Usuario: ignus
Fecha de publicación: 06.03.2014
Hacía tiempo que esperaba que se incluyera esta banda sonora a la web, ya que (además de ser una de mis favoritas) pienso que es todo un logro musical en el campo de los videojuegos, una obra maestra. Jeremy Soule es sin duda uno de los compositores de videojuegos más importantes de dicha industria, pionero en el uso de la orquesta en el género (con la Northwest Sinfonia en “Total Annihilation”, 1997) y creador de titánicas sagas musicales como “Wild Wars” o la que nos ocupa “The Elders Scrolls” (primero en las anteriores entregas, también apreciables: “Morrowind” y “Oblivion”). Componer para un videojuego de rol como “Skyrim” permite al compositor elaborar una obra extensa que en absoluto precisa una estructuración musical de carácter cinematográfico, convencional, o que sea cronológico o lineal, con un orden concreto y unos límites de espacio y tiempo. Y esta es una de las bondades que permite el género de videojuegos y no el cinematográfico. En el caso de “Skyrim”, el jugador interpreta un personaje con absoluta libertad en un escenario limitado pero inmensamente amplio, variado y complejo, donde Jeremy Soule lo construye musicalmente con gran definición, dotándolo de vida, emociones y sentimientos en todo momento. El videojuego se ambienta en un espacio cultural ficticio, similar al nórdico, donde la música siempre es coherente con este contexto. El tema principal (Dragonborn) de la saga, que apareció por primera vez en “Morrowind” y evolucionó en “Oblivion”, ahora adquiere un tono épico, con voces masculinas, como si fuera un canto de guerra vikingo, que encima se corresponde con el lenguaje de los dragones en la mitología del propio juego. Tiene una versión muy épica para las batallas importantes (One They Fear) que es un tema realmente impresionante, el más potente de la banda sonora, y otra variación más mística (Sovngarde) como si fuera cantada por monjes. Por otro lado, el resto del score, que es fundamentalmente música ambiental, cobra interés especialmente por el carácter que tiene según el lugar en el que estemos. Es decir, para un bosque, un río, una montaña o una pradera la música será muy evocadora, a veces imponiendo el poder de la naturaleza que nos rodea (From Past to Present, Unbroken Road, Dawn, Far Horizons…), para una fortaleza en ruinas la música es decadente (Imperial Throne, Towers and Shadows), para una ciudad es más dinámica con reminiscencias de la música (The City Gates), para un lugar sagrado es mística (Dragonsreach, Standing Stones) y para el combate es épica (Tooth and Claw, Steel on Steel, Blood and Steel, Watch the Skies). Algunas melodías de esos temas ambientales se han desarrollado de Oblivion y son en su totalidad muy elaborados. También es destacable que el 90% de la banda sonora está hecha con orquesta virtual, sólo se grabaron los coros y algunos instrumentos, el resto está totalmente diseñado por Jeremy (también es pionero en diseñar instrumentos virtuales) y por ello no se nota prácticamente diferencia de una orquesta real como sí ocurriría con cualquier sintetizador, midi o similar, y tal vez ello contribuye a que toda la obra suene a pura magia. Me encantaría comentar uno por uno todos los temas de los cuatro discos de la edición, porque creo que todos los temas tienen su propio interés y encanto, y realmente me fascina este score, lo considero además de un paradigma de la música de videojuegos, un derroche de talento, sentimiento y emoción propio de un genio de la música. Un score que cuando pongo el primer disco de mi edición física, firmada por el propio Jeremy, termino en el cuarto disco y se me ha pasado toda la tarde, pero habiendo disfrutado como no lo hago con cualquier otro score. Este es muy especial y Jeremy es un maestro desde que compuso esta magnífica obra.
Responder