Banda sonora que combina jazz disonante, texturas orquestales tensas y un uso muy expresivo de la percusión para crear una atmósfera de amenaza constante. El compositor evita los temas melódicos tradicionales y apuesta por un enfoque psicológico, casi abstracto, que refleja el aislamiento, el trauma y la presencia ominosa que domina la historia. Los pasajes de viento metal y saxofón aportan un tono urbano y nervioso, mientras que las cuerdas agudas y los golpes rítmicos subrayan el carácter opresivo de la casa y sus secretos. El resultado es un score incómodo, moderno y adelantado a su tiempo. Se incluye en The Golden Age of Horror. Vol 2 (25).
