El compositor firma una simpática creación que destaca por su carácter ligero construido para enfatizar el tono entre detectivesco y humorístico de la película. El compositor utiliza ritmos suaves y melodías juguetonas para reforzar la personalidad excéntrica de los personajes y el entorno rural donde transcurre la acción. En varios pasajes aparecen influencias de la música británica clásica, que recuerdan a las comedias de intriga de los años setenta. La partitura evita deliberadamente los excesos y apuesta por una música elegante, funcional, con un tema principal pegadizo.
