Partitura opresiva, realizada con sintetizadores y piano. El factor visual es determinante en la estructura musical del filme, con melodías que surgen a partir de las miradas de Ángela o de sus intentos por mirar algo que a ella misma le horroriza, de modo que la partitura es tanto la expresión de percepciones subjetivas como plasmación del horror, real y ambiental, en el que se encuentra, pero no reflejado explícitamente sino sugestivamente, logrando que sea la parte musical la que sirva de conexión entre lo que sucede y las emociones de los que ven la película.
