Un interesante tema inicial abre el camino a un viaje hacia la (casi) nada, hacia música que (casi) nada explica y que poco aporta dramáticamente, que se limita a imitar patrones consabidos de aires zimmerianos para aportar espectáculo y énfasis algo sobrecargado e impostado en una sucesión de temas de fastuosa producción pero (casi) huecos de contenido. El tema inicial será también el principal en cuanto comience a imbricarse con transformaciones o como subtema de otros temas, pero sin acabar de explicar algo significativo sobre la niña y quien la protege: se limita a reaparecer para mantener el tono de melancolía y fragilidad sin ir más allá de eso. Es de todos modos lo más destacable. Todo lo que se refiere a las músicas para las acciones, el peligro y generar ambientes tóxicos son de pura rutina y oficio.

