El compositor recupera el equilibrio entre sofisticación, ironía y ritmo urbano de la música de la primera película, reutilizando parte del material de aquella —especialmemente el tema principal— para hacerlo más contemporáneo. Esta nueva partitura combina texturas electrónicas discretas y cuerdas elegantes, reflejando el mundo de la alta moda actual, más global y tecnológicamente acelerado. El tema principal, un refinamiento del motivo original de 2006, mantiene el brillo superficial y la tensión emocional que definían a Miranda?Priestly y su entorno. Se trata de una banda sonora elegante, moderna y melódicamente rica, donde el humor y la melancolía coexisten con naturalidad, en una partitura nueva que dialoga con la original, respetando el ADN sonoro del primer filme pero adaptándolo a un contexto más maduro.
