El compositor aplica una extensa y variada creación dramática en la que aporta diversos tonos y colores. Hay música para la determinación de los obreros, para la dignidad de la causa que emprenden y también música dramática para expresar la aflicción por los hechos que la provocan. Todo ello con una música elegante que encuentra un punto en común entre Escocia y Chile, con instrumentación celta e hispana. Es algo dispersa en sus pretensiones y en su mensaje, pero aporta mucha prestancia al conjunto.
