Clásico de la música del cine norteamericano de finales de la década de los sesenta, con un pegadizo y rítmico tema principal, que alcanzó enorme popularidad. La partitura es sustancialmente jazzística, cálida, sugestiva y muy hermosa, pero también incluye pinceladas de música latina y momentos de pura acción, con un aire que el compositor emplearía en otros filmes.
