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MundoBSO - EL GRAN VIAJE CON JOHN WILLIAMS (VI)
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Continuamos con nuestro repaso comentado del libro John Williams. A Composer's Life (Oxford University Press, 2025), de Tim Greiving.
It gets to the point where you are writing to satisfy yourself as well as to satisfy the commercial requirements of a movie (...) It's really great that the two things are coming closer and closer together (John Williams).
IN SEARCH OF UNICORNS, 1969-1974 (continuación)
Los últimos años de la década de los sesenta fueron tiempos de cambio y renovación. El éxito monumental de 2001: A Space odyssey (68) o Easy Rider (69) vino acompañado del éxito monumental de sus bandas sonoras, y entre los compositores se extendió el pánico: el uso de músicas preexistentes o de canciones ponían en peligro sus trabajos. John Williams nadaba contracorriente en mares difíciles pero pronto sus colegas le estarían infinitamente agradecidos por revertirlo. Pero antes Williams siguió nadando en mares tradicionales: para hacer Fiddler on the Roof (71), el musical de Broadway, viajó a Tel Aviv para conocer y trabajar con Topol, el protagonista, y ensayar sus canciones. Asimismo, en Jerusalem, estudió en la Universidad música popular y cultura hebrea. La película se rodó principalmente en la antigua Yugoslavia y una de las tareas principales de Williams fue expandir y ampliar la música, que en el escenario contaba con una orquesta de 30 músicos y que ahora debía tener al menos 80. La razón, muy clara: «To broaden it out. In Norman's (Jewison) film, you can actually see the countryside, you can see the Cossacs, and the weight of the horses, and the size of the events, and so on. So There's a trip that has to be made between what's confined in the theater and put into a 70 millimeter, multichannel sound medium... and still be faithfull to the original work» (página 136).
Para trabajar en ella se instaló nuevamente en Londres (en un piso de esta casa), ocupándola durante alrededor de dos años. Visitaron muy a menundo al matrimonio André Previn/Mia Farrow, y Previn le insistía una y otra vez que dejara el cine y se dedicara a la composición concertista. Fueron meses felices pero también difíciles por las depresiones de Barbara: «I think that John didn't know how to reach here during those» (p. 137), afirma Farrow.
Aparte de amplificar la música de la obra escénica, escribió músicas originales para escenas diversas, pero especialmente para el propio violinista en el tejado, que aparece al principio del filme: a pesar de que solo es una silueta y está en la distancia Williams insistió en ensayar con el actor que lo interpretaba para hacer verosímiles sus movimientos, lo que se prolongó durante largas horas. Jewison le dijo que exageraba pues solo se le iba a ver de lejos, en un tejado, a lo que Williams contestó: «I know you. You'll end up with a close-up, and his fingers will be on the wrong goddamn key. All the musicians will know it's a fake» (p. 137)
Paralelamente, y mientras seguía el rodaje en Yugoslavia, hizo la música del telefilme Jane Eyre (70), escribiendo algunos de los temas antes de ver el filme, basándose en la novela e inspirándose en su amor por la música británica. Fiddler on the Roof le reportaría el primero de sus cinco Oscar.
Tras haber trabajado con Mark Rydell en The Reivers (69) volvieron a hacerlo en The Cowboys (72), western tradicional con giro argumental nada ortodoxo para el que escribió una de sus más grandes partituras sinfónicas hasta entonces, rica en temas y con un imponente tema principal. Fue un gran éxito comercial, al que siguió un sonoro fracaso: la tan personal y tan poco convencional Images (72), de Robert Altman, para la que buscando reflejar la dualidad de la protagonista, una mujer que trata de huir de sí misma, hizo uso de unas esculturas de acero y cristal que al tocarlas emitían unos sonidos que quiso incorporar en la música. Dio con el japonés Stomu Yamash'ta, que además de conseguir esas sonoridades buscadas aportó su propia voz, con gruñidos y gemidos que Williams consideró aptos para reflejar la esquizofrenia en la que sería su banda sonora más atípica, atonal y experimental. Comercialmente un desastre pero con nominación al Oscar. En compensación, y ese mismo año, un desastre se convertiría en su mayor éxito comercial hasta la fecha: The Poseidon Adventure (72), de Ronald Neame, nueva nominación al Oscar.
Nuestro comentario: El libro de Greiving pasa un poco por encima de la banda sonora de The Cowboys, que tiene aspectos muy interesantes que comentar. Los explicaré, mostraré y demostraré en un vídeo inminente. Tampoco es mucho lo que aporta respecto al uso de la música en The Poseidon Adventure, más allá de señalar la existencia del poderoso tema inicial y algunos de sus usos posteriores. Adjunto el video que hice con la trilogía de películas de catástrofes, incluida naturalmente la película de 1972.
Los Oscar 1972 fueron, en varios aspectos, muy bizarros: la premiación de un filme de 1952, la descalificación de The Godfather (72), el Oscar mal atribuido a uno de los compositores... todo está explicado en este artículo, que publiqué en marzo de 2020, con vídeo incluido.