Con deliberado anacronismo, esta creación electrónica de enfoque minimalista ayuda a aportar una dimensión menos temporal y más poética y universal al relato. Destaca por su enfoque atmosférico y orgánico, con grabaciones de campo, viento e instrumentos poco convencionales para crear una textura que parece surgir directamente del paisaje de la isla. Sugiere emociones difusas como la nostalgia, la inquietud o la confusión, reforzando la perspectiva infantil de la historia, marcada por la incomprensión del contexto histórico. La tensión entre la belleza natural y la amenaza latente se percibe en sonidos que oscilan entre lo cálido y lo perturbador. Es una obra sutil que prioriza la experiencia sensorial sobre la melodía.
