Esta es una de las series más sorprendentes de los últimos tiempos, por su singular tono de comedia negra y su particular mezcla de géneros. Aunque su trama ofrece buena cantidad de giros, no son los habituales de una ficción criminal, sino que están más centrados en la profundidad psicológica de los personajes. En esa línea, la música original de Wurman está alejada de los códigos usuales del thriller y el género policiaco. Aunque tiene algunos pasajes de suspense y misterio, principalmente en los primeros episodios, posee un enfoque más humano y dramático. Es una música sutil, casi siempre en la retaguardia, que aporta profundidad a las emociones y anhelos del trío protagonista. No hay temas definidos ni motivos musicales narrativos, pero eso no quiere decir que sea una música simple o poco elaborada. Su objetivo es generar una atmósfera apesadumbrada y un tono melancólico, con una música triste y sensible con un notable calado dramático.
Al contrario que la discreta aplicación de la música original, la serie tiene una selección de canciones preexistentes (excelente labor de supervisión musical de Kevin Edelman) que sí destacan en primer plano sonoro de la banda sonora y apuntalan la vertiente cómica de la historia, pero siempre con el foco puesto en los personajes. La mayoría de ellas son canciones clásicas de rock y soul de finales de los años 60 y de la década de los 70. La música de la cabecera marca el estilo de la serie con la mítica canción Let the Sunshine In, cuyo título coincide con el eslogan de Clark, el presentador del tiempo, y que aparece junto a su cara en una valla publicitaria omnipresente a lo largo de la serie.
La mayoría de las canciones elegidas tienen en sus letras alusiones al Sol, a la lluvia, al arcoiris… estableciendo un divertido juego de constantes metáforas y analogías, con sorna e ironía, entre diferentes fenómenos meteorológicos y el estado emocional del trío protagonista.
