El compositor firma una agradable y relajada creación atmosférica y emocional, mezclando orquesta moderna con instrumentos tradicionales de Oriente Medio y el norte de África, como el oud o el rebab, lo que refuerza la ambientación histórica del juego. Su estilo oscila entre lo melancólico y lo contemplativo, reflejando el duelo y la introspección de la protagonista. La música también adopta momentos más luminosos que evocan descubrimiento y asombro durante la exploración. En otras ocasiones, introduce tonos tensos y sombríos para acompañar la presencia de la entidad conocida como The Shadow. Además, ayuda a diferenciar las distintas zonas del juego, cada una con su propia carga simbólica. El resultado es una banda sonora coherente, cuidada y muy inmersiva.
