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Continuamos con nuestro repaso comentado del libro John Williams. A Composer's Life (Oxford University Press, 2025), de Tim Greiving.
In the exercise of what I do, a lot of things get neglected. Music consumes your life (John Williams)
En 1951, en plena guerra de Corea, John Williams se enroló en las fuerzas aéreas, siendo destinado en Tucson (Arizona) y asignado en el servicio médico, de donde con mediación de su padre -ý probablememente también de Bob Hope- fue trasladado a la banda musical. Pudo compatibilizarlo con estudiar en la Universidad de Arizona con el compositor y teórico Arthur Olaf Andersen y asistió a un concierto de Leonard Bernstein, en la misma Universidad. Luego pasó dos años de servicio en la provincia canadiense de Terranova y Labrador, donde se formó en orquestación para banda, leyó el libro Underscore, de Frank Skinner, participó en conciertos también en Islandia y Groenlandia y siguió profundizando en los soviéticos que tanto admiraba: Prokofiev, Shostakovich o Rachmaninoff. Salvo un viaje a bordo de un bombardero B-25 nunca estuvo realmente implicado en las acciones del ejército estadounidense.
En enero de 1953 vio la película The Quiet Man, de John Ford: «it was one of the first scores that turned me on to the idea of writing music for the movies» (página 61). En verano de ese mismo año, tras un concierto, una productora de cine germano-canadiense le encargó la banda sonora de un corto documental del gobierno de Terranova y Labrador, You Are Welcome (Oliver L. Vardy, 1954), con música basada en temas folk del lugar, lo que le valió aparecer a página completa en un artículo del diario local The Beacon, el 27 de agosto de 1954, con una foto suya al piano y el título Airman Composes Way to Movie Musical Career y con este primer párrafo:
«Some day the words Music By Johnny Williams will flash on your local theater screen»
Ese mismo verano fue trasladado a una base en Riverside, derca de Los Ángeles, donde siguió tocando en una banda militar pero también en locales, tomó lecciones de orquestación de Mario Castelnuovo-Tedesco, aunque brevemente, y se familiarizó con la música de Aaron Copland, Paul Hindemith, Benjamin Britten, Erich Wolfgang Korngold y George Antheil, a quien conoció y con quien coincidió en varias ocasiones. Pero fue su encuentro con la pianista rusa Rosina Lhévinne lo que marcó un importante cambio de rumbo: profesora de piano en la Juilliard de Nueva York, tras una audición y al recibir su aprobación, Williams compartió un apartamento en Nueva York con un amigo de su etapa en las fuerzas aéreas, alquiló un piano y tomó clases particulares con Lhévinne. John Williams nunca se inscribió en la Juilliard ni de hecho se graduó en conservatorio alguno. Para pagar su estancia tocó en clubs y hoteles, trabajó para el cantante Harry Belafonte a la vez que iba a escuchar a leyendas como Miles Davis, Duke Ellington o Count Bassie. Ya de regreso a Los Ángeles, donde siguió sus estudios con Lhévinne, pues también daba clases allí, ella le acabó sugiriendo que se dedicara más a la orquestación y composición y menos al piano, pues no veía que pudiera tener gran futuro con el instrumento.
Barbara Ruick. Williams y ella eran íntimos amigos desde los años del instituto. Ruick estaba haciendo carrera como actriz en televisión y cine. Se casó con el actor Robert Horton en 1953, pero su relación con Williams -que nunca había estado con una mujer- era cada vez más íntima, hasta que quedó embarazada de él estando casada. Eso derivó en un divorcio y matrimonio express en 1956 en Chihuahua (México), dado que era algo que no podía hacerse en California pero el estado sí reconocía el nuevo matrimonio celebrado fuera del país. Fue un matrimonio entre dos viejos amigos: «we knew each other so well that it wasn't like we were starting at the beginning of our relationship. It was just a continuation» (p. 71).
- LOVE THEME, 1957-1968 (parte I)
Este capítulo arranca con una descripción que hace su hija Jenny, psicoterapeuta, del carácter de su padre, a quien define como extremadamente sensible, tanto que levantó a su alrededor un gran muro para protegerse de la dureza del mundo. En situaciones difíciles ese muro se ha interpuesto no solo con sus amigos sino también con su familia, siendo especialmemente complicado para Barbara, pues sentía que su marido no estaba siendo cercano y accesible emocionalmente, pero el amor de John Williams por Barbara desde que tenía 15 años fue equivalente a su amor por la música, y la necesidad de asentarse profesionalmente para hacer frente a la inminente llegada de su hija ayudó a que se abriera al entorno del cine para conseguir trabajo. Así Barbara pudo desplegar su red de contactos sociales y gracias a ella él conoció a Alfred Newman pero sobre todo a su hermano Lionel, diecisiete años mayor y que se convertiría no solo en su mentor en el cine sino en su más querido e inseparable amigo. John Williams tenía entonces 24 años, el 3 de enero de 1957 nació Jennifer Williams y la necesidad de tener ingresos en casa se hizo súbita, acuciante y urgente. Y el audiovisual iba a resultar el medio para paliar esa gran preocupación.
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