Aunque pretende reflejar y enfatizar la profundidad emocional y espiritual de la serie, y a pesar de que el compositor recurre a instrumentos clásicos con matices antiguos, la música resulta poco inspiradora y carente de verdadera espiritualidad. Solo en momentos puntuales se percibe cierta solemnidad y elevación mística, pero la falta de temas memorables y con personalidad transforma a la banda sonora en un conjunto plano y anodino.
