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MundoBSO - MIS PRIMEROS TIBURONES
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¿Cuándo fue la primera vez que sufriste el ataque del tiburón de Spielberg y de Williams? Y si sobreviviste, ¿qué insensatez te ha llevado a meterte una y otra vez en el mar de la película para, oh sorpresa, volver a ser atacado? Tal día como hoy, pero hace nada menos que cincuenta años, se estrenaba Jaws (75) en Estados Unidos. Un clásico instantáneo que nos ha visto envejecer a todos pero que no ha envejecido absolutamente nada. Un milagro del Séptimo Arte con varios responsables: naturalmente Steven Spielberg y John Williams, pero también el prodigioso trabajo de montaje de Verna Fields, el cuarteto creador de los efectos sonoros (Robert L. Hoyt, Roger Heman Jr., Earl Madery y John R. Carter), los productores Richard D. Zanuck y David Brown y por supuesto esos actores superlativos que fueron Robert Shaw, Roy Scheider y Richard Dreyfuss. De todos los mencionados solo Spielberg, Williams y Dreyfuss siguen vivos, pero a todos ellos les sobrevivirá, y por generaciones, una película emocionante desde el primer hasta el último fotograma.
Siendo preadolescente, con 11 años, fui al estreno de la película en el cine Bosque de Barcelona con algunos compañeros del colegio, y recuerdo vivamente la experiencia como terrorífica. Al día siguiente repetí con otros compañeros en el cine Urgel, una espectacular sala de cine lamentablemente ya cerrada. Fue otra experiencia: el placer à la Truffaut de ver sufrir a la sala entera llena a reventar de gente gritando de terror en momentos que yo ya sabía que esos gritos se iban a producir. Una experiencia inolvidable. No tengo recuerdo alguno de despertar sexual en aquellos tiempos, seguramente sería inexistente, pero recuerdo el placer inmenso que me dio descubrir Jaws. Yo no era consciente de la relevancia de la música y ni sabía siquiera quién era John Williams, aunque ahora sé que sin percatarme siempre estuvo conmigo, y en el Urgel, en mis primeras experiencias terroríficas con el cine, pues siendo aún más niño tuve miedo con The Poseidon Adventure (72), con The Towering Inferno (74) y con Earthquake (74), que estas fui a ver con mi familia. Miedo yo y, creedme, miedo los mayores que llenaban el Urgel . Eran otros tiempos, y fueron tiempos maravillosos.
En aquellos años una película podía mantenerse en cartel, en el mismo cine, hasta uno o incluso dos años, hasta que la copia de la película ya no daba más de sí. Creo recordar que Jaws estuvo un año largo desde su estreno en España en diciembre de 1975, y la debí ver un par de veces más. Y desde entonces, ya he perdido la cuenta. Me gusta muchísimo la escena nocturna de la primera víctima, y he vuelto varias veces a ella con la promesa de solo ver esa parte, pero las más de las veces me quedo hasta el final. Jaws es cine con mayúsculas.
Cincuenta años después la música de John Williams sigue siendo una obra maestra a la que no ha dañado en nada el paso del tiempo y una lección de cine con mayúsculas. Cincuenta años después, desde ciertos ámbitos de la musicología, se siguen escuchando desprecios tipo es un plagio de Stravinski, de musicólogos que no han entendido absolutamente nada de lo que Spielberg y Williams pretendieron (y citar al maestro ruso fue, precisamente, deliberado). Eso sí, ninguna de las voces críticas ha sido capaz de proponer un plan B que mejore el resultado. Ninguna.
Estoy completamente seguro que no hay persona cinéfila que no pueda recordar el primer momento en que se metió o lo metieron en el mar para nadar con el tiburón de Spielberg y de Williams. Forma parte de nuestras vidas. Así de grande es.
PD: A propósito de su secuela hice este vídeo donde explico, muestro y demuestro la dimensión de esta suprema obra de arte que sigue siéndolo cincuenta años después. Sirva de mi emocionado homenaje y mi más emocionado agradecimiento.