Música de exacerbado romanticismo y delicada belleza, que se sustenta en el poder de dos melodías: el tema de Fortunata, cálido e incluso lascivo, apoyado en piano y que refleja la sencillez de la chica de clase baja y la turbación que provoca; y el de Jacinta, más elaborado y tranquilo, en el que se resalta con guitarra el carácter pudiente y acomodado de una joven sin aparentes problemas.

