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EL VALOR DEL OSCAR MUSICAL

24/02/2017 | Por: Conrado Xalabarder

La noche del domingo al lunes (hora española) se concederán los Premios Oscar, y si no se produce una sorpresa que sería mayúscula Justin Hurwitz se llevará dos (música y canción) por La La Land. ¿Le catapultará eso a la cima junto a los compositores más importantes de Hollywood?. Todo aparenta que no será así.

Es posible que el Oscar sea un sueño y también un reconocimiento (justo a veces e injusto no pocas veces) pero no parece que necesariamente ayude a abrir puertas a los compositores que ganan. Dejando al margen a los que, como Tan Dun o John Corigliano, lo consiguieron pero cuyas carreras están más fuera del celuloide que dentro, o a quienes como John Williams o Ennio Morricone el Oscar les agradece pero no les impulsa, si repasamos lo sucedido en los últimos años constatamos que son más frecuentes los casos en que no ha cambiado mucho la trayectoria profesional del compositor, si es que directamente no ha decaído tras su paso por el Oscar. Incluso encontramos a quienes, como Thomas Newman, perder el Oscar (en su caso van para 14 veces) no les afecta profesionalmente en lo más mínimo.

El Oscar de Rachel Portman por Emma sí impulsó su carrera y dejó de ser una compositora poco conocida en la industria. No tardó mucho tiempo, de todos modos, en volver a perder posiciones y desde Chocolat no ha vuelto a pisar la alfombra roja. Menos fortuna tuvo Anne Dudley, un Oscar por The Full Monty que en nada alteró su rumbo profesional, muy discreto. Este año, con su magnífico trabajo en Elle, sonaban campanas de nueva nominación, que hubiera sido merecida. Pero no fue así. También entran en este grupo Stephen Warbeck (Shakespeare in Love), Elliot Goldenthal (Frida), Jan A.P. Kaczmarek (Finding Neverland), Ludovic Bource (The Artist) o Steven Price (Gravity). Y en estos dos últimos casos bien podría decirse que sus carreras han declinado, al menos en lo que concierne a la relevancia de los trabajos para los que han sido contratados tras ganar el Oscar. En el lado opuesto, es probable que sí pueda considerarse que el Oscar haya ayudado a asentar las carreras de compositores como Michael Giacchino (Up) y en sobremanera a Gustavo Santaolalla con sus dos premios consecutivos y no exentos de polémica (Brokeback Mountain y Babel) pero son, cuantitativamente, supuestos menos frecuentes.

Paradójicamente, ser nominado aunque no ganador sí ha contribuido más frecuentemente a la proyección profesional del afortunado (algo por otra parte estadísticamente lógico, en tanto hay más finalistas que ganadores): Alexandre Desplat, con una carrera estupenda en el cine francés, puso su pica en el Flandes hollywoodiense en 2006, año de su primera nominación por The Queen, y desde entonces su carrera ha sido imparable. Ese mismo año compitió con Javier Navarrete y su El laberinto del Fauno. El compositor turolense se convirtió de la noche a la mañana en una estrella: nadie, absolutamente nadie en Estados Unidos conocía su carrera profesional en el cine español (hay que decir que ni siquiera nuestra Academia de Cine, pues no había obtenido ni una sola nominación a los Goya a pesar de haber firmado más de un título notable). Se convirtió gracias a su paso por los Oscar en un compositor reclamado y deseado, hizo las maletas y se instaló en Los Ángeles... para hacer películas de fantasía cada vez más irrelevantes. Y su estrella se fue apagando y finalmente ha regresado a España. Desde 2012 solo ha hecho una película. ¿Son los Oscar un canto de sirena?. En realidad es más Hollywood el que llama con dulce voz para luego ahogar a unos cuantos compositores.

¿Qué futuro le espera a Justin Hurwitz tras ganar sus dos Oscar?. Pues intuyo que seguir haciendo películas con el director Damien Chazelle y poco más. Quizás sea llamado para algún otro musical o para alguna película que necesite jazz, estilo al que está devocionado. Pero no creo que sea un compositor que encaje en una industria que busca otro tipo de músicos y de músicas. Sus compañeros en nominación, particularmente Mica Levi, Nicholas Britell, y los dos del filme Lion seguirán en una zona gris, algo más prestigiados eso sí, pero en zona gris... y el único que seguirá firmando proyectos importantes de modo regular será, sarcásticamente, el compositor que más veces lleva perdiendo el Oscar, Thomas Newman. Al final, él será el verdadero ganador.

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