Danny Elfman's Music from the Films of Tim Burton
Orquesta y el Coro de RTVE
Director: Christian Schumann
Auditori Fòrum CCIB, Barcelona
4 de julio de 2026
Hay conciertos que se disfrutan y otros que, por su calidad artística, dejan la incómoda sensación de que deberían haber sido vividos por mucha más gente. El de Danny Elfman en el Auditori Fòrum CCIB de Barcelona es, sin duda, uno de esos. Resulta difícil comprender que un creador cuya música ha definido el imaginario cinematográfico de varias generaciones reuniera apenas dos tercios del aforo. Una campaña de promoción claramente insuficiente y unos precios algo desorbitados podrían explicar, al menos en parte, una asistencia muy por debajo de lo que merecía una cita de este calibre (se podrían analizar las diferencias entre este concierto y los que promovió L’Auditori de Barcelona en mayo de 2016, cuando Elfman presentó en dos conciertos consecutivos un espectáculo prácticamente calcado). No todos los días recibimos visitas de esta envergadura, y somos muchos los que reclamamos la presencia de grandes nombres en nuestros escenarios como sí ocurre fuera de nuestras fronteras y, cuando esto se da, la ciudad (por no focalizar las culpas en nadie) debería entregarse para lograr que el evento sea un éxito rotundo. Pero, a pesar de la sensación de vacío, los que estuvimos presentes, sí vivimos una conexión inolvidable y, una vez apagadas las luces, cualquier duda desapareció.

La Orquesta y el Coro de RTVE, con el alemán Christian Schumann a la batuta, ofrecieron una interpretación sólida y poderosa de unas partituras complejas que, en contra de lo que en muchas ocasiones puedan parecer, exigen precisión y sensibilidad dramática (foto: Sandra Román).
Como no podía ser de otra manera, las composiciones de Elfman, con unos arreglos corales e instrumentales impecables, recuperaron toda su fuerza narrativa, demostrando que funcionan con la misma intensidad tanto dentro como fuera de la pantalla, y nos permitieron viajar por la magia, la fantasía y el misterio los títulos más icónicos de Burton, pudiendo escuchar (con gran calidad acústica) todos los sonidos de este característico universo que ambos han creado: misterio, electrónica, terror gótico, movimientos rítmicos apabullantes, percusión envolvente, divertimentos ligeros, grandes momentos corales, piezas delicadas para cuerda o piano, y crescendos majestuosos. Un repaso excelente del mundo musical que Elfman ha compuesto para Burton durante más de cuatro décadas de colaboración, en una sintonía histórica del séptimo arte, como lo fueron (o siguen siendo) las duplas Kenneth Branagh – Patrick Doyle, David Lynch – Angelo Badalamenti, Alfred Hitchcock – Bernard Herrmann o Steven Spielberg – John Williams, entre otras.
El broche al espectáculo lo pusieron las proyecciones visuales que acompañaban las diferentes piezas (aunque no todo el rato, permitiendo así dejar de mirar la pantalla y centrar nuestra atención en el escenario), en especial los esbozos obra del propio de Tim Burton, que el director usó para planificar sus trabajos y que, por sí solos, ya son pequeñas obras de arte.
La primera parte de este viaje nostálgico enmarcado dentro del programa del Festival GuitarBCN, arrancó con el tema principal de Charlie and the Chocolate Factory (2005) y, en pantalla, un extenso repaso en imágenes de lo que ha dado de sí esta eterna colaboración. Presentadas las cartas del juego, el listón ya se mantuvo en alto en todo momento. A continuación, llegaron los aires juguetones de la que fue la primera obra conjunta, Pee-wee's Big Adventure (1985), en una suite de la partitura en la que ya se podían observar luces y pinceladas de todo lo que vendría después. Siguieron las suites para Beetlejuice (1988) y Sleepy Hollow (1999), uno de sus mejores trabajos y momento álgido de la noche, con el coro realzando ese hipnótico estilo gótico con el que el compositor nos acercó a los míticos filmes de terror de la Hammer.

La genial música de Mars Attacks! arrancó enormes sonrisas de público, orquesta y coro.
Tras la intensidad, otro momento de divertida relajación, el tema para los créditos iniciales de Mars Attacks! (1998), locura cinematográfica y musical de primer nivel con ese ya clásico arranque con los etéreos sonidos del theremín que tan bien nos acercaron a la ciencia ficción de serie B, y que regaló enormes sonrisas a público, coro y músicos. Los marcianos dieron paso al lirismo con aires sureños de Big Fish (2003), con un crescendo final de notable emotividad y, para cerrar el primer acto, llegó la monumentalidad de la suite conjunta para Batman (1989) y Batman Returns (1992), en una espectacular sinfonía donde sonaron todos los temas centrales, incluyendo el ya famoso vals del justiciero oscuro.
Tras el intermedio, el concierto arrancó con el tema principal de la serie televisiva Wednesday (2022) y el repertorio continuó después con la suite de Corpse Bride (2005), en una hermosa interpretación con románticos y melódicos solos de piano y la divertida canción The Wedding Song, para sublime deleite del coro en todo su esplendor, y contagiando su alegría a los espectadores. Sin alejarnos de los característicos aires de misterio, llegó el turno de Frankenweenie (2012), de nuevo con esos aires a ciencia ficción de los 50, y Dark Shadows (2012), con una dramática y emocionante pieza, en contraste con el carácter cómico del filme.
A Edward Scissorhands, una de las obras maestras de Danny Elfman que sonó en el concierto, le dedicamos un vídeo explicativo.
Se acercaba el final y llegaba el turno de una de esas partituras inolvidables que ya han traspasado la pantalla y se han convertido en icono: Edward Scissorhands (1990). La suite recorrió los paisajes más delicados y emocionantes de esta obra maestra, con piezas conmovedoras que humedecieron los ojos a más de un espectador, y que incluyó la aparición estelar de la violinista Sandy Cameron, habitual colaboradora de Elfman, caracterizada al más puro estilo burtoniano, con un vestuario y un maquillaje propios del recordado personaje del filme. Su enérgico y virtuoso solo dejó fascinados a los presentes y generó una ovación mayúscula.
Tras ese intenso y emocionante episodio musical, se acercaba el gran momento de la noche que pondría el mejor cierre posible a la velada. Sonaba ya la Overture de The Nightmare Before Christmas (1993), película de Henry Selick mal atribuida a Burton, aunque, sin duda, en sus labores como productor pudo dejar huella de su imaginario, cuando, sin llamar la atención ni esperar a que sonaran los últimos compases, aparecía en el escenario el esperado protagonista, el maestro Danny Elfman, transformando por completo la atmósfera del auditorio y otorgando al show una dimensión completamente distinta. La conexión emocional fue inmediata. Escuchar al propio Elfman cantar las canciones que él mismo compuso e inmortalizó hace ya 33 años convirtió el concierto en una experiencia irrepetible, coronada por una ovación que puso en pie a todo el auditorio.

Elfman hizo acto de presencia en el escenario para cantar, ya hacia el final del concierto.
A sus 73 años, Elfman sigue siendo el personaje reconocible lleno de energía y dinamismo, de sentido del humor y de respeto por el arte que él domina. También ataviado con un look cercano al mundo Burton, Elfman demostró que conserva intacta esa fuerza en su voz que le permitió dar vida musical al inolvidable Jack Skellington (entre otros personajes del filme), y regaló al público barcelonés cuatro canciones en un extenso medley dedicado a esa magistral partitura. Su excelente interpretación vocal y corporal (sus movimientos en el escenario, dignos de ver, eran los propios del personaje al que ponía voz) arrancó los vítores y aplausos de un público entregado, sobre todo tras las interpretaciones de Jack’s Lament y, en especial, de esa recordada joya titulada What’s This.
Tras los correspondientes saludos, como regalo de despedida, dos piezas más. Primero, el tema principal de Alice in Wonderland (2010), poderosa y espectacular melodía de gran intensidad coral e instrumental, que abarca todos los elementos que caracterizan el lenguaje musical del compositor, ejecutada a la perfección, con la impecable voz del jovencísimo Daniel Escrig como solista en frente del escenario. Y tras este portentoso tema, y con Elfman de nuevo en el escenario, la canción Oogie Boogie’s Song, también del filme The Nightmare Before Christmas, curioso divertimento en forma de blues en el que Schumann, con gorro de Navidad incluido, le daba las réplicas al personaje de Elfman en un entonado diálogo final que no dejó a nadie sentado en sus butacas.

De izquierda a derecha: Sandy Cameron, Daniel Escrig, Danny Elfman y Christian Schumann saludando al finalizar el espectáculo.
Este cierre confirmó la extraordinaria vigencia del universo sonoro de Elfman, que va más allá de sus trabajos con Tim Burton, aunque es quizás con él cuando ha logrado alcanzar sus mejores cotas de talento. De esta colaboración, solo quedaron fuera del setlist The Planet of the Apes (2201), Big Eyes (2014), Dumbo (2019) y Beetlejuice Beetlejuice (2024).
La música del compositor sigue siendo reconocible desde la primera nota, combinando fantasía, oscuridad, ironía y emoción con una personalidad que muy pocos compositores han conseguido desarrollar. La única nota discordante de la noche no estuvo sobre el escenario (aunque sí se podría haber diseñado la ubicación de los músicos y el coro “en escalera” para que los ubicados al frente no ocultaran a los del fondo), sino en las butacas vacías. Barcelona respondió con entusiasmo quienes sí acudieron, pero el concierto merecía un lleno absoluto. Pocas veces resulta tan evidente que la calidad artística de un espectáculo y su repercusión pública no siempre caminan de la mano. Quienes estuvimos allí asistimos a una celebración de una de las alianzas más fructíferas de la historia reciente del cine. Quienes no, simplemente se perdieron uno de los grandes acontecimientos musicales del año.
