Banda sonora que se articula como una exploración sonora de la identidad fragmentada y la tensión emocional que atraviesa a la protagonista, construida desde una escritura introspectiva y contenida. Danna combina cuerdas delicadas, texturas electrónicas sutiles y xilófon, creando un clima de inquietud psicológica que acompaña la deriva emocional del personaje. La música evita el subrayado explícito y se instala como una presencia envolvente, casi hipnótica, que refleja la confusión, el deseo y la vulnerabilidad que el filme despliega.
