La compositora firma una hermosa y elegante creación que enfatiza con sutileza y sensibilidad el viaje emocional de la protagonista a través del duelo y la relación con la naturaleza. Se caracteriza por texturas orgánicas y un uso expresivo de cuerdas, que reflejan la fragilidad y la fuerza tanto del halcón como del proceso de duelo. La música evita la grandilocuencia y se centra en lo íntimo, creando un ambiente contemplativo manteniendo un equilibrio entre melancolía y belleza, reforzando el tono poético del filme.
