Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia y nuestros servicios, analizando la navegación en nuestro sitio web.
Si continuas navegando consideraramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información en nuestra Política de Cookies.

Cerrar

THE LARGEST SITE OF FILM MUSIC REVIEWS IN THE WORLD! 16 YEARS ON INTERNET
23.475
BANDAS SONORAS
4.722
COMPOSITORES
5.324 OPINIONES DE USUARIOS
SÍGUENOS
USUARIO
 

EDITORIALES

CONÓCEME
CONSULTA ANTERIORES
ARCHIVO

LA COMPETICIÓN SONORA

17/11/2017 | Por: Conrado Xalabarder

El filme Justice League, que se estrena hoy en España, evidencia lo poco que importa la música en la industria hollywoodiense, más allá de necesitarla para llenar huecos y combinarla con sonidos. Porque en el caso concreto de este filme, y no es el único, toda la música de Danny Elfman ha quedado relegada a permanecer en casi todo momento supeditada, por debajo y también por detrás de los efectos sonoros, absolutos protagonistas en el oído del espectador.

En una película, cada escena con música genera una competición sonora con el sonido, incluyendo diálogos. Debe buscarse un equilibrio que no impida que la expresividad de la música llegue al espectador si se ha concebido para que le llegue. Si un efecto sonoro oculta un matiz musical que lo explica todo, no pasa nada por rebajar o incluso suprimir ese efecto sonoro: a este asunto le dediqué un artículo en el Ágora, ¿Oír o escuchar?, al que me remito.

Los efectos sonoros son muy importantes, pero la música también, y más si se quiere emplear -como generalmente es el caso- para entablar algún tipo de comunicación con el espectador. Si repasamos la saga Star Wars o de Lord of the Rings encontraremos escenas devocionadas al sonido y con la música en segundo plano, y también escenas donde sucede lo contrario. Todo depende de cuándo, cómo y por qué se le dan las riendas de la escena al compositor: el sonido genera impresiones, pero la música transmite emociones y sobre todo aporta explicaciones, y es por ello fundamental saber sacrificar para favorecer y así beneficiar a la película. En Justice League la esforzada y bien producida creación de Elman no solo ha sido colocada, como ya he comentado, supeditada casi por completo a los efectos sonoros, sino que ni siquiera ha habido espacio para que el tema principal aparezca en el filme, ni en créditos finales, reservados para el contratema pero tras una horrible canción. Por otra parte, los temas de referencia de Batman, de Wonder Woman o de Superman son empleados como cita y no dramáticamente, al menos de modo significativo y perceptible al espectador. Por contra, los efectos sonoros son apabullantes y espléndidos.

La decisión final ha sido favorecer las impresiones muy por encima de las emociones y de las explicaciones que podría aportar la música. ¿Por qué hacerlo así? La música, si está bien hecha, es valentía para con el resto de la pelicula y es respeto al espectador, pero sobre todo activa el cerebro. Por el contrario, los espectadores no procesan el sonido, ni necesitan hacerlo: basta con que el oído reciba la impresión de su impacto. Pero la música siempre conlleva un proceso, más o menos elaborado, que necesita de una implicación del espectador, sea activa o pasiva, sea racional o solo emocional, que reclama cuando no exige su atención, incluso en el plano de la inconsciencia.

El sonido es una apuesta segura de efecto inmediato y la música una operación siempre de riesgo que exige un proceso de asimilación. Cuando se opta por no darle el rol habitual a la música es porque se tiene miedo y porque no se respeta al espectador cuando se le reduce a ser un sujeto pasivo al que poder bombardear con impresiones sonoras pero sin explicaciones musicales que hagan trabajar su cerebro. Hay algo peor aún, y es que una banda sonora así reciba parabienes y elogios por sus cualidades musicales con indiferencia a su destrozo en el filme. El al menos se disfruta como música aislada convierte en tolerable lo que no debería serlo, y así con esas celebraciones lo que llega a los productores y demás responsables es que han hecho muy bien su trabajo de aniquilamiento y en la competición sonora de su próxima película volverán a exigir que la música sea relegada a un rol de comparsa. Para desolación de los compositores.

Compartir en
 
de 0 a 5 Editoriales de 101
Siguiente
16/11/2017 | Por: Conrado Xalabarder
Dedicamos un editorial especial a rememorar la figura y aportación del compositor Luis Bacalov, fallecido ayer en Roma, a los 84 años.
10/11/2017 | Por: Conrado Xalabarder
La sustitución de Alf Clausen en The Simpsons por los compositores en nómina de la empresa de Hans Zimmer Bleeding Fingers puede poner en riesgo la
02/11/2017 | Por: Conrado Xalabarder
MundoBSO cumple hoy 16 años de existencia. Dieciséis años de avanzar, de mejorar, de errar y también de acertar, pero en los que nunca hemos visto horizonte sino que lo hemos seguido buscando.
27/10/2017 | Por: Conrado Xalabarder
El estreno hoy de El secreto de Marrowbone nos permite reflexionar sobre el alcance de la aportación de Fernando Velázquez en el cine, como autor musical y como cineasta.
20/10/2017 | Por: Conrado Xalabarder
La abundancia de cursos de formación de compositores de cine revela la gran demanda que hay pero estas ofertas no garantizan necesariamente el aprendizaje real de quien quiere dedicarse a este oficio.
de 0 a 5 Editoriales de 101
Siguiente