El compositor aplicó una marcha triunfal, como tema principal, de puro estilo británico, imponente y arrogante, que acompasaba el avance de la infantería. Lo completó con magníficas recreaciones musicales de fiestas, así como cánticos y danzas zulúes, con la utilización de los instrumentos étnicos y voces negras, y también música lírica y dramática. La escribió en una década, la de los setenta, en la que sufrió una seria crisis profesional. Pero no creativa.
