El compositor mantiene y desarrolla la línea temática y estética de la anterior temporada, con música ambiental y dramática que refuerza el tono mágico-realista combinando elementos acústicos y matices latinoamericanos con una escritura íntima, destinada a subrayar la dimensión emocional de los Buendía. Evita el folclorismo explícito y opta por una paleta contenida, donde las texturas y los colores instrumentales evocan la fragilidad del tiempo y la circularidad del destino.
