universal y transversal como las anteriores, a nivel social, pero la mera evocación de lo que representa y significa le hace ganar puntos a favor. La música de Hans Zimmer es antiemotiva.

El seguidor de MundoBSO sabe lo que opino y cómo opino, y sabe que no cambiaré de parecer: la música debe apreciarse y entenderse como parte de la película que es y como herramienta de comunicación y de narración. La buena música de cine es aquella que es más útil al resto de la película. Si se votara con este criterio, esto es la menos fallida de las candidatas, el Oscar se lo debería llevar John Williams: su creación es impecable, impoluta, sin mancha alguna. Las cuarenta repeticiones del tema principal de Carter Burwell (ver vídeo) podrían tener justificación y funcionar en el filme, pero me parece que responde más a una trampa que a una intención honesta de hacer y contar una película. Todo lo que preocupa a la sociedad norteamericana parece darse cita en Ebbing, Missouri: la marginación social, el racismo, la homofobia, el crimen y violencia, el alcoholismo, la violencia policial y la violencia doméstica, la desprotección, el cáncer, el desempleo... y ahí esta de modo permanente e incansable Burwell para recordarnos que todo es muy triste con una música que finalmente es intrusiva e impostada. Lo es también, pero en menor medida, la música de Desplat, muy presente para remarcar sin aparente cansancio que estamos viendo una película de magia, sentimientos y fantasía... como si no lo supiéramos ya. Y respecto a Greenwood, su música es estética, aporta elegancia y buen tejido al filme, pero tiene poco o nada de narrativa: ¿qué añade de explicación que no esté ya explicado en el resto de la película?. Nada. De la música de Zimmer para la película de Nolan escribí: "pasados esos primeros veinte o treinta minutos (...) comienza a producirse una sobresaturación que acaba por jugar muy a la contra de la pretensiones iniciales y la música deja de ser pesadillesca para empezar a ser un irritante estorbo".

Pero, y con todo lo expuesto, creo que Zimmer merece ganar el Oscar. Williams debería ser el ganador natural, por lo que acabo de explicar, pero nada de original hay en su trabajo, una solventísima recopilación y desarrollo de temas ya conocidos unidos a otros nuevos, aún no consolidados. En cambio, la opción de Zimmer es cuando menos original, diferente a lo usual, atrevida, innovadora y también revolucionaria. Es cierto que finalmente es fallida, pero hay intentos y experimentaciones que merece la pena celebrar y esta sería una buena ocasión.

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