Cada una de las dos mujeres protagonistas es mostrada musicalmente de modo diferente: la escritora con música que resalta su fragilidad y vulnerabilidad y la asesina su poder, control e indiferencia. La escritora tiene música original y la asesina canciones preexistentes que funcionan por contraste y muestran que ella no necesita de música y que esta es externa a ella. Una tercera línea musical se centra en generar tensión y en mostrar la afectación de los demás personajes. Sin embargo, las líneas que marcan la división musical entre las dos mujeres se van diluyendo hasta quedar unidas en un mismo tipo de música y en una simbosis que logra que dos sean realmente una. Todo ello de modo sobrio y discreto, posicionándose más en segundo plano.
