Para entender uno de los muchos motivos por los que esta película fue un calamitoso fracaso comercial, que inspiró a Woody Allen aquella genial frase de: "Si volviera a nacer, haría exactamente todo lo mismo que he hecho hasta hoy... excepto ver el musical 'Horizontes perdidos'", basta con escuchar su banda sonora, incalificable. Un canto a la cursilería más rancia y desfasada, ya no solo inadecuada para un año como 1973, sino probablemente para cualquier época. Los temas pop, festivos y "alegres", traspasan con creces los límites del puro ridículo.

