El estreno de la película de Renny Harlin, Deep Water, con música de Fernando Velázquez, hace inevitable recordar el legado de las músicas para el cine de catástrofes, que el compositor vasco prolonga.
Her Private Hell es uno de tantos ejemplos de película malísima con música buenísima. En las peores películas he encontrado estupendas ideas de los compositores y por ello no se puede renunciar a ver películas.
Hoy MundoBSO alcanza la cifra de nada menos que nueve mil compositores, compositoras y grupos que han puesto música al cine. No todos son cineastas, pero todos son bienvenidos.
he Odyssey sigue fielmente la visión autoral de Nolan y no debe juzgarse según expectativas de melodías fáciles o leitmotivs tradicionales. La música de cine es una expresión artística del director, no un producto diseñado para agradar al público.
Elfman nunca ha dirigido una orquesta y la decepción del público en Barcelona y Madrid se debió a que la organización no informó que solo aparecería al final. La ausencia del compositor no afecta al concierto, pero sí a las expectativas mitómanas.
El protagonismo de Bernard Herrmann en la nueva serie de Apple, Cape Fear, muestra y demuestra lo vivo que está su legado y cuya música sigue desempeñando la misma función para la que fue concebida. Su música sigue hablando con una claridad asombrosa